La ópera de 4 notas de Tom Johnson en los Teatros del Canal

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La ópera de 4 notas de Tom Johnson en los Teatros del Canal
La ópera de 4 notas de Tom Johnson en los Teatros del Canal

Éxito de La ópera de 4 notas de Tom Johnson en Los Teatros del Canal de Madrid con estupendos intérpretes y una divertida dirección de escena de Paco Mir.

Compuesta en 1972, cuando la época quizá más árida de la música del siglo XX (serialismo integral, música indefinida, etc.) daba sus últimos coletazos y los excesos y exigencias de las vanguardias comenzaban a integrarse en los compositores como un color más en su paleta compositiva, la ópera de las 4 notas se llama así por estar compuesta únicamente con las notas re, mi, la y si. Cuatro notas que en las 4 octavas de los cantantes se convierten en 16 sonidos que sirven al autor para expresar su opinión del mundo de la ópera en clave de humor.  

El material original merece mención específica. Es divertido pero no falto de limitaciones. Si su principal valor está en el humor, su principal defecto se halla en la ausencia de emoción. No hay ningún fragmento donde el sentimiento sea el conductor de la música o la situación y el espectador debe siempre escuchar de modo racional. La producción se estira hasta algo más de una hora, merced a un buen trabajo escénico que dota de ritmo y variedad a la obra, pero es inevitable percibir con cierto tedio la utilización de únicamente 4 notas como una autolimitación innecesaria, en busca de una anécdota llamativa tan de moda en aquellos años. El minimalismo de la partitura (si se puede llamar así) no es una herramienta para la introspección o un vehículo adecuado para la expresión del sentimiento del autor sino un recurso que tiene más de publicitario que de orgánico. Una obra, en resumen, muy lejos de la calidad musical de otras de la misma época de autores como Pärt o Reich

El planteamiento escénico es por tanto lo más reseñable de la producción. En la versión que se nos presenta 4 puertas de diferentes alturas con sus respectivas cortinas a modo de telón de teatro y un trabajo sencillo pero efectivo de luces blancas frontales y cenitales mantienen al público entretenido y atento en el desarrollo de la pseudo trama. Hay muchos gags y muchas ironías entretejidas en la obra y la mayoría de ellas funciona. 

En esta especie de meta-ópera se agradecería una mayor definición de los personajes de la contralto, el barítono y el tenor: del personaje de la soprano podríamos decir que es diva, creída y dominante y del personaje del bajo que es un ayudante resignado porque canta poco. Esa concreción (y las interpretaciones de Ruth Iniesta y Francisco Crespo) hace que dichos personajes sean los más conseguidos y los que más nos hagan reír, mientras que el humor se difumina un poco en los otros papeles pese a estar bien interpretados y cantados. 

El elenco vocal es entregado y cumplidor realizando un despliegue físico importante ya que la puesta en escena les requiere una incesante actividad durante la hora y cuarto que dura la producción. La obra no está escrita con el arte del canto en mente por lo que los intérpretes deben priorizar bis cómica, dicción e interacción con el público sobre armónicos, emisiones o dinámicas. En este sentido todos se entregan a su papel y hacen que la producción funcione. El papel que más lucimiento permite es el de la soprano y la aragonesa Ruth Iniesta no desaprovecha la oportunidad, destacando en la producción. Asier Sánchez es un barítono que cumple con bella voz, aunque da sensación de dudar más allá del papel en ocasiones, Francisco Sánchez hace de tenor cómico como la partitura demanda, Ana Cristina Marco cubre su papel sobradamente y la bella y presente voz del bajo Francisco Crespo sorprende agradablemente en sus intervenciones ya que contrastan con su papel de trabajador resignado. 

Una obra diferente y atrevida donde escena, cantantes (con dirección musical de Manuel Coves) y pianista están por encima de lo que el material original parecería permitir y consiguen meterse al público en el bolsillo pese a contar únicamente con 4 notas.  

Juan Villalba