Le Comte Ory de Rossini en Buenos Aires

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Le Comte Ory de Rossini en Buenos Aires
Le Comte Ory de Rossini en Buenos Aires

La comedia francesa de Rossini divirtió al público porteño cerrando la temporada de Juventus Lyrica

Gioacchino Rossini ya era “la” figura de la ópera italiana y se hallaba radicado en Paris cuando decidió reutilizar mucha de la música de su ópera Il viaggio a Reims – compuesta con motivo de la coronación de Carlos X- y darle una mayor perdurabilidad a través de un argumento menos atado a la efeméride real.

Así nació este Le Comte Ory que recrea, en un delicioso clima farsesco, una historia ambientada en la Francia de la época de las cruzadas y que tiene como protagonistas a un trío integrado por un conde libertino, una condesa desconsolada a seducir y a un paje astuto y rival a la hora de conquistar el corazón de la dama.

En la partitura, el compositor no ha perdido una pizca siquiera de la gracia y la frescura de sus obras maestras, y ha sumado delicados toques franceses que le brindan una sutileza encantadora. Ritmo, gracia, buena vena melódica, intrincados concertantes, recordables couplets, hacen de este título un encantador motivo de disfrute y es de celebrar que Juventus Lyrica haya decidido programarlo para cerrar su temporada 2017.

La puesta de María Jaunarena supo combinar con acierto la historia original (respetando época y espacio) con algunos guiños al público porteño de inmediato efecto (a contar por las carcajadas del “respetable”) como por ej. la asimilación del Conde, que en el 1° Acto se presenta como un “santo ermitaño”, con el personaje de “el manosanta” que creara el popular actor cómico argentino Alberto Olmedo.

La referencia a Olmedo resulta casi consustancial con muchas conductas argentinas definidas por la “viveza” o la “rapidez” para lograr sus fines aún a costa de “olvidar” la existencia de la ética. Esta “viveza” se entiende como algo “gracioso” aun cuando nos lleva a resultados pobres, de baja calidad, o vulgares.

Jaunarena supo captar esa característica y la expresó atinadamente aprovechando un argumento en el que la farsa nos hace olvidar de la moral y nos deja riéndonos de nuestra propia condición.

Para ello trabajó con un cuidado más que eficaz la marcación de los personajes, bordando sus presentaciones de gags, resaltando detalles, aportando a los movimientos escénicos una continuidad que sin entorpecer la atención, acentuara su dinamismo y gracia.

Un estupendo trabajo en equipo en el que contó con una buena escenografía (que marcaba el sutil límite entre lo naif y lo pobre) firmada por Gonzalo Córdova, efectivos vestuarios diseñados por la misma puestista, y un elenco y coros de una ductilidad encomiable a la hora de dar vida a esta desopilante comedia.

Jaquelina Livieri bindó una excepcional Condesa Adèle, tanto en lo vocal como en lo escénico. Lució una voz que supo correr con soltura, bello timbre, cuidada línea, limpias coloraturas y una gracia en el decir en el frasear, acordes a su soltura actoral.

El Comte Ory tuvo en Sebastián Russo un inteligente intérprete. Gracioso, fresco, de una voz que se enfrentó a los desafíos de la ardua partitura rossiniana con valor y supo responder con efectividad. Si el caudal no es el punto fuerte, y algún sobreagudo resultó tirante, su color, su fraseo y su respeto a los tempos, haciendo gala de un inteligente manejo del fiato, le dieron un merecido triunfo.

Le Comte Ory de Rossini en Buenos Aires
Le Comte Ory de Rossini en Buenos Aires

Victoria Gaeta fue un muy buen Paje Isolier, cantándolo y actuándolo con efectividad y soltura. Si alguna coloratura no fue todo lo limpia que desearíamos, su línea fue cuidada, su timbre resultó agradable y su frescura escénica nos encantó.

Gabriel Carasso encontró en Raimbaud (el amigo del Conde) un personaje que le es absolutamente congenial a un intérprete que, como él, tiene una vena cómica encomiable. Vida y alegría de vivir derrochó en escena. Canta  bien, actúa aún mejor… para roles de este tipo ¿se puede pedir más?

Como el Gobernador (una especie de preceptor del Conde) Luis Gaeta dio clase de talento. Un artista que cada vez que aparece en escena es garantía de calidad y que es dúctil para enfrentar con igual efectividad roles serios y cómicos. Sus años de experiencia quedaron de manifiesto en esta encarnación que cantó con buena voz y que actuó memorablemente.

La Ragonde de María Goso fue una nueva confirmación de su capacidad. El personaje fue servido con soltura tanto en lo vocal como en lo actoral. Una vez más fue un placer verla en escena y esperamos disfrutarla en roles de mayor compromiso en un futuro no muy lejano.

Muy efectiva resultó la participación del Coro, bajo la dirección del Mtro. Hernán Sánchez Arteaga.

Verdaderamente destacable la dirección del Mtro. Hernán Schvartzman quien impuso tempos, ritmos y líneas tan congeniales con una obra del más puro bel canto conjugados con la elegancia del estilo francés. Para este fin, contó con una orquesta con instrumentos historcistas lo que acompañó el deseo de recrear el sonido del comienzo del S. XIX.

Juventus Lyrica, con esta coproducción con la compañía holandesa Opera2Day, nos devolvió felices a la noche porteña y ansiosos por conocer los títulos que nos entregará en la temporada entrante.

Prof. Christian Lauria