La soprano Gabriella Tucci fallece en Roma a los 90 años

61

Destacada intérprete del gran repertorio de soprano lírica durante la década de los 50 y 60, Gabriella Tucci murió el pasado 11 de julio en Roma, ciudad que la vio nacer en 1929 y en cuya Academia de Santa Cecilia se formó bajo la guía de Leonardo Filoni. Este terminaría, por cierto, convirtiéndose en su esposo.

La soprano italiana Grabiella Tucci caracterizada como Elisabetta de Don Carlo.
La soprano Grabiella Tucci caracterizada como Elisabetta de Don Carlo.

El Großes Sängerlexikon (editado por Karl-Josef Kutsch y Leo Riemens) señala que Gabriella Tucci debutó profesionalmente en 1950 como Violetta (La traviata) en el Teatro Giglio de Lucca. Pero más conocido es el dato del Grove’s Dictionary acerca de su debut, en 1951, en el Festival de Spoleto y tras  ganar el correspondiente concurso de canto, con 22 años de edad. En dicha ocasión interpretó el rol de Leonora en La forza del destino, junto al tenor Beniamino Gigli, cantante que ya estaba en las postrimerías de su carrera profesional. Dos años más tarde, la soprano romana encarnó el personaje de Glauce en la mítica Medea de Cherubini de Florencia, protagonizada por Maria Callas, y con dirección musical de Vittorio Gui y escénica de Margarita Wallmann. En 1959 debutó en el Teatro alla Scala de Milán como Mimì en La bohème y ese mismo año fue Maddalena de Andrea Chénier en San Francisco, su debut en América. Un año más tarde, desembarcó en el Covent Garden de Londres, dando vida a Aida.

Gabriella Tucci cosechó éxitos en Berlín, Buenos Aires, Moscú y Tokio, entre otras ciudades de gran valía en la lírica. Su debut en el Metropolitan Opera House de Nueva York, en 1960, como Cio-cio-san (Madama Butterfly) cautivó al público y durante 13 temporadas formó parte de los brillantes elencos del teatro neoyorquino. Con 259 actuaciones a sus espaldas, es la cantante de nacionalidad italiana con más presentaciones en el Met, solo superada por su compatriota Enrico Caruso.

Allí abordó personajes como Desdemona (Otello), Donna Elvira (Don Giovanni), Leonora (Il trovatore y La forza del destino), Violetta (La traviata), Marguerite (Faust), Alice (Falstaff) y Euridice (Orfeo ed Euridice), en los que compartió escenario con destacados colegas como los tenores Mario Del Monaco, Carlo Bergonzi, Franco Corelli y James McCracken o los barítonos Ettore Bastianini y Anselmo Colzani. En esas y otras ocasiones, colaboró con los más grandes directores musicales, desde Leonard Bernstein hasta Georg Solti, pasando por Gianandrea Gavazzeni, Georges Prêtre y Thomas Schippers.

Versátil cantante, Gabriella Tucci asumió con éxito un amplio abanico de personajes, hasta 80 diferentes, que abarcan desde el Barroco hasta el Verismo, con puntuales incursiones en repertorio no italiano del siglo XX (Dialogues des Carmélites de Poulenc y A Midsummer Night’s Dream de Britten). Partiendo de un instrumento lírico, con el que defendió personajes como Elvira (La sonnambula), Elcia (Mosè in Egitto) y Micaëla (Carmen), se adentró sin recelos en los grandes papeles verdianos como Gilda (Rigoletto) Elisabetta (Don Carlo), Luisa (Luisa Miller) y evolucionó hacia una lírico-spinto de sonido redondo y coloreado, no exento de una suave vibración que quizá en nuestros días no sería bien recibida. Hizo suyas las partes principales de Aida, Madama Buttterfly, Tosca, Adriana Lecouvreur, Louise y Fedora.

Su discografía oficial, la de estudio, se limita a dos títulos: Pagliacci de 1959 junto a Mario Del Monaco e Il Trovatore de 1964 al lado de Franco Corelli. Aunque por otro lado, existen numerosas grabaciones en directo, que aun no teniendo la misma calidad sonora que las de estudio, dan buena cuenta de la depurada técnica y el gusto en el canto de Tucci, una gran artista que entendió su voz, y se la prestó a los personajes a quienes mejor podía servir. Aparte de los reconocimientos que cosechó durante su carrera profesional, tras su retirada, recibió en 2001 el premio Puccini en Torre del Lago.

Majo Pérez