La fuerza de la tradición en El Mesías de Pamplona

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La fuerza de la tradición en El Mesías de Pamplona
La fuerza de la tradición en El Mesías de Pamplona

Parece que se está convirtiendo en tradición en nuestro país ofrecer este oratorio de Haendel en vísperas de la Navidad, siguiendo el ejemplo de la larga tradición inglesa. El oratorio El Mesías no trata solamente del nacimiento de Cristo, sino también de la pasión y su triunfo sobre la muerte, pero las tradiciones mandan mucho y hoy en día no puede faltar este oratorio en Navidad, como no pueden faltar las Pasiones de Bach en la Semana Santa. Así que, bienvenida sea la iniciativa del Baluarte de ofrecer El Mesías, que se ha saldado con un buen éxito de público.

El concierto ha estado a cargo del reconocido y prestigioso grupo inglés Gabrieli Consort and Players, dirigido por su titular Paul McCreesh, que fue quien lo fundara en el año 1982. A la orquesta y coro hay que añadir un cuarteto de solistas, en el que llamaba la atención que la parte de la contralto fuera cubierta por un contratenor. Digo que llamaba la atención, porque en el estreno de la obra en Dublín en 1742 y dirigida por el propio Haendel, la parte fue cantada por una contralto, que, por cierto, tuvo un gran éxito, según los cronistas de la época.

Tengo que confesar que nunca he sido un gran fan de Paul McCreesh, reconociendo la gran labor que ha llevado a cabo en estos más de 30 años al frente de su grupo musical. Siempre me ha parecido un excelente músico, al que le falta ese algo más de chispa o inspiración para ser excepcional. La impresión se ha vuelto a repetir en este concierto. Su dirección me resultó bastante anodina en la primera parte del oratorio, mejorando en la continuación, especialmente a partir del aria «He was despised and rejected». En cuanto a los Gabrieli, mi impresión ha sido que la orquesta no tiene la calidad de hace unos años, mientras que el coro sigue siendo excelente. Hubo muchos momentos a lo largo del concierto en que eché en falta más fuerza en la orquesta, aunque hubo excelentes solistas, especialmente el trompeta Dave Hendry, que se lució en el precioso fragmento «The trumpet shall sound». Los coros barrocos ingleses son una auténtica garantía de musicalidad y lo han confirmado en esta ocasión. Musicalidad intachable y gran conjunción del grupo.

Tim Mead
Tim Mead

El cuarteto solista ofreció buna adecuación vocal y grandes dosis de musicalidad y expresividad en todos los casos, con una única excepción.

La soprano Mhairi Lawson cantó siempre con gusto, ofreciendo una voz de soprano ligera y de volumen un tanto reducido. El contratenor Tim Mead era el más conocido del cuarteto y ofreció lo mejor del concierto, especialmente en el aria ya mencionada «He was despised», cantada con gran sensibilidad. El tenor Stuart Jackson ofreció una voz de volumen un tanto reducido, pero cantó con gusto exquisito y mostró un timbre atractivo. Finalmente, George Humphreys fue el menos adecuado del cuarteto, ya que se trata de un barítono y no del bajo que la partitura requiere. Se notó especialmente en el ya mencionado fragmento «The trumpet shall sound».

El Baluarte ofrecía una entrada superior al 90 % de su aforo y entre los asistentes al concierto se encontraba la Presidenta del Gobierno de Navarra, lo que no deja de ser una, lo que no deja de ser una novedad.  El público mostró dosis de entusiasmo en los saludos finales, aplaudiendo con fuerza a los artistas, especialmente al coro.

El concierto comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración de 2 horas y 34 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 8 minutos. Cinco minutos de aplausos, no habiendo saludos individuales.

El precio de la localidad más cara era de 44 euros, costando la más barata 28 euros.

José M. Irurzun