Jackie O. Daugherty. Miami

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Casi desde sus inicios, la ópera ha sido escenario para comentar o recrear la historia. Alejandro, Julio César, María Estuardo y mil más han ido a la ópera a cantar sus cuitas. El siglo XX ha seguido la tradicion, a veces con obras maestras, como Nixon en China. Jackeline Kennedy Onassis es la protagonista de Jackie O. estrenada en el sur de la Florida, el jueves, por el Frost Opera Theater en el Gusman Concert Hall de la Universidad de Miami. La ecléctica música de Michael Daugherty es ideal para reflejar el polifacético mundo de la década de 1960. Este discípulo de Ligeti, tomó también del  «musical» estadounidense, sobre todo, en las partes corales y bailables. Como «ópera pop», la ha calificado el autor, y el libreto, del talentoso Wayne Koestenbaum participa de este juego de saludable mezcla que, dicho sea de paso, es consustancial a la ópera, que intercalaba desde hace siglos tonadas y canciones populares. También se «tomaba prestado» a otros autores, como hacen Daugherty y Koestenbaum con  citas y referencias. Jackie confiesa que ha ido «en busca del tiempo perdido», que ha querido «un cuarto propio», en alusión a Proust y a Virginia Woolf autores de moda en esa época. Al final, la «contessa perdona», Jackie perdona las infidelidades de Jack, en una escena que se quita el sombrero ante Mozart. Pero la belleza y gracia de esta obra no hubiera sido nada sin el magnífico trabajo del elenco  bajo la dirección dramática de Ben Krywosz y de la Frost Symphony Orchestra con Alan Johnson en el podio.

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En primer lugar, el trabajo de la soprano Vindhya Khare en el rol titular es exquisito. A pesar de que no hay un parecido ostensible, la cantante supo encarnar su papel con una presencia escénica impresiónante. Aunque musicalmente adecuados, el trabajo actoral de Mia Rojas y Max Moreno, como María Callas y Aristótles Onassis no llegó a la altura de sus personajes. Moreno estuvo demasiado cerca de la caricatura. Aunque concebidas de una manera muy simplista por el libreto, los personajes de Elizabeth Taylor, Grace Kelly y Andy Warhool no resultaron convincentes en el trabajo actoral de Hillary Trumpler,  Jennifer Voigt y Carl Du Pont; aunque Tumpler tuvo bellos momentos vocales.

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El libreto conjuga, como la época que pretende retratar, lo camp con lo trascendente, lo superficial con lo profundo. Así pues hay un divertido coro con Onassis, mientras que el coro final, con vuelo patriótico, es iniciado por la protagonista al citar uno de los apotegmas más conocidos de su primer esposo: «No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta que puedes hacer tú por tu país». El público aplaudió de pie, y en su inmensa mayoría se quedaron al coloquio con los autores. Si, el compositor y el libretista estaban allí para hablar con el público.   Daniel Fernández