La boheme de Puccini. Bilbao

121

25 DE MAYO DE 2013
LXI TEMPORADA DE ÓPERA DE ABAO OLBE, OPERA BERRI
PALACIO EUSKALDUNA DE BILBAO
19:00 HORAS
«Juventud divino tesoro…”

Esta vez el “despreocupado” arrojo y las ganas de la juventud suplen con creces la veteranía y la corrección del pasado martes. El Teatro está completamente lleno: Bravo per tutti! Bravi, ABAO y su maravillosa iniciativa de la Ópera Berri, el público, de todas las edades, el joven elenco, el ambiente que se respira en el teatro… ¡Bravo, misión cumplida! De todo corazón, gracias y enhorabuena a todos, organizadores, artistas y respetable. Una vez más, quedó demostrado que la ópera sigue viva en Bilbao. Hasta no me importó tanto como la otra vez el que en esta ocasión también sonara un móvil en mitad de la función…
Se alza el telón sin los contratiempos mecánicos de la otra vez, que tampoco aparecen alla fine, como pasó el otro día, cuando el telón se enganchó en el decorado al descender (que, obviamente, no lo hizo). La Bohème de esta noche ha descrito aún mejor si cabe la vida, la muerte y el amor, de un modo igual de descarnado, pero más auténtico, con más ritmo, más color, más vida.
La voz de Javier Tomé posee un color especial, un muy particular, característico y personalísimo metal ligero al que la ópera le queda grande y en el que se echa en falta la calidez y la redondez (que no el volumen, que lo tiene) que requiere el rol, pero puede con la parte hasta el final, que no es poco, y por el camino nos deja momentos muy hermosos, como el Do agudo final del duetto de la primera parte con Mimì (“O soave fanciulla…”), resuelto con auténtica maestría y convirtiéndolo en dos notas agudas bellísmas, la segunda larguísima (y muy aplaudida, junto a la interpretación de ambos amantes) ya fuera de escena. Sin embargo, en el Do de pecho de su aria “Che gelida manica”, cantada muy bien, con línea y mucho gusto, aunque con algunos problemas de altura en las primeras notas agudas, La y Si bemol, apura demasiado y se le va un poco al final, justo antes de resolverla. Pero vayamos por partes. En la primera escena, la de la buhardilla de los artistas bohemios, ya apunta tales problemas, que en la seguna parte de la ópera solventa sin dificultad, aunque olvida un par de frases… Es Tomé un tenor muy seguro, solvente, pero para otros repertorios más ligeros, en los que puede destacar sin mayores problemas.
Mimì, Izabela Matula, canta con gusto y voz redonda, regalándonos momentos bellísimos, como cuando le recuerda a Rodolfo el momento en que “estaba oscuro y me cogiste de la mano”, o el momento en el que ambos dicen «nos separaremos en la estación de las flores», uno de los más hermosos y poéticos de la obra, acertadamente respaldado por el canto de los dos amantes.
Los demás, como el pasado martes (básicamente, transcribo):
Carmen Romeu es de nuevo una Musetta deliciosa, de voz redonda y sensual.
Simone Piazzola, en el rol de Marcello, Roberto Tagliavini como Colline, Manel Esteve como Schaunard y Alberto Arrabal en su doble rol de Benoit y Alcindoro, cumplen una vez más con demostrada solvencia las expectativas puestas sobre ellos, sin que ninguno destaque sobre el otro.
A destacar, eso sí, de nuevo la breve aunque complicadísima labor del coro y las excelentes intervenciones del coro infantil y los partiquinos (David, ¡bravo!), la frase «È una bocca procace» y los tiernos diálogos con el sombrero rosa (la omnipresente cuffietta) y la chaqueta (Colline, Roberto Tagliavini), simples objetos que alcanzan, una vez más, el estatus de símbolos en boca de sus dueños.
El Maestro Miguel Ángel Gómez Martínez dirige con mano firme y segura una de las partituras más bellas y difíciles del repertorio, ayudando en todo momento a los solistas y al coro, acompañándoles y dejándoles cantar, siempre dentro de su riguroso y acertado criterio. Realmente, no soy quién para valorar el desempeño de un Maestro de la talla de Gómez Martínez. He tenido el placer de trabajar bajo sus órdenes, y puedo decir que tal vez sea uno de los directores con más conocimientos musicales del mundo. Trabajar con él es toda una lección de música y de humildad: uno enseguida se da cuenta de lo mucho que le queda por aprender.
A Emilio Sagi con su genio, su sensibilidad, su profesionalidad, su seriedad en el trabajo, su honestidad, su desbordante creatividad, su criterio, el absoluto control de todos y cada uno de los elementos que entran en juego en escena y su firme apuesta por los jóvenes artistas. A destacar, además de lo dicho en la crítica del pasado martes, la genial transformación “a vista” de la buhardilla en la calle parisina y el Momus, con su impresionante letrero luminoso.

Bravi per tutti!

Alberto Núñez

FICHA ARTÍSTICA

MIMÌ                IZABELA MATULA
RODOLFO            JAVIER TOMÉ
MUSETTA            CARMEN ROMEU
MARCELLO            SIMONE PIAZZOLA
COLLINE            ROBERTO TAGLIAVINI
SCHAUNARD            MANEL ESTEVE
BENOIT/ALCINDORO        ALBERTO ARRABAL
PARPIGNOL            MARTÍN BARCELONA

ORQUESTA DEL TEATRO REGIO DI PARMA
CORO DE ÓPERA DE BILBAO
LEIOA KANTIKA KORALA

DIRECTOR MUSICAL            MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ MARTÍNEZ
DIRECTOR DE ESCENA        EMILIO SAGI
DIRECTOR DEL CORO            BORIS DUJIN
DIRECTOR DEL CORO INFANTIL    BASILIO ASTÚLEZ