Nadine Sierra: “Creo más en una buena actuación que en una adaptación modernizada”

Federico Figueroa ha entrevistado a la soprano estadounidense Nadine Sierra (Fort Lauderdale, 1988), el 27 de diciembre, en el Teatro Real, donde estos días está interpretando el personaje de Amina de La Sonnambula. Nadine Sierra

Nadine Sierra se ha convertido en los últimos 5 años, pandemia de por medio, en el «rostro» de moda de la ópera internacional. En este poco tiempo ha debutado, interpretando personajes protagonistas, en los principales escenarios operísticos del mundo (de San Francisco a Berlín, pasando por Londres, Venecia, Nueva York, París, Buenos Aires o Milán). En España ha cantado óperas escenificadas en Valencia (Norina de Don Pasquale en 2015 y Tytania de A Midsummer Night’s Dream en 2016), Las Palmas (Musetta de La bohème en 2020) y Barcelona (Gilda de Rigoletto en 2021). En 2023 volverá al Teatro Real como Liù de Turandot.

Nadine Sierra en el escenario del Teatro Real / Foto: © Javier del Real
Nadine Sierra en el escenario del Teatro Real / Foto: © Javier del Real

Nadine, en el escenario tú haces que lo extremadamente difícil parezca fácil, pero según tú, ¿qué es lo más difícil de la profesión de cantante lírico?

Para mí, la parte más difícil es aprender cómo se canta, adquirir la técnica que se requiere para cantar este tipo de roles. Empecé a educar mi voz a los seis años y llevo casi 22 recibiendo clases de mi actual coach vocal, así que te puedo decir que he estudiado muchísimo y que sin lugar a dudas lo más difícil para los cantantes es comprender esta técnica para cantar. Pero ahora que ya tengo un recorrido a mis espaldas, el reto está también en librarme de cualquier tipo de miedo escénico para que el público pueda acceder directamente a mi corazón y a mi alma. Hoy en día, tengo la sensación de que a menudo se canta en dos dimensiones, en vez de en tres. Quizá el cantante canta muy bien, pero le falta algo, y creo que lo que le falta es el valor de olvidarse de sí mismo, como persona, de sacrificarse en favor del personaje. Es la única manera de que el público crea realmente que eres la otra persona, que estás sintiendo esas emociones y atravesando esas vicisitudes. Cuando empecé a pensar así, hace más o menos 3 años, algo ocurrió y empecé a ver cómo cambiaba la respuesta del público a mejor, pero a costa de eso, de no tener miedos, miedo a dar una nota equivocada, o a que mi voz no esté perfecta. Y es que de todos modos, la gente no va buscando la perfección de una máquina.

Nadine Sierra como Violetta (La traviata) con Stephen Costello, en el MET (Oct. 2022) / Foto: © Marty Sohl / Met Opera
Nadine Sierra como Violetta (La traviata) con Stephen Costello, en el MET (Oct. 2022) / Foto: © Marty Sohl / Met Opera

 

Ayer, el MET anunció recortes en el número de funciones por título y en el presupuesto para la próxima temporada. Como estrella del MET que eres, ¿qué te parecen estas medidas? ¿Te preocupa la viabilidad de la ópera como espectáculo?

Por supuesto que lo estoy. Negaría la mayor si pretendo que todo está bien. Creo que como industria nos equivocamos sobre qué es lo que hace que los teatros se llenen. Algunos directores artísticos piensan que hay que modernizar la ópera para que se entienda, o que hay que adaptar los títulos para que la gente se vea reflejada en ellos, o incluso contratar a cantantes bonitos que atraigan al público… No estoy de acuerdo, y además ni siquiera esas medidas están funcionando. La solución es mucho más fácil que todo eso. Necesitamos concentrarnos en la ópera, hacerla con respeto, y sobre todo cuidar más cómo se canta y cómo se actúa. Cuando un artista es capaz de llevar a cabo una actuación super emocionante, la respuesta del público es inmediata. Lo estoy viendo aquí todos los días. La gente enloquece, se arrebata, y habla, habla de cómo fue y trae a más gente. Yo amo la ópera, y amo a mis colegas, pero desgraciadamente no veo que esto sea lo habitual. Muchos de mis amigos cantantes cantan muy bien y todo lo que quieras, pero en la ópera no basta con cantar y actuar bien, se trata de romper todas las reglas, correr riesgos, hacer las cosas mejor de como te las enseñaron. Dicho esto, tengo que añadir que creo más en una buena actuación que en una adaptación modernizada. Si un director de escena puede sentarse con los artistas y tratarlos como actores y no solo como cantantes, como hizo, por ejemplo, Zeffirelli, el resultado es totalmente diferente. Mira lo que consiguió Zeffirelli; la gente estaba impaciente por ver una nueva de sus producciones. ¿Por qué esto ya no pasa? Estamos lejos aún de encontrar una solución para volver a llenar los teatros.

