Las bodas de Fígaro en el Real

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MADRID.TEATRO REAL
MOZART. Las bodas de Fígaro. Dir. musical: V.P. Pérez. Dir. Escena: E. Sagi. 1 de junio.

No deja de sorprender que un teatro de temporada reponga tan solo después de dos años una producción propia pero dos parecen ser las causas de este hecho: una la crisis económica. Hay que abaratar costes y aprovechar lo que ya hay en casa; y otra que si lo que hay tiene la máxima calidad pues mejor que mejor, y entonces la decisión se convierte en un acierto total.

Sin embargo esta producción magistral de Emilio Sagi que obtuvo uno de los mayores éxitos del Real y sin duda el mayor éxito merecido de toda su carrera en esta reposición ha sido recibido bien pero sin entusiasmo. ¿por qué? Parecen ser dos razones bastante evidentes.

En primer lugar la dirección musical de Víctor Pablo Pérez. Pérez es un muy buen director como la lleva demostrando décadas con las orquestas sinfónicas de Tenerife y de Galicia, creadas por él, pero sin embargo su Mozart se queda corto, le falta chispa y vuelo. Todo es correcto y está en su sitio pero lo “buffo” no aparece por ninguna parte. La orquesta no brilla como es habitual, ni siquiera el coro Intermezzo que es una de las glorias del nuevo director artístico Gerard Mortier, está a la altura que parece haber alcanzado. Todo correcto sin más.

En segundo lugar el reparto. En principio este reparto estaba contratado para otra ópera mozartiana, Cosi fan tutte, pero Mortier a última hora prefirió con buen jucio la producción de Sagi. El problema se planteó cuando sostuvo los mismos contratos para una ópera totalmente diferente de tal forma que los roles nuevos no encajan con los artistas contratados. Así Pietro Espagnoli que es un magnífico barítono no cubrió con lo que se espera del protagonista Fígaro. Se quedó muy corto.  Otro tanto pero peor aún ocurrió con la soprano Annetter Dasch, cortísima para un rol tan comprometido como el de la Comdesa. Nathan Gunn no pasó de correcto y poco más como conde. Que Querubino lo cante una soprano no es un error sino un desconocimiento del la necesidad de contraste con las otras dos sopranos en algunos momentos de la ópera. Aleksandre Kurzak fue la mejor encajada en el rol de Susanna. Magnificos los que repitieron de  la producción original: Chausson, Viana, Giménez, Sola, etc.

No sería justo achacar la falta de éxito mayor a razones espúreas. ¿O es que ahora todo va a estar mal por que si?
En absoluto.

Francisco García-Rosado