Italy in Spain: furor por Italia

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Italy in Spain
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Durante el Barroco, gran cantidad de piezas concertantes de compositores italianos llegaban a España como novedades del momento para ser consumidas por una incipiente burguesía con unas demandas de música cada vez mayores. Una parte de esas obras se conservaba en los archivos de la Biblioteca Nacional de Madrid. La recuperación de las mismas se ha materializado en este disco que protagonizan varios miembros del conjunto de música antigua Concerto 1700 liderado por el violinista Daniel Pinteño.

Tras la recuperación de las cantadas religiosas del madrileño José de Torres, el nuevo trabajo discográfico del grupo, Italy in Spain, recoge una selección de cinco sonatas para violín y continuo de otros tantos compositores italianos que no pisaron nunca nuestro país pero cuyas obras viajaron a España por medio de la difusión que las copias impresas proporcionaban a editores ingleses, holandeses o alemanes, tal y como apuntan las notas al disco firmadas por el crítico musical Stefano Russomanno y el propio Pinteño. Así, en este disco editado por el sello exclusivo de Concerto 1700 se congregan obras de Emanuele Barbella, Pietro Nardini, Eligio Celestino, Luigi Borghi y Felice Giardini, todas fechadas en las décadas de los 60 y 70 del siglo XVIII y que en origen están agrupadas en series de seis solos para violín y bajo. Como vemos, estamos ante unos nombres que no nos dicen mucho a los aficionados actuales, pero que en su día gozaron del favor del público en su país de origen.

Ignoramos si estas sonatas se llegaron a interpretar en la corte española, pero aquí Concerto 1700 y Daniel Pinteño han conseguido reconstruir rigurosamente estas obras con la elección de un continuo en el que intervienen avezados colaboradores como la violonchelista Ester Domingo, el clavecinista Alfonso Sebastián y Ramiro Morales a la guitarra barroca, un instrumento que revela la deuda con lo español en la música del Setecientos y que se utiliza en la sonata de Nardini. El virtuosismo violinístico, más acusado en unas sonatas que en otras, pero siempre melodioso, se complementa con ese imaginativo bajo continuo de gran riqueza en el color en unas propuestas interpretativas mesuradas y refinadamente articuladas. Daniel Pinteño brinda un discurso cantabile y un pulido fraseo, solventando las dificultades técnicas que presentan estas sonatas, muy diversas en carácter y medios expresivos para el instrumento solista, que ofrece brillantes cadencias dobladas en ocasiones por el chelo. La grabación se beneficia de una cuidada toma de sonido realizada en la Iglesia de San Sebastián de Cercedilla (Madrid).

Ingredientes todos que hacen de esta música un auténtico deleite, una agradable muestra del arte instrumental italiano que visitaba con frecuencia nuestras fronteras hasta el punto de llegar a quedarse en nuestros archivos. Que siga pues la senda de la recuperación de la música barroca hispana, italiana o de cualquier otro ámbito geográfico, de la mano de un conjunto siempre comprometido con la investigación musicológica, y del que siempre convencen y asombran sus propuestas, como es Concerto 1700.

Germán García Tomás