Nadine Sierra como Lucia (Lucia di Lammermoor) con Javier Camarena, en el MET (Abr. 2022) / Foto: © Jonathan Tichler / Met Opera
Nadine Sierra como Lucia (Lucia di Lammermoor) con Javier Camarena, en el MET (Abr. 2022) / Foto: © Jonathan Tichler / Met Opera

A bastantes críticos, yo diría que a la mayoría de ellos, no les gustó el giro que adopta el final de esta producción de La sonnambula. Como cantante y actriz, ¿qué opinión te merece la modernización de libretos que fueron concebidos según los valores de otras épocas?

No tiene por qué estar mal cambiar un poco o darle un giro actual a la trama que ya todos conocemos, pero para que una adaptación funcione tiene que estar muy bien pensada, muy fundamentada, y sobre todo, los que la lleven a cabo tienen que creer en lo que están haciendo. Esto requiere una colaboración muy estrecha entre los cantantes y el director o la directora de escena, como Bárbara hizo conmigo y con Xabier. Y creo que tanto él como yo hemos logrado encarnar esta historia de forma creíble. Que luego a la gente le guste más o menos es otra cosa, para nosotros lo importante es llevar a cabo una actuación en la que creemos. Hubo momentos en los que tuve que parar a Bárbara y decirle: “espera, ¿podemos hablar sobre esto e intercambiar abiertamente nuestros puntos de vista?· o incluso: “¿podemos cambiar esto?”. Ella siempre se mostró receptiva y no muchos directores son así. Esa actitud va en contra de esta forma de arte. Nadie puede leer la mente de los directores de escena, ni va al teatro para hacer ecuaciones que le permitan comprender lo que está viendo. La gente no solo quiere pensar, quiere sentir, y que la entretengan. Así que, sí, me gusta el giro que le ha dado a La sonnambula, porque incluso cuando estaba leyendo el libreto en casa me molestaba esa actitud celosa y posesiva de Elvino, entre otras cosas. Y respeto que haya gente a la que no le guste, es humano que haya diferentes ideas y opiniones.

Escena final de "La Sonnambula" del Teatro Real / Foto: © Javier del Real
Escena final de «La Sonnambula» del Teatro Real / Foto: © Javier del Real

Cuando, en el segundo acto de esta producción de La sonnambula, sales encima del voladizo de la casa, que está a una altura considerable, y tienes que cantar desde ahí la gente se asusta; se cree que te vas a caer o a tirar. ¿Tú también tienes miedo de cantar desde ahí? ¿Cuál ha sido, como actriz, el mayor reto de esta puesta en escena?

¡Claro que tengo miedo! La primera vez que miré para abajo desde ahí arriba, me vi estampada contra el suelo, ¡muerta en el escenario del Teatro Real! Es que es bastante alto. Y cuando siento que el arnés que llevo bajo el vestido empieza a tirar porque me he aproximado demasiado al filo, es como ¡Oh my God! Pero, bueno, a eso te puedes llegar a acostumbrar. Lo que me ha parecido de verdad más duro fue cuando ya ensayando con el coro tuve que cantar por primera vez mientras todos estaban tan quietos, mirándome fijamente. Nunca antes había tenido esa sensación, y en serio que me pareció durísimo. Incluso le dije a Bárbara: “¿Puedes darle alguna acción al coro, por favor? ¿Pueden interactuar entre ellos? Y ella me contestó: “Nadine, quiero que te hagan sentir incómoda, ese es el quid de la cuestión. Ellos son parte de una comunidad sectaria que te está observando y quiero que te sientas a disgusto en el escenario”. Y claro, yo insistí un poco pero Bárbara zanjó con un “Ya te las apañarás, solo inténtalo”. Y tenía razón, terminé utilizándolo a mi favor, canalizando ese tipo de energía, y creo que funciona, aunque siga siendo difícil.

¿Y cuál de los personajes que has interpretado te ha marcado más y por qué?

