Leipzig redescubre a Richard Wagner

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La nueva escultura de Richard Wagner, realizada por Stephan Balkenhol, es presentada en Leipzig, Alemania con motivo del 200 aniversario de su nacimiento.  Foto EFE/Jan Woitas

La nueva escultura de Richard Wagner, realizada por Stephan Balkenhol, es presentada en Leipzig, Alemania con motivo del 200 aniversario de su nacimiento. Foto

 

Leipzig, la ciudad natal del compositor Richard Wagner (1818-1883), celebró hoy por todo lo alto el bicentenario del nacimiento de un hijo ilustre al que durante décadas pareció querer olvidar.

«Wagner encarna como pocos artistas nuestra propia historia rota», subrayó el ministro alemán de Defensa, Thomas de Maizière, en uno de los actos centrales de esta jornada festiva.

«No fue uno de los que se quedaron pero aquí tiene sus raíces», agregó Burkhard Jungl, el alcalde de la histórica ciudad, marcada también por otros músicos como Johann Sebastian Bach y Felix Mendelssohn Baltholdy.

Durante muchos años, esta localidad sajona clave en la historia de la música no supo como manejar su relación con Wagner, uno de los más influyentes músicos de la historia, pero también uno de los más polémicos, principalmente por su antisemitismo.

Adolf Hitler adoraba su música y era huésped asiduo en Bayreuth. Muchos descendientes de Wagner fueron nazis.

Hoy, sin embargo, la ciudad se muestra orgullosa de tenerlo entre sus hijos. «Richard es de Leipzig» es uno de los lemas con los que la localidad vecina a Dresde busca atraer turistas.

«En realidad deberíamos decir ‘Richard es sajón'», apuntó hoy el jefe de gobierno de Sajonia, Stanislav Tillich, recordando que Wagner comenzó en Dresde y no en Leipzig su carrera musical.

La jornada, que incluyó numerosas actividades, culminó con la representación de la ópera «El ocaso de los dioses» en el Auditorium Maximum del Nuevo Augusteum de la Universidad de Leipzig.

Antes se había inaugurado en pleno centro histórico el primer monumento público al genio de la música operística. Se trata de una colorida escultura, obra del alemán Stephan Balkenhol, que muestra a un Richard Wagner con la vestimenta propia de su tiempo y a tamaño casi real pero sobre el que se cierne una sombra negra de más de cuatro metros.

El artista de Karlsruhe no quiso crear una obra colosal ni presentar una figura heroica, prefirió colocarlo a la altura del observador y rodearlo de una gigantesca sombra con el fin de generar discusión.

Además, esos cuatro metros son al proyecto inicial de la obra iniciada en 1913 y no finalizada por el fallecido escultor Max Klinger.

Leipzig sólo tenía desde 1983 un busto de Wagner en la Ópera. Ni siquiera el lugar de su nacimiento está bien señalizado. En la casa que lo vio nacer el 22 de mayo de 1918 apenas hay una placa conmemorativa.

Burkhard Jung reconoció la tardanza a la hora de rendir tributo al compositor. «Con Richard Wagner nos tomamos nuestro tiempo. Ahora tenemos un monumento que no sólo hará pensar, también provocará discusión», dijo.

Varios miembros de la familia Wagner no quisieron perderse esta jornada de celebraciones y viajaron Leipzig, entre ellos la directora del Festival de Bayreuth y bisnieta del compositor, Katharina Wagner.

En un breve discurso, Katharina subrayó la buena colaboración con Bayreuth. Leipzig desarrolló un programa que incluye unas 70 actividades, entre ellas tres óperas tempranas del compositor que serán representadas también en Bayreuth.

Esta noche el renombrado Christian Thielemann dirigirá un concierto extraordinario en esa ciudad bávara en la que cada verano (boreal) tiene lugar el prestigioso festival wagneriano.