Mozart y Salieri de Rimski-Korsakov: magistral puesta en escena en Cuautitlan Izcalli, México.

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Mozart y Salieri de Rimski-Korsakov. Teatro San Benito Abad

El progenitor de la obra de arte del porvenir no es otro que el artista del presente, que presiente la vida del porvenir y desea estar comprendido en ella.” (Richard Wagner, Ópera y Drama)

Cuando sale uno de un espectáculo operático pleno, logrado en su totalidad, acontece una especie de epifanía, de comunión con nosotros mismos, que nos complace y llena de satisfacción estética. El fenómeno de la obra de arte integral, la conjunción de todas las artes en una otra sola, única y diferente, es un ideal que pocas veces se logra. Ahora sucedió el milagro. Todos los elementos que requiere el drama musical de nuestros días aciagos y difíciles se dieron cita el sábado 7 de marzo en el Teatro San Benito Abad, enclavado en la zona norte del complejo urbano en Cuautitlán Izcalli, México, con motivo de la celebración del 20 aniversario de la inauguración de este recinto, con la presentación de la ópera de Nicolái Rimski-Korsakov basada en el poema de Aleksandr Pushkin estrenada el 7 de Nicdiciembre de 1898 en el Teatro Solovdinikov de Moscú, “MOZART & SALIERI”.

Con una gran economía de recursos, la participación de solamente dos actores cantantes, un pianista y un violinista, y en esta representación un coro monumental, se logra conjuntar la poesía, la música, la acción dramática, el teatro, donde se realiza el progreso melódico y armónico justificado por el sentimiento. ¿Cómo pudo darse este inusual fenómeno? gracias a que se juntaron talento y trabajo, entrega y pasión, comunión en la intensión de lograr el arte total. Fue una ocasión en todo engrana a la perfección y el mensaje llega con plenitud. Dos compositores que convivieron y tuvieron una amistad fueron objeto de una leyenda donde se le atribuía a Salieri haber envenenado a Mozart. En el poema de Pushkin puesto en música por Rimski-Korsakov se maneja este incidente. No queda lo suficiente claro si fue realidad o un sueño. La versión de Ragnar Conde que presenciamos tampoco toma partido ninguno. su inteligente propuesta maneja diferentes planos donde la realidad histórica se mezcla con la fantasía y la ficción. Las barreras entre ambas dimensiones son borrosas y el espectador no sabe a ciencia cierta si está contemplando la vida o soñando la muerte. Es en la mente de Salieri donde se lleva a cabo el drama, en su recuerdo atormentado antes de morir él mismo.

La experiencia es alucinante, fascinante, morbosa, seductora. En esta representación se cuenta con el trabajo de dos extraordinarios actores cantantes en estado de gracia. Sorprendente la relación de amor-odio, simpatía y antipatía, relación ambigua de admiración y envidia, luz y sombra, moviéndose en un mundo donde todo es posible. Tiempo y espacio hacen una sola cosa al pasado, presente y futuro. Los recursos dramáticos puestos al servicio del embelesamiento del espectador extasiado y subyugado. Desde la aparición de los personajes el escenario se convierte en jaula o prisión surrealista donde somos nosotros los que participamos. Convertidos en actores nacemos y morimos, reímos y lloramos, como ellos.

Enrique Angeles Barítono tiene a su cargo la parte más pesada y larga de la historia. Artista internacional experimentado, de solida carrera, ha interpretado roles protagónicos de diversas óperas de su tesitura en diferentes países de Europa y Asia, y en su país natal. En su Antonio Salieri vuelve a confirmar su talento excepcional, su voz de bello timbre oscuro poderosa y matizada, en este papel exigente sobre todo en el registro central de su cuerda. Vale aquí recordar que el primero en representar a este personaje en su estreno en Moscú lo fue el bajo ruso Feodor Chaliapin. Su desempeño es notable. Crea un personaje conmovedor, profundo, pleno de pasión, con quien simpatizamos pero también sabemos cambiante, traidor y odioso. Humano, demasiado humano, como diría Nietzsche.

El tenor mexicano Alonso Sicairos-León se consagra con la creación del personaje de Mozart. Con experiencia como actor de teatro, doblaje de voz, locución, empezó su carrera en la comedia musical, excepcional como bailarín, saltimbanqui, es un verdadero histrión capaz de hacerlo todo en un escenario. Es prodigioso todo lo que transmite su personaje conmovedor y entrañable. Su relación con Salieri, con quien hace un verdadero clic de entendimiento actoral logra un juego y un duelo de actuación donde ambos personajes aprovechan las partes musicales para mostrar sus destrezas actorales y lúdicas llevadas al extremo. En una verdadera danza llena de espectacularidad.  os grandes actuaciones inolvidables.

Mozart y Salieri de Rimski-Korsakov. Teatro San Benito Abad
Mozart y Salieri de Rimski-Korsakov. Teatro San Benito Abad

Mención especial merece la actuación del Coro SIVAM, Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano, fundado y dirigido por la Pepita Serrano, bajo la dirección artística del maestro Leonardo Villeda Tenor, pedagogo vocal que cuenta con una gran trayectoria artística de casi tres décadas como cantante profesional. Su aparición en la escena, donde permanece silencioso y quieto toda la función, es, por espectacular e inesperada, uno de los momentos más fascinantes de la ópera cuando interpretan una parte del REQUIEM con una actuación que estremece y subyuga. En esta escena Mozart y Salieri toman su lugar en la historia: el primero es elevado a las alturas mientras el segundo se arrastra postrado en tierra. ¿Sueño de la mente febril y loca de un asesino arrepentido? ¿Pesadilla simbólica?

Completan este trabajo de alto nivel el maestro Jorge Martínez, Pianista profesional de gran capacidad para abordar esta dificil partitura rusa con innegable solvencia inspirada, el violinista Daniel Cervantes, y todo el equipo técnico y creativo donde sobresalerieron Pedro Pazarán, escenografía, iluminación y utilería, Rafael Blásquez, Multimedia, Brisa Alonso, vestuario, Pamela Garduño, producción ejecutiva y Claudiangélica MG Muñoz en la difusión y relaciones públicas. Esta ópera puede presentarse con dignidad en los mejores escenarios de México y el extranjero. Un trabajo digno de elogio y aplauso

Manuel Yrízar