Josep Pons y Sol Gabetta. Concierto sinfónico. Barcelona

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Zarathustra. Odissea al Palau

Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu
Sol Gabetta, violoncel
Josep Pons, director

Programa:

J. Pahissa: Suite intertonal, intermezzo                                                                                                                   R. Strauss: Also sprach Zarathustra (Així parlava Zarathustra)
A. Dvořák: Concert per a violoncel, op. 104

Palau de la Música Catalana de Barcelona, 12 de enero de 2014

De los cuatro conciertos que en la presente temporada la Orquesta del Teatro del Liceu ofrecerá en este ciclo que organizan conjuntamente Palau-Liceu y que tiene como eje temático los poemas sinfónicos de Strauss se nos ha ofrecido este domingo el segundo de ellos.

Tres obras de diferentes dimensiones y formas han configurado un programa con un Palau prácticamente lleno de público no del todo habituado a este tipo de música ante sus continuas toses y aplausos mal situados. Una breve pieza, un concierto para celo y un poema sinfónico nos ofrecían un caleidoscopio musical en un arco temporal de menos de un siglo.

Ninguna obra de arte es independiente de una tradición y de influencias anteriores, así el concierto para celo de Dvorak bebe de Brahms, Strauss se inspira en la el Superhombre de Nietzsche para su poema sinfónico de Zarathustra que da nombre a su poema sinfónico, y Pahissa por su parte con su idea de la intertonalidad en los años 20 del siglo pasado quería cerrar el ciclo de la tonalidad abierto desde la primera polifonía. Influencias, viajes, sonoridades, juegos, diálogos fueron las resonancias que Pons con gesto enérgico supo imponer en la que hoy día es su orquesta y que con bastantes refuerzos en las diferentes secciones ofrecieron un concierto correcto en forma y estilo.

La breve obra de Pahissa nos dejó con el regusto de oír y contextualizar esta parte de la suite con los otros tres movimientos más atrevidos de  los que consta la obra. De carácter melódico y rica orquestación sólo la brevedad hace que se quede en un buen canapé de esta comida musical ofrecida por las huestes instrumentales del Liceu.

El primer plato contundente de este banquete musical fue el archiconocido y difícil concierto para celo en si menos del compositor checo A.Dvorak que contó con la prestación de la chelista francoargentina Sol Gabetta que se encuentra en un momento brillante de su fulgurante carrera.

Tras un primer movimiento con algún momento poco claro de afinación y articulación ofreció un adagio mucho más musical acompañado en perfecta conjuncíon por los solistas de viento madera, para desembocar en un Finale cargado de virtuosismo sin perder musicalidad y mostrando un sonido cálido y contundente dependiendo de las frases y texturas orquestales. Una interpretación brillante de una partitura compleja y que fue refrendada por los merecidos aplausos de un público que consiguió arrancar a esta joven chelista una interpretación en bis de “El Cant dels Ocells” de Pau Casals acompañada por los chelos de la orquesta de un intimismo, dulzura, fraseo y legato difícilmente superables.

Este misticismo con que acabó la primera parte del concierto solo se recuperaría en los últimos compases del poema sinfónico que llenó toda la segunda parte, el opus 30 del corpus straussiano. Si el abrumador comienzo de “Así habló Zarathustra” está íntimamente ligado al cineasta Kubrick en su “Odisea 2001” nada más lejos de Strauss el ilustrar musicalmente la obra de Nietzsche que Pons supo traducir sus nueve partes con acierto, sacando lo mejor de los solistas de cada sección si bien en algunos momentos el balance entre viento y cuerda no era el adecuado resultando más una lucha  de intensidades más que un equilibrio musical.

Tras un concierto de más de dos horas fue comprensible que ante los aplausos del público no se hiciera bis y nos fuéramos con el regusto de desear el próximo concierto con su correspondiente poema sinfónico straussiano

Nicolás Piquero