Por Juan David Giraldo «Nabucco» y «Ein deutsches Requiem» en Bogotá
Habemus coro
El Coro Nacional de Colombia, protagonista del Festival de Música Sacra de Bogotá
La clausura del XIV Festival de Música Sacra se cerró con Ein deutsches Requiem («Un Réquiem Alemán»), de Johannes Brahms, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Tanto en este cierre magnífico, como en la función inicial con Nabucco, de Giuseppe Verdi, el protagonista fue, sin lugar a dudas, el Coro Nacional de Colombia.

Vayamos al principio: Transcurrieron más de 120 años para que se repusiera esta obra maestra verdiana en Bogotá. La coproducción del Teatro Mayor con la Asociación Nacional de las Artes y La Compañía Estable contó con la dirección musical de Yeruham Scharovsky, quien destacó por su acertado manejo de las diferentes masas musicales, dando perfectas prioridades tanto al coro como a la orquesta y los solistas. La grandeza atemporal de Nabucco traspasó la «azione sacra» bíblica para adquirir dramática actualidad en estos tiempos convulsos. La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y la Banda Sinfónica Nacional de Colombia supieron asumir la conmovedora partitura con seguridad y dinamismo. «Nabucco» y «Ein deutsches Requiem» en Bogotá
En cuanto a la sutil y a la vez contundente labor escénica de Pedro Salazar y su equipo de La Compañía Estable solo encontré desubicado al león alado asirio con alas de cartón dentro del templo de Jerusalén de la primera escena. Salvo esta zoológica errancia, la escenografía de Julián Hoyos estuvo a la altura de la excelencia musical: un mínimo de elementos exaltados al máximo por la iluminación de Ángel Ancona, creador escénico mexicano, genio del diseño de iluminación y la escenografía («siempre es difícil iluminar sobre blanco” me comentó). Su manejo aunado a la labor de los “Estables” consiguió momentos inolvidables con la nítida intervención del menor número de elementos que incluyeron el video de Pablo Castillo. El maquillaje fue de Lili Bonil y vestuario de Sandra Díaz. En la asistencia de dirección de escena y coreografía, Salazar contó con David Suárez Dussan. Vale destacar el afortunado e ingenioso movimiento y manejo en escena del coro.

En el reparto Nabucco estuvo a cargo del barítono argentino Fabián Veloz, cuya voz ya es bien conocida y valorada por el público bogotano. Estuvo más cómodo en los dramáticos momentos de derrota que en los de verdiano conquistador babilonio. Supo lograr gran compenetración tanto con la soprano rusa Veronika Dzhioeva, en el exigente papel de Abigaille de enorme fuerza vocal y actoral, y con la mezzosoprano colombiana Andrea Niño, de sólida carrera internacional centrada en Viena. Su Fenena requirió de hábil y delicado manejo que ella superó con creces. Zaccaria fue el bajo nacido en Atlanta, Morris DeRhon Robinson. Como antítesis ética de Nabucco, supo desarrollar su papel gracias a una voz puesta en el lugar correcto, lo que sirvió de contrapeso a su dicción italiana prácticamente inentendible. ¿Pero, después de casos como la legendaria Joan Sutherland viene al caso tocar este aspecto? Su fortaleza en la escena de la profecía fue ampliamente aplaudida por el público. Ismaele fue el tenor dramático mexicano Andrés Carrillo que tuvo sus más y sus menos en el breve pero importante papel. Otros personajes fueron los solistas del Coro Nacional de Colombia Julián Usamá Figueroa, barítono como Gran Sacerdote di Belo; Abdallo por el tenor Felipe Cevallos y, sobresaliente, la soprano Vanessa Rose como Anna.
Ahora hablemos del Coro Nacional de Colombia CNC, gran protagonista de esa noche inaugural y de la que sería la gala de cierre de esta Semana de Música Sacra, con Un Réquiem Alemán de Johannes Brahms. Esta obra, “un rèquiem para vivos”, fue dirigida por el maestro catalán Tomàs Grau que supo imprimir la esperanzadora majestad del compositor de Hamburgo manteniendo una fluidez armónica y contenida emoción entre coro y orquesta a lo largo de las siete partes que la forman. De hecho, varios de los miembros del coro, que la desconocían, contaban que no pudieron contener las lágrimas en los primeros ensayos. La soprano Ana Durlovski y el barítono Valeriano Lanchas plasmaron muy bien la lúcida actitud humana ante la muerte que inspiran los distintos pasajes de la Biblia. «Nabucco» y «Ein deutsches Requiem» en Bogotá

No hay que olvidar que el Coro Nacional de Colombia (CNC) forma parte de la gran tradición coral colombiana no sólo en Bogotá —Coro de la Ópera de Colombia, Coro Filarmónico de Bogotá, los coros Universitarios, entre otros— sino en ciudades como Ibagué, Medellín o Bucaramanga. Múltiples factores han hecho del CNC uno de los más respetados de América Latina, una agrupación que en muy corto periodo de tiempo ha llegado a unos sorprendentes niveles de exigencia. Creado en julio de 2023 como parte del programa “Artes para la Construcción de Paz» del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes; fue conformado por 80 artistas mediante una convocatoria pública a nivel nacional y su repertorio incluye música clásica como música tradicional colombiana. Tal vez la clave de su calidad y éxito se debe a que, según su directora la maestra Diana Carolina Cifuentes, “el coro viene de un proceso de, primero, pensarse mucho como una necesidad: una necesidad para el sector, para el gremio del canto coral y para el del canto lírico. Lo que hicimos fue irnos a las diferentes ciudades colombianas para, justamente, escuchar los talentos que había en todos lados porque pensábamos que no podría ser solamente un coro de Bogotá, sino que tenía que representar a toda Colombia.”
Bogotá (Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo).
Nabucco, ópera de Giuseppe Verdi – 14 de septiembre de 2025
Ein deutsches Requiem, de Johannes Brahms – 5 de octubre de 2025












