La Universidad de Jaén estrena orquesta con un hermoso recital lírico

12
Orquesta de la Universidad de Jaén. Foto: Fernando Mármol.
Orquesta de la Universidad de Jaén. Foto: Fernando Mármol.

La Universidad de Jaén con su rector D. Juán Gómez Ortega y su equipo académico son los verdaderos artífices de la cultura en esta ciudad andaluza. Teatro, exposiciones, conferencias, encuentros, conciertos y cursos de ópera están programados por la Universidad sin que tanto el Ayuntamiento como la Diputación apenas hagan algo por la cultura.

En esta ocasión se trata nada menos que de la creación de una orquesta propia, cosa bastante excepcional en la universidades españolas. Con un presupuesto muy reducido han reunido a un amplio grupo –aunque todavía corto- de músicos jóvenes bajo la dirección del maestro Ignacio Ábalos y se presentaron al público el pasado día 5 en el salón de actos de dicha Universidad. Sala absolutamente llena.

Acompañaban a la orquesta cuatro jóvenes cantantes andaluces  y una catalana antiguos participantes de los cursos de Jaén Ópera Joven que se vienen celebrando desde hace cinco años en primavera con una alta participación.

Comenzó la mezzo Anna Gomá con una aria de la ópera Norma de Bellini y en la segunda parte la “Habanera” de Carmen de Bizet. Voz de rico timbre y homogénea, expresiva y muy bien proyectada. La siguió otra mezzo, Carolina Gilabert, con arias de Las bodas de Fígaro de Mozart y de El barbero de Sevilla de Rossini. Una voz amplia con una textura muy dulce y perfecta afinación. El tenor Román Barceló continuó interpretando arias de L’elisir d’amore de Donizzeti y I lombardi de Verdi que provocaron una gran ovación. Tenor de gran interés por sus recursos cánoros y expresivos con un buen centro y un agudo fácil y bien timbrado. Cerró la primera parte la soprano Carmen Buendía con un complicada aria de Lucia di Lammermoor de Donizetti. Carmen tiene una voz bellísima, puro cristal y llena de colores con unos pianísimos magníficos. Cerró el concierto el bajo Francisco Crespo, sin duda el más maduro de los jóvenes cantantes que cantó un aria de Macbeth de Verdi y otra de Semiramide de Rossini incluido su complicado recitativo. Existen muy pocos bajos dentro del mundo de la ópera pero Francisco Crespo está llamado a ocupar un lugar importante con una voz amplia, profunda, expresiva, sin problemas en la zona aguda y un centro de gran belleza.

La orquesta tuvo tres intervenciones sin cantantes: La obertura de Las Bodas de Fígaro de Mozart, El intermedio de Cavalleria rusticana de Mascagni y el intermedio de Carmen de Bizet. Obras de estilos muy diferentes que pusieron de manifiesto unas cualidades sorprendentes en una orquesta que apenas se está iniciando. Su acompañamiento a los cantantes fue impecable.

El trabajo del joven maestro Ignacio Ábalos fue de una gran precisión, inspiración y una ejecución firme pero de gran delicadeza. Gesto muy eficaz y supo mantener a todos en su sitio. Hay futuro.

El público aplaudió y braveó a sus anchas ponierndose incluso de pie en algunos momentos. Un gran éxito que se repetirá en sucesivos conciertos. Enhorabuena a la Universidad de Jaén.

Francisco García-Rosado