José Manuel Carreño (Silicon Valley Ballet): “No descarto dirigir el Ballet Nacional de Cuba”

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José Manuel Carreño (Silicon Valley Ballet): "No descarto dirigir el Ballet Nacional de Cuba"
José Manuel Carreño (Silicon Valley Ballet): “No descarto dirigir el Ballet Nacional de Cuba”

La compañía con sede en la capital del parque tecnológico más importante del mundo, debuta en Europa con su gira por España y su presentación en los Teatros del Canal de Madrid.

Sirva esta crítica dedicada al estreno en Madrid del Silicon Valley Ballet (SVB) para incluir la declaración del título que nos hacía su director, José Manuel Carreño, poco antes de su presentación, por la importancia que tiene. Estrella del American Ballet Theatre desde los años noventa y hasta 2011, el célebre bailarín, miembro de una saga inseparable de la historia del ballet cubano, iniciada por su tío Lázaro Carreño, es, desde 2013, director artístico de la compañía con sede en la ciudad californiana de San José

“¿Te gustaría ser director del Ballet Nacional de Cuba el día que Alicia Alonso nos deje? Porque el tema de su continuador es algo que siempre está en el aire…”, le preguntamos. “Por el momento estoy ocupado y empeñado con el SVB“, respondía, “pero nunca descartaré la posibilidad de dirigir esa compañía de gran tradición y en la cual me formé”, señalaba poco antes de iniciar su viaje a España, para realizar la gira que les llevará, hasta el 13 de febrero, a Cuenca, León, Pamplona y Oviedo, entre otras ciudades, además de Madrid y Santander.

José Manuel Carreño llegó a la dirección del SVB para iniciar una nueva etapa de la compañía y tiene gran trabajo por delante. Encontramos todavía inmaduros en el trabajo del paso a dos a los bailarines protagonistas de El corsario, Alexandra Meijer y Zunyuan Gong, con el que Carreño decidió abrir el programa, algo que podría replantearse. Echamos de menos estilo y detalles, los que marcan, en definitiva, la tradición y caracterizan a la coreografía de Marius Petipa con música de Ludwig Minkus, al mismo tiempo que teníamos el corazón en un puño por la inexperiencia del bailarín en sostener a la bailarina en los giros, y sus forzados impulsos para su solo y la coda.

José Manuel Carreño (Silicon Valley Ballet): "No descarto dirigir el Ballet Nacional de Cuba"
Minus 16, Silicon Valley Ballet

La coreografía de Jorma Elo, Glow-Stop (2006), sobre piezas de Mozart y, sobre todo, Philip Glass, que le siguió, se hizo demasiado vertiginosa para ser disfrutada completamente a través de los bailarines del Silicon Valley Ballet. Creada para el American Ballet, sus exigencias necesitan de intérpretes muy seguros de sí mismos, tanto de su técnica -lo que, a la postre, da en la interpretación la libertad al artista- y del espíritu de lo que bailan. Se adapta mejor a ellos la coreografía de Annabelle López Ochoa, Prism, creada en 2014 para el Washington Ballet, ya que les permite deleitarse en su ejecución. Con música de Keith Jarret (parte de The Koln Concert) es una obra que deja más lugar a la fluidez del movimiento, a la sensualidad de las bailarinas y a compenetrarse en los dúos. 

Con Minus 16 (1999), de Ohad Naharin, realizada en parte con movimientos de lo que él ha denominado Gaga, ejercicio basado sobre todo en la activación de las articulaciones y la espalda en dinámicas muy viscerales, ondulando el cuerpo de la forma en que cada bailarín sienta expresarlo, trajo la diversión que caracteriza a la pieza. Aunque vista recientemente por la Compañía Nacional de Danza, con su gran nivel, para muchos espectadores fue una sorpresa y  disfrutaron acompañando con las palmas, saliendo a bailar los elegidos por los bailarines, como marca esta coreografía que es un buen cierre.

Cristina Marinero