Jan Lisiecki en Buenos Aires

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Jan Lisiecki en Buenos Aires. Foto: Liliana Morsia
Jan Lisiecki en Buenos Aires. Foto: Liliana Morsia

La noche y sus misterios e inspiraciones ha sido el centro alrededor del cual giraron las obras elegidas por el joven pianista canadiense Jan Lisiecki para su presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires. Como si el programa efectuara un giro, un círculo a lo largo de la velada, Lisiecki comenzó y terminó su recital con la figura excepcional de Fryderyk Chopin quien ha llevado al Nocturno quizá a los más altos lugares dentro de la música para piano. Sus dos Nocturnos Op. 55, vertidos con una sensibilidad no exenta de personalidad, nos fueron mostrando a un pianista inteligente y carismático.

Robert Schumann y sus no tan transitadas Piezas de la noche Op. 23continuaron en este recorrido por la interioridad, lo fantasmagórico y lo fúnebre. Piezas de una exigencia pianística y musical muy marcadas, estas Nachtstückenacieron inspiradas en la obra literaria homónima del gran escritor alemán E. T. A. Hoffmann. Una interesante lectura de Lisiecki nos preparó para la gran obra que coronaría esta primera parte del recital: nos esperaba Gaspard de la nuit, ese capolavoroy tour de forcedel gran maestro francés Maurice Ravel. Inspirada también en una obra literaria, esta vez del poeta romántico Aloysius Bertrand, las tres partes que forman Gaspard nos pintan como pocas la conjunción de un virtuosismo deslumbrante, una poética excelsa y un colorido magistral. “Ondina”, “La horca” y “Scarbo” (esta última una legendaria pieza de bravura pianística tildada frecuentemente como una de las obras más difíciles del repertorio universal) fueron servidas por Lisiecki con un arrojo remarcable. A juicio de esta cronista con Le gibet(La horca) estuvo el punto más alto en cuanto a Arte pianístico interpretativo en el recital que reseñamos; la versión de Jan Lisiecki nos pareció formidable.

La segunda parte comenzó con las Piezas de fantasía Op. 3 de Sergei Rachmaninov, obra de juventud del gran maestro ruso, que nos permitió iniciar el giro estilístico del programa por su cercanía mayor al romanticismo que al lenguaje de Ravel. Un puente desde Ravel hacia nuevamente Chopin, especialmente en su Elegíay en la Melodía(la primera y tercera de las Piezas de Fantasia). Y finalmente volvimos a las fuentes… un ensoñado nocturno de un Chopin de 17 años y el primer Scherzo Op. 20completaron este viaje nocturnal propuesto por el pianista invitado a este ciclo del Mozarteum Argentino. Versiones correctas todas ellas.

En suma, un estupendo recital  de un talentoso pianista con una sólida personalidad y fantásticos medios técnicos. Jan Lisiecki tiene un presente de esplendor pero que no nos parece un límite. Creemos que, con 23 años, todavía tiene mucho por ofrecer y crecer. Especialmente porque observamos que no buscó el aplauso fácil o la obra “taquillera”. El público porteño ovacionó al joven artista que se despidió de Buenos Aires con una delicadísima versión de “Ensueño” de las Escenas infantiles, de Robert Schumann. Bravo.

María Laura Del Pozzo