Marianela de Jaume Pahissa para celebrar el año Galdós. Crítica de una recuperación histórica en el Teatro de la Zarzuela.

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De pie, la soprano Adriana González y el barítono Luis Cansino.
De pie, la soprano Adriana González y el barítono Luis Cansino en la Marianela de Jaume Pahissa.

Marianela de Jaume Pahissa Por Majo Pérez

Sería muy triste que, entre los actos programados para celebrar el año galdosiano, la recuperación de la ópera Marianela (versión concierto) en el Teatro de la Zarzuela pasara desapercibida. En primer lugar, hay que recordar que Galdós fue un gran melómano, un pianista aficionado y que llegó a ejercer de crítico musical en  el diario madrileño La Nación entre 1865 y 1868. En segundo lugar, no podemos pasar por alto que un número importante de sus obras fueron convertidas en espectáculos líricos. Así, tenemos las zarzuelas Cádiz de Chueca y Valverde (1886), 7 de julio con música de Rubio y Espino (1887), y Trafalgar, con partitura firmada por Jerónimo Jiménez (1891), por citar algunos títulos. Aunque quizá el caso más representativo lo encontremos en su novela Marianela, la cual ha inspirado no solo la ópera de Jaume Pahissa, que es la que nos ocupa hoy. Como recuerda el canario Pedro Schlueter en su libro Pérez Galdós y la música (Ed. Clave Intelectual, 2016), en torno a 1974, el compositor puertorriqueño Manuel B. González, trasladando la acción a su país, estrena Nela en Nueva York y una década más tarde, Jesús Romo escribe la partitura de Marianela o Tu lazarillo, que finalmente nunca verá la luz.

Esta cita musical posibilitó además la reivindicación de una figura musical de primer nivel para Cataluña y España a la que desgraciadamente no se le ha prestado mucho interés durante las últimas décadas. Jaume Pahissa fue un intelectual, viajado, bien conectado con personalidades de la cultura hispana e internacional que cultivó un arte al margen de las etiquetas al uso. El musicólogo Emilio Casares realizó de él una encendida defensa durante su conferencia del 23 de noviembre, la cual les recomiendo si no la han visto aún. Si bien la música continuada y densa de Marianela mira hacia Wagner y nos trae efectos orquestales de Richard Strauss, busca su inspiración en hermosas melodías del folclore catalán que, sin llegar a constituir un leitmotiv, van mutando a lo largo de la obra para crear una poética del instante a la manera impresionista de Debussy. El libreto, elaborado por los hermanos Álvarez Quintero, hace de la Marianela de Pahissa una versión excesivamente simple de la historia original, algo que seguramente quedaría más patente durante una representación escénica. Por ejemplo, en el tercer acto, la muerte de Marianela sobreviene de manera abrupta y se echa en falta una aria más, la de despedida, de este personaje.

El elenco reunido para esta importante recuperación estuvo encabezado por la soprano guatemalteca Adriana González. Su voz posee el caudal y anchura requerida por el papel que da nombre a la ópera. Su expresividad vocal y belleza tímbrica van a la par de lo gestual, lo cual es de agradecer en una versión concertante. La exigencia para el personaje de Pablo es de altísimo nivel y el tenor Alejandro Roy lo enfrentó con gallardía aunque con un canto tenso, dejando algunos sonidos abiertos en el registro agudo. El barítono Luis Cansino fue un impecable Teodoro Golfín, el doctor que devuelve la vista a Pablo. Su canto, bien timbrado y con un fraseo esculpido por manos que conocen los resortes de la palabra cantada, fue de lo más aplaudido de la noche. La mezzosoprano colombiana Paola Leguizamón interpretó a Florentina, la bella prima de Pablo, con un material vocal claro y de acentos suaves. Es joven y tiene por delante camino para afianzar una personalidad más rotunda. El bajo Simón Orfila dotó de relieve al padre de Pablo, patriarca de Aldeacorba, con un canto sereno y bien proyectado. El barítono puertorriqueño César Méndez se encargó del papel del padre de Florentina, sin gran lucimiento, y cuatro miembros del coro titular del teatro asumieron con brillantez diversos personajes secundarios (Javier Alonso, Enrique Bustos, Ricardo Rubio y Mario Villoria). También secundario es el de Mariuca, interpretado por la mezzosoprano María José Suárez. Aunque relegado al fondo del escenario, el coro titular del Teatro de la Zarzuela mostró su valía en cada una de sus intervenciones y la Orquesta de la Comunidad de Madrid estuvo correcta gracias al buen hacer del director Oliver Díaz. Su lectura,  atenta al entramado tímbrico elaborado por Pahissa, mostró el nervio de una obra que merece tener más atención por los programadores.

Posiblemente los intentos de Pahissa, González y Romo no sean los últimos para ponerle música a este clásico, pues con Marianela Galdós nos brindó realmente una historia de gran potencial dramático. De hecho, a la entrada del teatro se respiraba una gran expectación por descubrir esta Iolanta española, a pesar de que en nuestro caso la protagonista no sea la ciega ni haya un final feliz como en los cuentos de hadas. A la salida del teatro, esa expectación se había convertido en embeleso y fascinación, y se palpaba el deseo de ver algún día esta ópera representada escénicamente.

Ficha artística

Marianela, ópera. Música: Jaime Pahissa. Libreto: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Intérpretes: Adriana González (Marianela), Alejandro Roy (Pablo), Paola Leguizamón (Florentina), Luis Cansino (Teodoro Golfín), Simón Orfila (patriarca de Aldeacorba), César Méndez (padre de Florentina), María José Suárez (Mariuca), Mario Villoria (Gasparuco),  Javier Alonso (Pedrillo), Enrique Bustos (Ramón), Ricardo Rubio (Pachín).

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela, Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director musical: Óliver Díaz.

Teatro de la Zarzuela, 27 de noviembre de 2020