«La Wally» en el São Carlos de Lisboa, en concierto y espléndida

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«La Wally» en el São Carlos de Lisboa, Por Federico Figueroa

En la primera ópera completa de esta nueva temporada, en versión concierto, el Teatro Nacional de São Carlos nos ofreció la oportunidad de escuchar La Wally de Alfredo Catalani, casi una rareza y con una de esas arias de culto entre los aficionados. Con las normativas sanitarias vigentes, los tres conciertos se desarrollaron con los sentimientos a flor de piel. Ver a director, solistas y coro comparecer en el escenario con mascarillas, y estos últimos colocados sobre un andamiaje, al fondo, y con pantallas plásticas entre unos y otros, es algo que simplemente emociona. Una vez colocados en cada uno de ellos en sus posiciones se retiraron las máscaras e inmediatamente el director Antonio Pirolli arrancó con brío y seguro. La Orquestra Sinfónica Portuguesa mostró el empaque de una gran formación, de sonido redondo, rotundo, sin menoscabo en filigranas, que también las hay en esta escasísimamente representada ópera. Pirolli hizo una lectura extrovertida, coqueta, sin miedos al romanticismo por muy verista que sea la obra. Los solistas se encontraron en Pirolli el cómplice adecuado para crecerse. La protagonista, Wally, fue magníficamente cantada por la cantante rusa Zarina Abaeva. Una soprano de voz tan grande como maleable, de bello timbre y carnosidad voluptuosa. Da placer escucharla. El tenor Azer Zada, oriundo de Azerbaiyán, se encargó del personaje de Giuseppe Hagenbach, es un lírico esforzado, con ambición para ser un spinto más pronto de lo dice su material actual, de muy buena pasta pero semi oculto en un oscurecimiento artificioso y un canto casi siempre en forte. También hubo generosos aplausos, al final de la función, para él y eso debe darle a entender que ha estado fuera de serie. Quien sí lo estuvo fue Luis Cansino, debutante en el personaje de Vincenzo Gellner. Este barítono es cantante auténtico, de generosos medios, homogéneo y con agudos brillantes y explosivos. Su confianza en la partitura y la exhibición de matices en algunos lugares hacen prever que su interpretación de esta personaje se profundizará con el tiempo. En un mundo con escasez de verdaderos barítonos verdianos, Cansino es un opción valiosa. El bien timbrado Stromminger del bajo Luiz-Ottavio Faria y el aplomo del Walter de la soprano Joana Seara, musical y fresca, fueron otros de los brillos que el añoso y mítico São Carlos tuvo como parte de un elenco que resultó para echar las campanas al aire. Incluso los más pequeños personajes, interpretados por el bajo Nuno Dias (el soldado veterano) y la mezzosoprano Patrícia Quinta (Afra) mantuvieron ese alto nivel interpretativo de orquesta, coro y solistas.

"La Wally" en el São Carlos de Lisboa
«La Wally» en el São Carlos de Lisboa, en concierto.

La Wally es conocida por la célebre “Ebben? Ne andrò lontana” que la protagonista despacha en el primer acto. Merecería más atención de los programadores pues musicalmente es un excelente ejemplo de su tiempo y como libreto tiene todo lo que se requiere para trabar bien una historia: triángulo amoroso y mezcla de sentimientos personales y colectivos, amén de una protagonista con rasgos de carácter desconcertantes.