La Opera de Sydney actualiza el cinematográfico Rigoletto de Elijah Moshinsky

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Rigoletto de Elijah Moshinsky
Rigoletto de Elijah Moshinsky. Foto: Prudence Upton

La Opera de Australia revive la producción del 91 de Elijah Moshinsky con algunas variaciones desde su origen. Emulando escenas al más estilo cinematográfico de la dolce vita de Fellini, Moshinsky recrea el Palacio del Duque de Mantua sobre un giratorio que va trasladando las distintas escenas y espacios en los que se desarrolla la historia. La propuesta se adapta perfectamente al argumento y a la caja escénica dando visibilidad desde cualquier punto del teatro.

En cuanto a las voces, la soprano italiana Jessica Nuccio encarnó el rol de Gilda recreando una joven inocente y enamorada a la que acompañan belleza en el color, agudos fáciles y una voz homogénea en todo su registro. Todo ello lo hizo evidente en el Caro nome aplaudido con entusiasmo.

El Duque de Mantua fue el tenor brasileño Atalla Ayan. Si fue gratamente convincente en lo actoral lo fue más aún en lo vocal. Precioso color, agudos bellos y firmes y de una emisión en todo su registro fascinante. Gran ovación en el aria La donna è mobile.

Rigoletto de Elijah Moshinsky. Foto: Prudence Upton

El barítono Dalibor Jenis fue un Rigoletto más notable en lo actoral que en lo vocal. Si bien la voz es interesante, careció de colores y legato en muchas de sus intervenciones, llevando a crear un carácter rudo, lejano al dolor y resentimiento del personaje.

El Sparafucille está encarnado por el bajo Taras Berezhansky. Bella voz y buena emisión en perfecta conexión actoral y vocal en las escenas junto a la mezzosoprano australiana Sian Pendry en el rol de Maddalena.

Correctos el resto de los roles; Marullo de Luke Gabbedy, Borsa de Benjamin Rasheed, Ceprano de Christopher Hillier, Giovanna de Dominica Matthews, Condesa de Ceprano de Ileana Rinaldi todos ellos artistas locales.

Mención especial para el coro de la Opera de Australia. Es de una belleza vocal, un empaste como hacía tiempo no había escuchado sobre los teatros de ópera. Realmente un pilar fundamental en este teatro.

En cuanto a la dirección musical, a cargo del Maestro Renato Palumbo, simplemente magia.

Algo que quiero remarcar es la fascinación del público por la ópera, su disfrute, un teatro lleno en cada una de las representaciones, un culto al arte que ha sabido llevar a lo más alto su director artístico Lyndon Terracini.

Cristina Presmanes