Nicola Beller-Carbone: «yo no iba para cantante de ópera»

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Importante soprano internacional con gran éxito en teatros importantes del mundo y casi desconocida en España, su país de nacimiento y formación. Reúne todas las cualidades que hoy se exigen a un cantante. Voz muy bella y timbrada, perfecta afinación, técnica depurada e interpretación escénica formidable. A ello se une su belleza física y elegancia. Está previsto que el próximo curso venga a Madrid a dar clases magistrales en la Escuela Superior de Canto.

Opera World. Nicola, ¿cómo fueron sus comienzos en este complicado mundo de la lírica?

Nicola. En realidad yo no iba para cantante de ópera. En mis años más jóvenes cantaba en un grupo de rock donde podíamos; posteriormente me dediqué al ballet sin sospechar que más tarde me sería utilísima esta formación de danza. a esto hay que añadir estudios de piano y arte dramático. Hubo una época en que me dedicaba a hacer teatro de calle con grupos independientes en Zaragoza, la ciudad en que vivi gran parte de mi adolescencia. Finalmente tuve la ocasión de dar dos clases de canto con una profesora que descubrió que mi voz era ideal para la ópera.

O.W. ¿Tiene antecedentes de canto en su familia?

N. Mis bisabuelos, dos hermanos cantantes de ópera en Alemania, uno bajo buffo y otro bajo serio que actuaban en los teatros de Mannheim y Weimar. Mi abuela era también cantante de ópera, mujer refinada y elegante que poseía una gran articulación en el hablar. Con estos antecedentes parece que mi destino, después de se bailarina, actriz, pianista y cantante de rock ,parecía claro.

O.W. ¿Como fué su preparación para el canto?

N. En el año 1988 me trasladé a Madrid haciendo un gran corte en mi vida. Ingresé en la Escuela Superior de Canto de la calle San Bernardo y allí empezó mi carrera con la profesora Dolores Ripollés durante tres años, pues me convalidaron asignaturas como alemán, piano y solfeo. En esa época trabajaba en cabarets y bares de Madrid y convivía con mas gente del cine y la farándula que de la ópera.
Tuve mi oportunidad en una audición en el Opernstudio de la Bayerische Staatsoper y me emocioné profundamente cuando me aceptaron y que la extraordinaria Astrid Varnay me abrazara creyendo que mi emoción venía de la admisión, cuando en realidad lo que sentía era tener que dejar Madrid, mi ambiente, amigos e idioma.

O.W. ¿Cómo fueron esos comienzos?

N. Fueron realmente duros. Mi idea era regresar a España pero las circunstancias mandan. Empecé a visitar casi a diario las representaciones de la Bayerische Staatsoper y pude escuchar a Christa Ludwig, Hildegard Behrens, Piero Capuccili. Lucia Popp, Editha Gruberova, Gwineth Jones y muchos más de los grandes artistas. Al cabo de 2 años me ofrecieron un contrato como solista en el segundo teatro de Munich, en Gärtnerplaztheater, y comencé con roles líricos como la Contessa, Antonia, Tatiana o Marie de La novia vendida.
Mis tablas en los garitos de Madrid y pueblos de España durante mis giras de verano me ayudaron mucho a compensar inexperiencia tecnica vocal con gran maestría de actriz e improvisadora. Posteriormente me llegó una oferta del Nationaltheater de Mannheim, donde cantó mi bisabuelo, para ser solista de un inmenso repertorio. Alemania me parecía un país difícil para vivir aunque la vida cultural era tan interesante que no me moví de allí hasta el año 2000 que me trasladé con mi marido a Italia donde sigo.

O.W. ¿Qué repertorio cantaba entonces y cual es el actual?

