La sencillez de Michael Nyman vista por Valentina Lisitsa

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La sencillez de Michael Nyman vista por Valentina Lisitsa
La sencillez de Michael Nyman vista por Valentina Lisitsa

La pianista Valentina Lisitsa nos presenta, en el disco Chasing Pianos, editado por Decca, la música para piano de Michael Nyman, un C.D. que nos demuestra que la música agradable y la sencillez no tienen por qué ser incompatibles.

El disco está formado por piezas escritas por el músico británico para distintas bandas sonoras, entre las que destacan fundamentalmente las aportaciones para las películas El Piano y El Diario de Anna Frank junto a un amplio conjunto de piezas pertenecientes a otras películas, siendo la sencillez y la musicalidad el elemento común en todas ellas.

Y es que podemos decir que la sencillez es algo inherente en el estilo de composición de Nyman; en las piezas que nos ofrece este C.D. tenemos generalmente una melodía muy clara que suele ser la protagonista fundamental en la mayoría de las piezas, frecuentemente llenas de lirismo, con un acompañamiento que suele tener igualmente una gran sencillez, a base de acordes usuales, frecuentemente arpegiados aunque no siempre. A nivel formal, la sencillez es también el factor dominante, caracterizada por la repetición de motivos y secciones, y en cuanto al timbre, sí podemos decir que la música busca efectos mediante el uso del pedal o la utilización de la dinámica como factor de expresividad. Las piezas suelen construirse mediante la repetición de las células melódicas y de los acordes, en un estilo cuya sencillez es muy propia del minimalismo pero que, sin duda, logra crear algunas atmósferas que entendemos serán las apropiadas para ambientar las películas para las que fueron compuestas. Y dentro de estas atmósferas evocadas por la música, hay que destacar fundamentalmente las sensaciones de nostalgia, de melancolía, de tristeza incluso, que muchas de estas piezas transmiten. La sencillez de estas piezas, la mayoría de las cuales son técnicamente accesibles para estudiantes de piano de los primeros cursos, no son sinónimo de falta de calidad o de originalidad, ya que la musicalidad de las mismas es muy destacable, tratándose de obras de mucha belleza. Pero no sólo son la nostalgia y la sutilidad lo que definen el disco pues tenemos, también caracterizadas por su sencillez, algunas piezas que nos transmiten una sensación de mayor fuerza, con más movimiento y energía rítmica, e incluso algunas, las menos, que nos transmiten cierta alegría (a algunos de estos rasgos responden The School Room, Time Lapse, Chasing Sheep Is Best Left To Shepherds, Here To There o Jack).

La interpretación de Valentina Lisitsa es, en mi opinión, muy acertada, destacando que en estas piezas en las que la sencillez técnica es habitual, hay que dar mucha expresividad a la ejecución de las mismas para que resulten convincentes, en eso estriba la dificultad de tocar esta música; como hemos comentado ya, las sensaciones de nostalgia, melancolía y tristeza se buscan en muchas de estas obras y Lisitsa consigue encontrarla, dándoles expresividad y musicalidad, haciendo un buen uso de la dinámica y de la agógica, demostrando que la sencillez y la musicalidad son compatibles. La música de cine, que tan evocadora de sensaciones debe ser, tiene en la expresividad de Michael Nyman un buen ejemplo y este disco, quizás un poco largo en su duración, la prueba de que la sencillez y la musicalidad pueden ir de la mano con una buena interpretación como la de Lisitsa.

Emilio Lacárcel Vílchez