LUISA FERNANDA DE DAVIDE LIVERMORE, O LA COMPLICADA RELACIÓN ENTRE CINE Y TEATRO

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LUISA FERNANDA DE DAVIDE LIVERMORE Por Majo Pérez

Luisa Fernanda de Davide Livermore Mazurca de las sombrillas
Luisa Fernanda de Davide Livermore                                                                                         Mazurca de las sombrillas

El arranque de Luisa Fernanda es una prueba de fuego para cualquier director de escena. Hay que darle sentido a una serie de números musicales muy diferentes entre sí (coplillas, canción de trabajo, habanera), que llegan tras una brevísima introducción instrumental y se suceden muy rápido, como pinceladas impresionistas que nos dibujan un apacible rincón de Madrid. A grandes males, grandes remedios, debió de pensar Davide Livermore, y todos quedamos impresionados cuando, alzado el telón, descubrimos que la plaza del barrio de Palacio había sido sustituida por la fachada del cine Doré y que, casi en un ejercicio de memoria histórica, la trama se había trasladado a los años de la segunda república, en los que se estrenó la obra. Durante el primer acto, los amantes de las puestas en escena recontextualizadas disfrutamos con esta búsqueda de nuevos significados, explorando por ejemplo la conexión –no siempre simbiótica- entre cine y zarzuela, teletransportándonos al Madrid anterior a la guerra civil gracias a las imágenes proyectadas en la pantalla o recreándonos en la escenografía grandiosa cuanto bella de Giò Forma.

Ahora bien, no transcurrió mucho más tiempo hasta que se hizo evidente que lo que había comenzado siendo una interesante solución escénica, la cual dotaría de nuevo contenido, de “modernidad” en palabras de Livermore, a esta  inmortal comedia lírica, iba a terminar siendo un obstáculo para el desarrollo de la misma. Y es que, esta prometedora técnica del teatro dentro del teatro no tiene continuidad más allá de los primeros cuadros, mientras que el monumental aparato escenográfico está pensado para quedarse en el escenario hasta el final, robándole protagonismo a todo lo demás y creando nuevos problemas. En definitiva, el coro y los figurantes quedan arrinconados; la cronología de los hechos, embrollada;  el cuerpo de baile tiene que lidiar con escalones y barreras en un espacio reducido; y, lo que es peor, algunos elementos dramáticos esenciales para entender la trama terminan desdibujados, por ejemplo, la tensión entre clases sociales, a lo cual contribuye también un vestuario poco acertado de Mariana Fracasso. Esta obra encierra una lucha entre privilegiados y no privilegiados, no en balde Luisa Fernanda se marca el discurso más apasionado de la lírica patria en pro de la igualdad entre las personas “Venga un orden diferente, mejor o peor, no sé, pero donde yo y usted nos veamos frente a frente…”. Sin embargo, en esta producción, Luis Nogales no es el idealista revolucionario que no tiene ni para pagarse el remiendo de su levita, al padre de la protagonista no se le nota demasiado interés en que su hija medre casándose con un rico terrateniente, la duquesa Carolina se comporta como una costurera y Mariana la posadera, al contrario, parece un personaje de la frívola “igilí”.

Luisa Fernanda de Davide Livermore Algunos personajes en el Cine Doré
Luisa Fernanda de Davide Livermore                                                                           Algunos personajes en el Cine Doré

El elenco de cantantes, conformado por primeras espadas de la lírica actual, consiguió hacer justicia a la espléndida partitura del maestro Moreno Torroba a la vez que intentaba encajar en esta nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Es indiscutible que Juan Jesús Rodríguez posee un timbre bellísimo, una envidiable técnica, una presencia escénica que llena el escenario y un gran oficio a sus espaldas, de lo cual dio cuenta en esta representación. Además, uno se puede poner en su lugar y comprender por qué decidió salir al escenario en estos tiempos de pandemia a pesar de estar aquejado de laringitis. Dicho esto, el público lo pasó mal al verlo cantar en esas condiciones y la imagen que dio se podría haber evitado. En cambio, fue gratificante constatar la evolución vocal de Yolanda Auyanet, quien, si bien en 2011 ya interpretó una excelente duquesa Carolina (soprano lírica-ligera), en esta ocasión convence como Luisa Fernanda, dando pruebas de poseer una voz dúctil pero sólida en todos los registros de soprano lírica. Destacó por su elegante fraseo en el “Cállate, corazón” y posterior dúo con Javier, personaje interpretado por el tenor Jorge de León. Este hizo gala de su poderío vocal y, aun adoleciendo de cierta falta de matices vocales o expresivos,  arrancó del público la ovación más larga y fragorosa de la noche. El vibrato poco atractivo en la voz de Rocío Ignacio, intérprete de la duquesa Carolina, desvirtuó por momentos su gran caudal sonoro y su musicalidad, aunque no su prestancia escénica.

Yolanda Auyanet, Juan Jesús Rodríguez y Jorge de León en los papeles protagónicos
Juan Jesús Rodríguez, Jorge de León y Yolanda Auyanet en los papeles protagónicos

El resto de los artistas estuvieron también acertados, sobresaliendo Nuria García-Arrés (Rosita), María José Suárez (Mariana) y Antonio Torres (Luis Nogales). La coordinación entre el escenario y el foso fue óptima gracias a la batuta de Karel Mark Chichón, quien con una Orquesta de la Comunidad de Madrid reducida –similar en número de efectivos a la que estrenó la obra en 1932–, hizo una lectura elegante, con tempi en ocasiones algo lentos (por ejemplo en el Cerandero) y que huyó de folclorismos. Y da la impresión de que Nuria Castejón también intentó alejarse de la tradición en sus coreografías, aunque su propuesta no quedó del todo clara. Daniel Bianco, director artístico del teatro, dedicó unas palabras al público al inicio de la velada para agradecerle su asistencia a pesar de la pandemia. Y en los aplausos finales, el público demostró a su vez el agradecimiento al Teatro de la Zarzuela por haber reprogramado este título tan querido del repertorio y por ofrecer un poco de normalidad en estos días tan difíciles.

Rocío Ignacio como la duquesa Carolina
Rocío Ignacio como la duquesa Carolina

Ficha artística

Luisa Fernanda, del maestro Moreno Torroba, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Yolanda Auyanet (Luisa Fernanda), Juan Jesús Rodríguez (Vidal), Jorge de León (Javier), Rocío Ignacio (duquesa Carolina), María José Suárez (Mariana), Nuria García-Arrés (Rosita), Emilio Sánchez (don Florito), Antonio Torres (Luis Nogales), Didier Otaola (Aníbal), Rafael Delgado (Jeromo / El ciego), César Diéguez (Bizco Porras), Julia Barbosa (camarera), Román Fernández Cañadas (don Lucas), Francisco José Pardo (el Saboyano). Dirección de escena: Davide Livermore, Dirección musical: Karel Mark Chichon. Teatro de la Zarzuela, Madrid, 28 de enero de 2021.