Madama Butterfly cierra la temporada 2015-16 de la AAOS

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Madama Butterfly cierra la temporada 2015-16 de la AAOS
Madama Butterfly cierra la temporada 2015-16 de la AAOS

Programar Madama Butterfly es un éxito de taquilla asegurado pero el verdadero éxito siempre viene al final de cada representación cuando el resultado musical y escénico se alían para hacer una noche de ópera inolvidable.

El maestro de Luca tiene el poder de contarnos sus pequeñas historias a modo de cuentos y conducirnos como a niños pequeños consiguiendo mover con sus frases musicales, con sus crecendos orquestales y sutilezas armónicas nuestras fibras más íntimas hasta provocar que se nos humedezca el lagrimal cuando le interese. Como diría el experto rossiniano, maestro Zedda en unas declaraciones: Puccini nos manipula.

La propuesta de Butterfly que nos ha ofrecido Carles Ortiz en esta ocasión ha seguido sus anteriores propuestas, un montaje tradicional, claro de dramaturgia, limpio de líneas y de personajes bien configurados en general permitiéndose la buena licencia de incorporar a la boda invitados americanos y no solo japoneses como es lo habitual. Un correcto trabajo de dirección de cantantes y coro acompañado por una escenografía bella de Jordi Galobart y un buen trabajo de luces del titular de la casa Nani Valls.

El titular de la OSV, Ruben Gimeno realizó un trabajo de concertación correcto que no alcanzó un nivel superior debido sobre todo a una sección de cuerda bastante desafinada en gran parte de la función y con unos tiempos excesivamente rápidos que no dejaron ver el dramatismo sino más bien un nerviosismo injustificado que a veces se volvió en contra del lirismo pedido a los cantantes como en el caso del dúo del primer acto que no consiguió llegar a un climax progresivo. Es verdad que Butterfly es una ópera de repertorio pero hay que mimarla y cuidar mucho cada detalle escrito en la orquesta.

El coro titular supo cumplir bien con sus escasas intervenciones en esta ópera brillando en el momento de la maldición del primer acto y el coro de boca cerrada del tercero.

Correctos los partiquinos interpretados por miembros del coro destacando la voz de Sinho Kim que dio vida al Zio Bonzo con una voz amplia pero tal vez no del todo bien enfocada.

Josep Ruiz ha sido uno de los Goros de referencia en este país en los últimos tres decenios pero en esta ocasión no pudimos ver la calidad que siempre le ha acompañado con una voz sin brillo y cansada, aunque siempre dentro de un parámetro de profesionalidad y corrección.

El barítono valenciano Manuel Valls no logró convencer en su Sharpless por un enfoque demasiado artificial de su visión escénica del personaje y sobre todo por una línea de canto un tanto deficiente, con diferentes colores según el registro y buscando a veces un protagonismo de intensidad equivocado.

Andrés Veramendi que ya hemos podido escuchar en alguna otra producción con los AAOS tiene un instrumento interesante que sin embargo no es el adecuado para el desagradecido papel de Pinkerton. Este rol pucciniano exige un tenor con agudos seguros y un cuerpo central sonoro a parte de una actitud escénica de galán y malvado en dosis equilibradas, y no apareció prácticamente ninguna de estas características en su interpretación ni actoral ni musical. Unos agudos sin brillo y carentes de proyección afearon su equilibrio en los dúos con sus compañeros de reparto y lo más grave es que el final de la obra se desinfló por su falta de energía y dramatismo.

Madama Butterfly cierra la temporada 2015-16 de la AAOS
Madama Butterfly cierra la temporada 2015-16 de la AAOS

No sabemos si la casualidad o la premeditación fue lo que provocó tener el privilegio de tener a dos cantantes orientales en los roles femeninos principales que fueron las estrellas de la producción.

La Suzuki de Yayoi Toriki fue un privilegio vocal y dramático. Su voz pastosa, profunda y a la vez su fragilidad interpretativa en positivo fueron unos valores que crecieron a lo largo de la función que llegaron a su culmen en el dúo de las flores con Butterfly.

La soprano Miki Mori ha sido la Cio-Cio-San de la mayoría de las ediciones en que esta ópera se ha programado últimamente por los AAOS y es un personaje que trasciende una buena interpretación. Miki Mori transpira la fragilidad del personaje nipón pero a la vez le otorga una fuerza que otras veces queda disimulada o velada por otras sopranos. La voz es carnosa y potente pero también con la capacidad de moldearla a la infantilidad e inocencia del dúo del primer acto o de la primera parte del dúo con Sharpless del segundo acto, alcanzando cotas de gran dramatismo en la segunda parte de dicho dúo o con la escena del suicidio final.

Butterfly nunca decepciona a pesar de los pequeños detalles que en esta ocasión hubiera sido deseable pulir o trabajar y así lo entendió el público con aplausos cerrados y prolongados a toda una gran labor no solo de este título sino de toda una temporada que se cierra con grandes éxitos que suben otro peldaño en la dirección ascendente de esta asociación.

Deseamos que la temporada que viene y que ya ha sido anunciada con títulos como Don Giovanni, Carmen, el homenaje a Granados a través de sus Goyescas, y la incorporación al repertorio de la AAOS de otro nuevo título pucciniano, Manon Lescaut, configurará una temporada equilibrada entre óperas de repertorio y nuevas apuestas con grandes éxitos.

Robert Benito