Lisette Oropesa triunfa en Les Huguenots de París

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Les Huguenots de París
Les Huguenots de París

Les Huguenots trata el amor de dos personajes ficticios, Valentine y Raoul, dentro de uno de los acontecimientos más importantes de la historia francesa, las guerras de religión del siglo XVI. De hecho,  la ópera culmina con la histórica Masacre del Día de San Bartolomé, el asesinato en masa de los protestantes franceses calvinistas de hugonote que tuvo lugar en París en la noche del 23 al 24 de agosto de 1572.

Con intención de paliar la rivalidad política entre católicos y hugonotes Catalina de Medici concertó la boda de su hija Margarita con el príncipe protestante Enrique de Navarra. Los parisinos, que eran mayoritariamente anti protestantes, no aceptaron de buena gana la presencia en la ciudad de miles de estos para la celebración lo que continuó encendiendo la ira popular del pueblo de París. Catalina de Medici decidió entonces finalizar las guerras exterminando a los hugonotes. Para ello, proporcionó armas al populacho y expulsó a los protestantes del palacio en plena noche para que fueran perseguidos y asesinados. París amaneció durante días con miles de muertos a las puertas del Palacio del Louvre.

A pesar de su gran trasfondo histórico, no fue una ópera de gran éxito. Una ópera que combina todo, desde el bel canto italiano al virtuosismo y la potencia de la orquesta alemana, pero que requiere una gran complejidad en el elenco. En total son necesario siete cantantes principales: dos sopranos, una contralto, dos barítonos, un tenor y un bajo; lo que hace que a lo lago de la historia haya sido muy pocas veces programada.

Les Huguenots de París

Parece que aunque el éxito de su programación por la Opera de Paris esta temporada haya sido rotundo, la mala suerte no le suelta la mano a Les Huguenots. Aunque el nivel del elenco principal es bastante alto las dos bajas, la de la soprano Diana Damrau y el tenor Bryan Hymel (que fue baja pocos días del estreno), le han pasado factura.

El papel de tenor es uno de los más difíciles. Largos períodos vocales en los cinco actos y un papel plagado de notas altas inconquistables hacen a Raoul difícil de interpretar. Además de su francés poco refinado en comparación al de sus compañeros, el tenor Yosep Kang no termina de dominar el papel. Siendo uno de los pocos tenores que tiene en su repertorio este rol, Yosep Kang llega días antes del estreno para sustituir a Bryan Hymel. Aparece en escena pleno de energía y con una interpretación escénica impecable, muy correcto en los dúos, su color claro y melodioso y sus notas medias de sobresaliente nos hacen esperar una gran interpretación. Sin embargo, flojo en la técnica, su proyección en los agudos es corta y cada vez los ahoga más y más. Debe trabajar duramente la proyección de aire en las notas más agudas para las próximas representaciones.

Siempre muy sentida en sus interpretaciones, Ermonella Jaho (como muchos dicen, la nueva María Callas) es dramatismo puro como Valentine. También es sobresaliente en la interpretación escénica, se mimetiza con el papel, algo que el público de Paris le agradece al final de la función. Ermonella Jaho, pese a su  voz redonda y bien colocada, brilla más en los agudos, aunque a veces tiende al grito, que en los graves, donde tiene un registro bastante corto y no se siente muy cómoda. 

Les Huguenots de París
Les Huguenots de París

El elegido para el papel de Marcel fue el bajo-barítono francés Nicolas Testé. Nicolas es correcto de principio a fin. A pesar de no ser un completo experto en los agudos siempre ofrece estas notas cubiertas y nunca excesivas, además de que tiene un registro muy amplio. En cambio, potentes y redondos, sus graves son su mayor fuerte y los luce durante todo el espectáculo.

Otra a destacar es la soprano también francesa Karine Deshayes. Brilla durante toda la representación, desde su aparición en escena nos conquista con sus coloraturas y su voz perfectamente colocada en todo momento. A pesar de no ser la estrella de la noche es una de las mejores acogidas por el público.

Paul Gay como Le Comte de Saint-Bris es una buena apuesta, respeta y acierta para el papel. Tampoco es un experto en los agudos, pero defiende el rol sin problema y con gusto. De quien si cabe destacar sus agudos es de Florian Sempey en el papel de Le Comte de Nevers. El barítono tiene una facilidad vocal increíble, con agudos y graves brillantes y un fraseo extraordinario. Tiene una gran acogida por el público que le aplaude con gusto después de un trabajo bien hecho.

Y para terminar Lisette Oropesa, el gran triunfo de la noche. Es una maravilla escucharla. Su virtuosismo nos enamora, haciendo que hasta cinco horas de opera se nos quedan cortas para escucharla a ella. La más aplaudida de la noche ofrece un papel esplendido, y no solo vocalmente ya que en la escena también es un gozo. Su primera aparición nos deslumbra, sus coloraturas y trinos infinitos, sus pianísimos imposibles y su dulzura vocal le garantizan al final de la noche una ovación completa por parte del público de Paris. La ausencia de Damrau así se lleva mejor.

Les Huguenots de París

Escenografía (Harald B. Thor) y vestuario (Tanja Hofmann) son también un gran acierto. Los contrastes de lo clásico, el blanco de la escena y el estilo siglo XVI del vestuario con las molduras minimalistas y los trajes de colores llamativos encajan perfectamente. Andreas Kriegenburg tiene muy buenas ideas en la puesta en escena, una de ellas al final de la obra al mover el escenario de un lado al otro, creando caos visual sin necesidad de distintas escenas.

Una obra tan monumental requiere un coro y una orquesta monumentales, la ópera de Paris nos deleita con su coro, ¡qué potencia!, ¡qué presencia!, José Luis Basso de nuevo detrás de un gran trabajo. El de la orquesta le corresponde a Michele Mariotti, que a pesar de los abucheos finales del público, de los que disiento totalmente, conduce la obra perfectamente. Involucrado en el foso y en escena siempre está pendiente de todo.

Rebeca Blanco Prim