Madama Butterfly en Peralada: Y la tempestad abortó la explosión de la bomba atómica

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Madama Butterfly en Peralada. Foto: T. Ferrer
Madama Butterfly en Peralada. Foto: T. Ferrer

Hay días que nacen sotto maligna stella, como dice Otello. Lo digo porque yo tenía previsto asistir a esta Butterfly, pero a la función de estreno del pasado día 7, y además a dos recitales en la Iglesia del Castillo los días anteriores. Lamentablemente, las cosas se torcieron y tuve que cancelar mi plan inicial y asistir una vez más al Festival del Castell de Peralada, pero únicamente a la segunda y última representación de Madama Butterfly.

Como las cosas siempre pueden empeorar, llegábamos al recinto del festival con amenaza de lluvia, que se convirtió en un hecho una hora antes de comenzar la representación, lo que hizo que la organización decidiera retrasar el comienzo unos 45 minutos. Allí entramos los sufridos espectadores, todos disfrazados con impermeables para poder soportar la amenaza de lluvia y para soportar una temperatura que no pasaba de 17 grados La cosa aguantó mal que bien hasta el dúo de amor del primer acto, en cuyo momento la lluvia volvió a hacer acto de presencia y con cierta intensidad. Pasados por agua conseguimos llegar al final del primer acto.

En el intermedio siguió lloviendo y, finalmente, al cumplirse casi 40 minutos del final del primer acto, se anuncia por megafonía la suspensión de la representación y – para mi sorpresa – el anuncio de devolución del importa de las localidades a los espectadores. No suele ser esto normal, una vez que la representación ha comenzado.

Curiosamente, no habían transcurrido 3 minutos del anuncio de suspensión cuando dejó de llover y no lo volvió a hacer – y de forma bastante moderada – hasta casi una hora y media después. Teniendo en cuenta que la segunda parte de la ópera dura unos 85 minutos, es claro que la representación pudo haber continuado en lo que se refiere a los sufridos espectadores. Los rumores apuntan a que la razón final de la cancelación fue la negativa de la orquesta a continuar tocando. Es de suponer que una cancelación con devolución del importe de las entradas es una decisión muy grave y espero que el Festival tenga cubiertos debidamente los riesgos, auque siempre estará abierta a discusión la oportunidad de la cancelación de la representación.

Madama Butterfly en Peralada. Foto: T. Ferrer
Madama Butterfly en Peralada. Foto: T. Ferrer

No hay mucho que pueda decir sobre la parte artística de la representación. Simplemente, la producción escénica era la del andorrano Joan Anton Rechi, que se estrenara la pasada primavera en Duisburg. Lo que pudimos ver no tenía mucho interés, al desarrollarse en el consulado americano de Nagasaki, lo que no deja de chirriar en más de una ocasión, ya que no parece muy lógico que el Cónsul se queje de la caminata y luego se vaya, dejando el consulado para la pareja de enamorados, que cantan el dúo de amor en una cama. Parece ser que la lluvia también afectó a la producción, ya que se supone que al final del acto explota la bomba atómica, lo que en este caso no ocurrió. Nos perdimos la segunda parte, que supuestamente se desarrolla en un escenario en ruinas.

De la dirección musical no hay apenas nada que decir, sino que la llevó adelante el israelí Dan Ettinger sin mayor brillo, pero tampoco se pueden pedir peras al olmo en las circunstancias. A sus órdenes estuvo la Orquesta Sinfónica de Bilbao, a la que algunos señalaban como responsable de la cancelación.

En cuanto a la parte vocal, hay que lamentar la cancelación, ya que nos impidió disfrutar de un trío tan importante como el formado por Ermonela Jaho (Cio Cio San), Bryan Hymel (Pinkerton) y Carlos Álvarez (Sharpless). Los 3 parecían encontrarse en plena forma. Gemma Coma-Alabert cumplió como Suzuki, convenciéndome menos la composición del personaje de Goro por parte de Vincenç Esteve Madrid. Aceptable el Tío Bonzo de Pablo López Martín. Voz atractiva la de Antonio Fajardo como Comisario Imperial.

En fin, una pena. 

José M. Irurzun