Le Portrait de Manon de Massenet en Wexford

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Le Portrait de Manon de Massenet en Wexford
Escena de Le Portrait de Manon de Massenet en Wexford. Foto: Paula Malone Carty

El Festival de Wexford ofrece otros espectáculos además de las tres óperas que componen el programa oficial. Este año se han vuelto a representar algunas óperas recortadas. Las representaciones tiene lugar en una sala del Hotel White’s, situado en el centro de Wexford. El hecho de que estas representaciones tengan lugar en dicho hotel tiene su explicación, ya que su dueño fue uno de los tres fundadores del festival en el año 1951. La sala ofrece un pequeño escenario elevado y, por supuesto, no hay foso, sino que las versiones son con simple acompañamiento de piano.

En esta ocasión el título elegido es el de la poco representada ópera de Massenet, Le Portrait de Manon. Aquí contemplamos a un Des Grieux maduro, que guarda vivo el recuerdo de su amada, cuyo retrato juega un papel importante para que los nuevos enamorados (Aurore y Jean) consigan la aprobación de Des Grieux, resultando que la pupila de su amigo no es otra que la hija de Lescaut, el hermano de Manon. Massenet compone esta ópera a rebufo del éxito popular de su Manon y no tiene inconveniente en prestarse motivos musicales aquí y allá, comenzando con la propia obertura basada en “Fuyez, fuyez”. Todo vuelve a aparecer aquí, aunque apenas apuntado, el aria de entrada de Manon, la petite table, la gavota etc, etc. Aparte de esto la obra no tiene mucho más de especial, aparte un dueto sorprendente entre los dos protagonistas en los que intercambian ideas para suicidarse, al no ser bendecido su amor por Des Grieux.

La ópera se ha dado con acompañamiento de piano y se han eliminado algunas partes, como el coro inicial, añadiéndose, en cambio como aperitivo, algunas escenas del acto II de Manón, incluyendo la Petite Table y el Sueño.

La producción escénica es necesariamente muy simple y funciona de manera aceptable, siendo responsabilidad de Rob Kearley, al que tampoco se pueden pedir muchas originalidades. Al piano estaba Marie-Eve Scarfone, que lo hizo bien.

El año pasado los repartos de estas óperas complementarias tuvieron más calidad que lo que ha ocurrido en esta ocasión, en la que la cosa ha dejado que desear vocalmente.

En el aperitivo Manon fue la soprano coreana Eunhee Kim, que mostró una voz amplia y bien timbrada, un francés bastante deficiente y una Petite Table de salir del paso. Su Chevalier era el tenor Stephen Anthony Brown, que ofreció un vibrato muy acentuado, incomprensible en un cantante todavía joven.

En Le Portrait de Manon la parte de Des Grieux fue interpretada por el barítono Ian Beadle, con un centro agradable, pero muy apretado por arriba. Aurore, la sobrina de Manón, era la soprano Maria McGrann, con una voz muy soubretista. Jean era la mezzosoprano Emma Watkinson, que cumplió con su cometido. El personaje más bien episódico de Tiberge, el tutor de Aurora, volvió a ser Stephen Anthony Brown, que aquí paso desapercibido.

La sala del White’s Hotel estaba llena y el publico se mostró cálido con los artistas, que nunca saludaron solos.

La representación comenzó con nada menos que 9 minutos de retraso y tuvo una duración de 57 minutos. Dos minutos de aplausos. El precio único era de 25 euros

Jose M. Irurzun