Creo que Gilda. La he interpretado tantas veces en mi vida… Y cada vez descubro algo nuevo sobre ella. Me hace gracia cuando la gente dice: “¡pero qué tonta que es la pobre Gilda! ¡Dar su vida por ese tipo!”. Y yo les respondo: “Cuando tenías 14 o 15 años, ¿tú no hacías tonterías por amor?¡Pues claro que sí! ¡Yo tengo 34 y sigo haciendo estupideces por amor! La estupidez no tiene fin. Pero ¿sabes qué es lo último que dice Gilda antes de que Sparafucile la apuñale? “Dios, perdónalos”. Está emulando a Jesucristo al inmolarse por los pecados del mundo, pues ella ha sido educada en esas creencias. Ella quiere expiar los pecados de todos ellos, de su padre, de Maddalena, de Sparafucile… Para ella su muerte es la única solución, la única redención posible para los demás. Quizá sea una chica muy inocente, pero en realidad es la heroína de toda la ópera, la más sabia y pura.

Nadine Sierra (Gilda) y Amartuvshin Enkhbat (Rigoletto en La Scala de Milán) / Foto: © Brescia / Amisano – Teatro alla Scala 2022
Nadine Sierra (Gilda) y Amartuvshin Enkhbat (Rigoletto en La Scala de Milán) / Foto: © Brescia / Amisano – Teatro alla Scala 2022

Con Amina, este rol que acabas de debutar en el Teatro Real, estás cosechando un éxito extraordinario, ¿Cuántas Sonámbulas más tienes ya en contrato?

Una. 

Te lo pregunto porque cuando diste vida a Lucia di Lammermoor, paseaste el personaje por Múnich, Los Ángeles, el MET, Brno, el Liceu… Y con Gilda, por otras tantos teatros… Además no es tan fácil encontrar una Amina.

Pues por ahora solo tengo una en contrato. ¿Por qué…? Porque no soy una Amina típica, en cuanto a lo vocal. Hoy en día, la gente identifica a este personaje con una soprano ligera, pero si te fijas en quién interpretó este personaje en el pasado, tienes nombres como la Callas, la Scotto, que no eran precisamente unas sopranos ligeras. Tenían las agilidades, los agudos… pero además tenían “ovarios” para enfrentarse a este rol. ¡Salta al oído! Pero estas cantantes nos quedan lejos, y pensamos: “ah, necesitamos a muchachita delgadita y ligerita, olvidando qué  voces hicieron este personaje icónico. Y está bien, pero si queremos una función que la gente mantenga en la memoria, tenemos que fijarnos en otras cualidades, cualidades que no son tan superficiales.

¿En qué dirección avanza tu repertorio?

¡No tengo ni idea! Hay días en que es evidente que mi zona grave se está desarrollando y que soy una lírica pura y otros en los que las notas más agudas fluyen como si nada… Me gustaría seguir haciendo de Lucia, Amina, Gilda, Adina… ¡pero al mismo tiempo puedo hacer de Violeta, y de Manon, de Juliette… ! Realmente tengo esas dos naturalezas, y me gusta combinarlas. 

Y Liù ya viene en camino…

La verdad es que sí, puedo sentir hacia dónde tiene que ir mi voz, hacia dónde va, hacia lo lírico, pero intento con todas mis fuerzas ser paciente para preservar mi salud vocal, para seguir sonando joven. ¡Solo tengo 34 años! Si tuviera que hacer ahora

Nadine Sierra en una "selfie" que compartió, desde el camerino del MET, en sus redes sociales / Foto: © Nadine Sierra
Nadine Sierra en una «selfie» que compartió, desde el camerino del MET, en sus redes sociales / Foto: © Nadine Sierra

Al parecer eres famosa por la manera en que usas tus redes sociales. ¿Cómo lo haces?

Me gusta lo que hago en las redes, aunque hubo un tiempo que no me gustaba tanto. Me parecía falso, superficial, no solo por lo que pasaba en las redes, que vaya tela, pero también por cómo me sentía yo. Yo no era como la Nadine de las redes. En ese momento tenía un community manager que me animaba a hacer cosas que no me definían. Y una vez que esa relación terminó, me pregunté qué me gustaba realmente hacer en las redes sociales y resulta que había muchos cantantes que me contactaban, me hacían preguntas, me pedían el número de mi coach vocal que lo doy como si fueran caramelos, “toma, toma” (risas)  porque cuando tienes algo valioso hay que compartirlo, y así me di cuenta de que colgar vídeos explicando cuestiones sobre repertorio, técnica, psicología del cantante… podía ayudar a los demás. Y obviamente todo esto explicado de modo divertido, porque ¡la técnica puede ser divertida! Y luego se me va la pinza y aunque no pueda cantar “All I need for Christmas is you” como Mariah Carey, ¡me encanta y me atrevo! (más risas). Es bonito contagiar alegría a la gente, y eso intento.

