Mozart en el Festival Centro Histórico 2019. 35 Aniversario. Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”.

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En una presentación realizada en el Teatro de la Ciudad de México “Esperanza Iris”, en el centro histórico, asistimos a la ópera “DON GIOVANNI” de Wolfgang Amadeus Mozart. La función, con una representación bastante particular, formó parte del FESTIVAL CENTRO HISTÓRICO 2019 MÉXICO en su 35 aniversario. Participaron la ORQUESTA JUVENIL EDUARDO MATA DE LA UNAM y el CORO STACCATO. el maestro Gustavo Rivero Weber tuvo a su cargo la dirección musical y artística del evento. El director de la escena fue Ragnar Conde. El coro fue dirigido por Marco Antonio Ugalde Ramírez. Productora ejecutiva Pamela Garduño. Diseño de escenografía Peter Crompton. Diseño de vestuario Brisa Alonso. ESCENIA ENSAMBLE A.C. se encargó de esta producción. El director Rivero Weber llevó muy bien la orquesta de jóvenes bisoños que sonaron muy bien bajo su batuta. Ragnar conde hizo milagros en el reducido espacio que le dejaron libre. Ingenioso y creativo siempre aprovechó con rigor su material humano. El coro y los comparsas hicieron piruetas en competencia con el escenario disminuido.

Decimos que fue una escenificación bastante extraña, pues a pesar de contar el Teatro Centenario un foso para la orquesta, en esta función la misma estuvo tocando sobre el escenario, ignoramos- aunque imaginamos diversas hipótesis- la razón para hacerla de esta manera. Aún asi se contó con todos los recursos de una verdadera función de Ópera, con escenografía, vestuario, maquillaje, iluminación, actuación, entradas y salidas de los personajes, aunque en un espacio bastante reducido enfrente del director y los músicos. Si la orquesta era juvenil también lo fueron la mayoría de los cantantes solistas de “La Ópera de las Óperas” como se ha llamado a esta obra maestra del genio de Salzburgo.

El papel protagónico lo cantó Dennis Chmelensky, Don Giovanni. Barítono ligero de timbre juvenil que seguramente ira embarneciendo y madurando con el tiempo se desempeñó con buena presencia y desenvoltura en este personaje central, mítico, caballero supuesto, pero en realidad un mujeriego incorregible cuyo catálogo de conquistas crece cada día y en cada país. Su desempeño vocal fue correcto y su actuación desparpajada.

Su criado, cómplice y lambiscón incorregible que acicala y limpia los zapatos de su patrón estuvo a cargo del bajo-barítono Joseph Barron, quien cuenta con un instrumento oscuro y poderoso de buen timbre varonil. Actor desenvuelto de vis cómica trabaja con disciplina y seriedad este personaje servil pero convenenciero. Su aria del catálogo siempre gustada y esperada la sacó con solvencia y dotó de credibilidad a su estupendo personaje.

Los papeles femeninos de las mujeres que amó “el patrón”, solamente tres de las miles que pasaron por los brazos del seductor irresistible, dos nobles damas y una plebeya campesina, ejemplifican que todas quienes llevaran falda eran pretendidas y deseadas. Por orden de aparición: Donna Anna, extrañamente seducida o conquistada en su propia alcoba, sufre la pérdida de su padre que sale a defenderla y es asesinado en el fallido intento. La cantó y actuó la soprano Rachel Sterrenberg, muy bien en su difícil papel y en las arias virtuosas de extremas coloraturas y de estilo clásico que necesitan especialistas en su arte vocal.

Su prometido esposo, Don Ottavio, lo hizo el tenor Martín Luther Clark, de bella voz y grata presencia escénica quien estuvo correcto en su personaje pero que sufrió en su aria “Il mio tesoro” pues no pudo con las dificultades de la partitura: sus coloraturas o fueron inexistentes de tan torpes aparte de desafinadas. Cortaba las frases musicales y descuadraba en los tiempos. Debe estudiar con ahínco se estilo mozartiano pues su registro es muy bueno.

Donna Elvira, a quien Don Giovanni prometió matrimonio y ella se lo creyó se dice siempre su esposa y defiende al infiel que disfrutó de su amor solo por tres días para salir huyendo. Ella lo sigue amando y lo busca desesperadamente hasta encontrarlo y tratar de “que cambie de vida”. No lo logra por supuesto. Pero si se encarga de frustrar todos las artes de conquista del pervertido. la muy guapa y talentosa soprano mexicana Marcela Chacón logra una bella caracterización y conocimiento estudiado de la partitura. Igualmente sus arias están llenas de malabarismos técnicos que logra resolver con su buena técnica vocal y bella voz.

La recién casada campesina, la muy coqueta y lista doncella Zerlina, a quien también promete desposar el “noble caballero” a quien solamente la intervención de Elvira no permite la consecución de sus favores pues esta “novia o esposa” ya había pasado irse al gabinete del pretendiente. La muy bella y gran actriz, la coquetísima y deliciosa soprano, Cota Claudia (Claudia Cota) hace una verdadera creación del personaje astuto y listo, poseedora de todas las artes de la “audacia femenina”. Su marido o esposo prometido, el campesino Masetto, tiene en la bellísima voz del cantante nacional Enrique Angeles Barítono, un artista que se crece siempre en cada personaje que le toca representar siempre cumplido, responsable y profesional. Ya empieza su carrera a internacionalizarse.

Completó el competente elenco el bajo mexicano triunfador de concursos José Luis Reynoso Martínez o a quien ya le habíamos escuchado el nada fácil papel del Comendador, padre muerto por el florete del libertino, quien fue dotado de un instrumento de auténtico color oscuro y registro de esa cuerda grave que todavía embarnecerá más pues ese instrumento dura mucho activo y oscurece con el paso del tiempo. Tenemos voz de calidad.

Una función que deleito al público asistente pues la música del divino Mozart resiste todas las dificultades. Es verdaderamente un don del Cielo tener el privilegio de disfrutarlo.

Manuel Yrízar Rojas