Macbeth abre la nueva temporada de la Welsh National Opera

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Macbeth abre la nueva temporada de la Welsh National Opera
Macbeth abre la nueva temporada de la Welsh National Opera

El arranque de la nueva temporada de la Welsh National Opera (WNO) es también el disparo para las conmemoraciones a William Shakespeare, en el año en que se cumple el cuarto centenario de su deceso, en esta ocasión a través de la música compuesta por Giuseppe Verdi para la obra titulada Macbeth. La propuesta escénica, firmada por Oliver Mears, es coproducción de la WNO con la Northern Ireland Opera, estrenada en Belfast en 2014. Mears tomó partes de la versión original de 1847 (bravo por la inclusión de la escasamente escuchada “Vada in fiamme” que el personaje titular canta en el tercer acto), y elimino el ballet de la versión parisina de 1865 además de algunos otros detalles menores. La intriga, el asesinato y la opresión de la Escocia del siglo XI nos es presentada en algún lugar y momento de la guerra que asoló a los Balcanes en la última década del siglo pasado, a juzgar por el vestuario y caracterización de los solistas y el coro, con referencias a conocidas imágenes de las esposas de dictadores (los cientos de zapatos de Imelda Marcos o las decenas de abrigos de la Elena Ceaușescu). La escenografía y el vestuario (diseñados por Annemarie Woods) exhiben músculo visual y son el gancho para un buen inicio, sobreponiéndose a las cómicas y poco favorecedoras coreografías de las brujas (el tercer personaje de esta obra, Verdi dixit) de Anna Morrissey. Las banderas y el uso del kilt, la prenda típica escocesa, mantienen el vínculo a la locación original, mientras el movimiento de actores se ciñó a una línea clásica. En conjunto fue un ejercicio teatral eficaz, aunque el uso de un telón para cerrar las escenas rompió en los espectadores la tensión teatral que, en principio, debería potenciar.

Macbeth abre la nueva temporada de la Welsh National Opera
Macbeth abre la nueva temporada de la Welsh National Opera

En el apartado musical hubo virtudes que elevaron el nivel de esta representación, iniciando por el defensor del personaje epónimo. El barítono Luis Cansino, en su debut en el personaje, sumó a su gran capacidad actoral su no menos grande calidad vocal, mostrándonos las dos caras de Macbeth: el despiadado caudillo militar y el hombre sometido a los desvaríos de su esposa. Su noble línea de canto, soberbios agudos y asentados graves, manifiestan a un cantante en plenitud de facultades. Encontró a una perfecta pareja en la soprano Mary Elizabeth Williams, una cantante de poderosos medios no siempre bien controlados, con timbre metálico idóneo para el papel de Lady Macbeth y con la capacidad de moldear hasta conseguir sonidos de innegable belleza. Su presencia escénica remitía a la fuerza enloquecedora del poder y la capacidad de seducción y manipulación ante su hombre. El bajo-barítono Miklós Sebestyén fue un Banquo de buenas hechuras y nobles tintes, y el tenor Bruce Sledge dejó una grata impresión interpretando a Macduff de una manera muy segura y contrastada. El coro de la WNO lució espléndido en sus participaciones y la orquesta exhibió una gran flexibilidad, acorde a las dinámicas promovidas por el director ucraniano Andriy Yurkevych, debutante en la plaza. Su lectura musical fue precisa, atenta a los cantantes y con energía plena hasta la caída final del telón. Los aplausos, generosos con todos, fueron especialmente entusiastas con Cansino, Williams y Yurkevych.                                                                        

Federico Figueroa