Y hablando de compartir, el 6 de marzo próximo compartirás escenario con Pretty Yende en París. Tiene pinta de que os vais a divertir un montón…

¡Síii! ¡Totalmente! Amo a Pretty. Somos tan parecidas. Nos conocimos cuando éramos muy jovencitas y hemos tenido el mismo coach vocal, Kamal Khan. Tenemos muchísimo en común y realmente la aprecio como cantante, como amiga, como mujer… Y es gracioso, porque por desgracia no hay tantas sopranos que tengan una amistad tan bonita. Pero es que yo no soy solo una soprano, ni Pretty es solo una soprano. Somos seres humanos, mujeres, hemos tenido que vencer los mismos problemas en la vida, nos hemos sentido solas, sabemos qué es sacrificarse, ser una mujer independiente… y qué duro es ser una mujer independiente, ¿sabes?

La soledad del artista que siempre está girando de teatro en teatro… ¿Qué no puede faltar en tu maleta?

Pues como, por desgracia, una no puede llevarse la casa ni la familia a cuestas, ¡ni al novio! bueno, al menos no lo a menudo que me gustaría (risas), lo que no puede faltar en mi maleta es felicidad. Es algo de lo que me he ido dando cuenta con el tiempo. Yo tengo que cantar, pero no es lo mismo cantar y ya, que cantar con felicidad en el cuerpo. Lo he comprobado. Si cantas con amargura o rencor en el alma, centrándote en lo que esta profesión te quita en vez de en lo que aporta, no puede ser bueno ni para ti ni para nadie, y afortunadamente yo he aprendido este secreto y me siento mucho más feliz que antes.

Y ¿con quién estás celebrando este periodo de fiestas en Madrid, tan lejos de casa, con tu familia, tus amigos, con… ¡tu novio!?

¡Ja, ja, ja! Tuve una precelebración navideña con Alejandro, mi novio, y luego la Nochebuena la celebré con Xabier (Anduaga) y su mujer. Por cierto, cocinó él, preparó algunos platos de la cocina vasca que estaban muy ricos, y yo el día de Navidad les preparé un brunch al estilo americano, con huevos revueltos, bacon, etc. Y hoy estoy muy contenta porque llega mi hermana y voy a pasar unos días con ella y finalmente, para Año nuevo, vuelve Alejandro, junto a mi familia… Así que ya ves, no estoy tan sola. Quizá no sea una situación normal, pero es mi vida, una vida que aprecio.

Xabier Anduaga y Nadine Sierra en "La Sonnambula" del Teatro Real / Foto: © Javier del Real
Xabier Anduaga y Nadine Sierra en «La Sonnambula» del Teatro Real / Foto: © Javier del Real

Ha sido una entrevista muy divertida, además de interesante, te agradezco de corazón que nos hayas dedicado este tiempo y tu amabilidad, pero antes de despedirnos, ¿podrías contarnos una anécdota divertida que te haya ocurrido en un ensayo o en una función?

Pues mira, te cuento lo primero que se me viene a la mente. Cada vez que he cantado Don Pasquale, lo he hecho al lado de Michele Pertusi, el bajo italiano, que es alguien que puede hacerme reír sin decir ni una palabra. Solo con mirarme y hacer un gesto yo ya me estoy cayendo de la risa. Y lo malo es que él lo sabe, así que antes de salir al escenario se guarda en el bolsillo el objeto más extraño que te puedes imaginar, que no tiene nada que ver con la producción, claro, y cuando estamos dándolo todo en mitad de la función, él se lo saca de la manga y me lo enseña para sorprenderme y hacerme reír. ¡Cada vez que hemos cantado juntos ha hecho de las suyas! Es un graciosillo (risas).


Opera World ha publicado reseñas de las actuaciones de Nadine Sierra interpretando a Gilda (Rigoletto) en el Teatro alla Scala de Milán, a Lucia (Lucia di Lammermoor) y a Violetta (La traviata) en la Metropolitan Opera de Nueva York, así como en sus actuaciones en Barcelona, Las Palmas, Valencia y Madrid.