El mundo de la ópera está lleno de supersticiones, pero la que se lleva la palma es esta obra verdiana llena de anécdotas y maldita para cantantes y teatros.
Su trama de origen y pluma español es de lo más enrevesado del repertorio noucentista y hasta hoy si no te relees un poco el argumento lo más fácil es que te pierdas entre tanto personaje y situación surrealista.
Pero lo que ocurrió en el Palau no fue para nada surrealista sino un conjunto de grandes cantantes ofreciendo un Verdi lleno de fuerza, pasión y musicalidad acompañados de la mejor orquesta de España y dirigidos todos por una batuta que marca cátedra, el maestro Zubin Metha.
Diversas actividades llenan esta VII edición del Festival del Mediterraneo pero los platos fuertes son las dos óperas escogidas para este año, Forza y Turandot.
La Forza tuvo su estreno en San Petesburgo en 1862, pero se considera su revisión para La Scala de Milán de 1862 como su versión más representable hoy día.
El regista Davide Livermore, casi adoptado por el Coliseo valenciano, sitúo la acción como un thriller de cine negro de los años 50 más cerca de la Mafia que del espíritu hidalgo español, pero verdaderamente no fue una mala idea aprovechando ya la obertura para mostrar como un trailer cinematográfico de esta ópera con los personajes en la gran pantalla y un acercamiento a su argumento.
Después de este principio casí de banda sonora de blanco y negro llegó la primera voz a destacar, Liudmila Monastirska, la soprano ucrainesa que con su “Oh angoscia” quedó a todo el público sin palabras por su voz redonda, su timbre aterciopelad y oscuro, una proyección y volumen con los que jugaría en toda la representación sin desmerecer en absoluto una actuación sentida aunque no muy fluida. A veces uno se replantea que en estas óperas la actuación pasa a segundo plano con una línea de canto como la de esta señora que ya está cantando en todas las grandes mecas de la lírica.
Por supuesto que el Don Alvaro de Gregory Kunde fue espectacular. Hablar de su voz aquí después del Otello verdiano del año pasado en el mismo escenario sería repetirse pero si que cabe destacar el cuidadoso fraseo que imprime a su interpretación, no dejandose llevar unicamente por un volumen o unos agudos estrepitosamente bien enfocados hacia la galeria, y a diferencia de la soprano su capacidad actoral se demostro en todo momento llevando esta actualización dramaturgica a una gran verosimilitud cinematográfica con una interpretación antológica de su aria “.La vita è inferno all’infelice”
Ya en el segundo acto y cuando todo está muy enredado aparece el Studente o Don Carlo di Vargas interpretado por el veronés Simona Piazzola que ya dimos cuenta de su Germont valenciano y cuya interpretación fue ganando enteros hasta llegar a un dúo con Kunde memorable en el tercer acto “Amici in vita e in morte” y su escena “Morir, tremenda cosa”.
Ekaterina Semenchuk ofreció una Preziosilla irónica, burlona y sabiendo sacar partido de su enorme volumen sin forzar en ningún momento, si bien sería deseable que ese mal de las mezzos de desigualar el registro se cuidará más ya que no se consigue más dramatismo por empachar las notas graves de manera excesiva, pero verdaderamente con ella se completó un cuarteto absolutamente de lujo, que es lo que necesita esta obra, voces grandes de grandes cantantes.
El resto del reparto y partiquinos estuvieron muy correctos destacando In-SungSim como Marques de Calatrava y el Fra Melitone de Valeriano Lanchas, del cual sólo cabría decir para mejorar su afán por cantar siempre entre la dinámica de forte y fortísimo, existiendo la sutileza de las otras dinámicas que en esta ocasión no mostró y el que verdaderamente no convenció como Padre Guardiana fue Stephen Milling con poca proyección en los agudos y una interpretación bastante inexpresiva. El coro como siempre cumplió con una gran calidad si bien por la regia o por su actual situación no brillo como en otras ocasiones.
La orquesta disfrutó con su director y el director disfruto con su orquesta de una manera casi de absoluta simbiosis. Nadie teme los forte de Mehta en un concertante o en un coro porque se sabe perfectamente como volver a un piano o mezzoforte que acompañe a un cantante en un momento de extremo lirismo, es la mágia de una técnica mezclada con un amor a la música de Verdi en este caso.
El público premió con largos y merecidos aplausos a todos los protagonistas de esta ópera que en este caso llego a buen puerto sin mayor incidente que el del éxito para quien lo ha hecho posible desde los intérpretes y directores hasta Helga Smith y su equipo por equipar este Verdi con estos elementos canoros de absoluta primera linea. Y como gritó un espontaneo tras la obertura…¡Viva Verdi!
Direcciónmusical Dirección de escena y escenografía Vestuario Iluminación Videocreación Nueva producción Cor de la Generalitat Valenciana Orquestra de la Comunitat Valenciana
10 junio 2014 · 20.00 h Palau de les Arts .Sala Principal. Valencia
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Don Alvaro Donna Leonora Don Carlo di Vargas Padre Guardiano Preziosilla Il Marchese di Calatrava Fra Melitone Mastro Trabuco Curra Alcalde Cirujano * Centre de Perfeccionament Plácido Domingo |
Robert Benito