N. El repertorio que yo cantaba hasta ese momento era el de soprano lirica, pero una oferta para hacer Salome en el 2003 me sedujo para probar con un repertorio mas dramático. Tuve mucho tiempo para preparar ese debut, y trabaje el papel más que ningún otro. Con Salome me unía algo especial, mis padres tenían un viejo LP con Monteserrat Caballé y Leinsdorf en casa, y yo siempre bailaba escuchando la opera entera. Era como si me sonara cada compàs de la òpera y cuando en el 2003 debutè en una pequeña ciudad alemana Salome era como si me la hubieran cosido a cuerpo . Cobraba poquísimo, después de haber pagado impuestos, comisión de agente, viaje y hotel (volaba siempre desde Florencia a Osnabruck) no llegaba ni a 300 Euros, pero cantè por lo menos 16 funciones de Salome en Osnabruck y desde aquel mismo instante me ofrecieron Tosca, Marie (Wozzeck), incluso Santuzza.
De un momento para otro mi repertorio se había establecido indudablemente como lo que se llama soprano dramática. Debo decir claramente, que yo no me considero una soprano dramática, sigo teniendo una voz de soprano lirica, grande, con capacidad de acentos dramáticos. Mi credibilidad en estos personajes dramáticos se basa en mi interpretación, en los impulsos dramáticos vocales, en la cantidad de intensidad de sonido, no en la cantidad de volumen. No sin controversia sigo interpretando estos papeles pero a nadie se le ocurre darme una Mimi o una Liu (aunque vocalmente podría cantarlas sin problema) pero la riqueza que me ofrecen los personajes llamados dramáticos se prestan a mi carácter, a mis posibilidades como actriz. Ironicamente este verano cantare en el Festival de Orange en Francia la Musetta en la Boheme, papel que suelen interpretar voces mas ligeras a la mia, pero que yo veo como una mujer con caracter fuerte, por lo tanto acepto con ganas y un guiño de ojo rompiendo esquemas a veces demasiado rigidos a la hora de hacer los repartos.

O.W. Sin embargo por los roles que interpreta desde hace unos años, parece que le van los personajes con personalidad controvertida y especialmente de las óperas modernas y contemporáneas.

N. Mi personalidad como artista se desarrolla con personajes rotos, bi-faciales, de contradicciones, personajes que se encuentran mas a menudo en la òpera del Siglo XX, concretamente entre las dos guerras mundiales. El nacimiento del psicoanálisis, la caída de los valores, los desastres de las guerras, la destrucción moral , material, económica hacen escribir a los compositores música desestabilizada y buscar temas fuertes utilizando personajes combatidos, conflictivos, fuertes y débiles al mismo tiempo. Justo lo que yo necesito. Ahí puedo desplegar todas mis facetas como actriz, persona analítica y emocional, con valores morales.
Aparte de esto està toda la dimensiòn corporal que se desarrolla sobre el escenario; actuar es como bailar para mi; cuando interpreto un personaje es como interpretar una coreografía escondida, es como dibujar con el cuerpo gestos que deben ser reconocibles y traducibles para el espectador. En cada nueva produccion durante el proceso de ensayos en sala siempre llega un momento (muy reconfortante) en que reconozco el modo de moverse del personaje, un modo de moverse, una motorica personal y es alli que empiezo a sentir que el rol tiene una personalidad propia que se está interiorizando en mi.

O.W. ¿Qué protagonistas está interpretando ahora y cuales son los futuros compromisos?

N. Acabo de cantar El rey Kandaules de Zamlinsky en el teatro Massimo de Palermo, compositor que parece me persigue pues en enero cantaré Der Zwerg en Paris, opera suya también. Haré Musetta en Orange y al mismo tiempo estoy preparando La pepita Jimenez de Alnbeniz en una tesitura mucho mas grave. Pero creo que esto no me puede lastimar; hasta el momento me ha ido bien usar la voz trasversalmente, siempre que se tenga el suficiente timepo para peparase vocalmente y acostumbrar las cuerda vocales a su nuevo cometido.
Tengo la suerte de poseer una vocalicalidad muy flexible, y esto me permite cantar en distintos registros con bastante facilidad.
En Tignano, en la Toscana, haré un recital de lieder con los Wasendoncklieder de Wagner, canciones de Weill y Mompou. Me han ofrecido papeles que he tenido que rechazar por tener la agenda llena, pero esto está en nuestra profesión.

Francisco García-Rosado