Nicola Bendetti interpreta a Shostakovich y Glazunov: música rusa para violín y orquesta.

6
Nicola Benedetti: música rusa para violín y orquesta
Nicola Benedetti: música rusa para violín y orquesta

La discográfica DECCA nos presenta un C.D. en el que la violinista Nicola Benedetti, junto a la Bournemouth Symphony Orchestra dirigida por Kirill Karabits, nos ofrece música rusa para violín y orquesta, concretamente dos conciertos concebidos por dos músicos  con personalidades artísticas diferentes, pero con influencias claras de su Rusia natal como fueron Dimitri Shostakovich y Alexander Glazunov.

El C.D. de música rusa para violín y orquesta se abre con el Concierto para violín nº 1, op. 99 de Shostakovich, una obra con un carácter tétrico, que crea atmósferas de gran tensión, incluso en los fragmentos más rápidos.  La riqueza tímbrica, el efectismo y la gran habilidad de Shostakovich como orquestador  se pueden percibir claramente en esta obra en la que la dinámica juega un papel fundamental. Contrariamente a lo habitual, el concierto comienza con un amplio movimiento de tempo moderato, siendo el segundo el allegro, andante el tercero para acabar con un allegro con brio-presto en el cuarto.  La tensión es constante en toda la obra, al igual que el aire algo tétrico.  Sin embargo, la obra del compositor ruso es brillante, una obra que merece ser tenida en cuenta.  La versión que nos ofrece Benedetti es muy eficaz, obteniendo un sonido agresivo pero limpio, acorde con lo que la pieza exige.  Bien trabajada la pieza por la solista, quien consigue transmitir las sensaciones evocadas por Shostakovich, consiguiendo hacer musicales los oscuros pasajes que proyecta la partitura.  Muy bien la solista en una cadencia que, lejos de buscar el virtuosismo con rápidas escalas, lo exige más en la utilización del amplio recorrido por el registro del violín, con notas dobles y, sobre todo, jugando mucho con la dinámica, muy bien realizada por la solista, expresiva y equilibrando bien la agresividad de la pieza con un sonido pulcro. También muy eficaz la actuación de la orquesta y de  Karabits, quien equilibra muy bien los planos sonoros, destacando en cada momento lo que hay que destacar; muy buena la ejecución de la dinámica por parte de la orquesta, siendo este aspecto fundamental en la obra.  Muy buenas las intervenciones de los bajos, con un sonido muy lleno.  Bien el trabajo de todas las familias instrumentales, siendo digno de mención el buen hacer de la numerosa percusión empleada por Shostakovich en este concierto.

A continuación, siguiendo con la música rusa para violín y orquesta, podemos escuchar el Concierto para violín, op 82 de Alexander Glazunov, una obra que tiene todavía mucho de la estética romántica y con una influencia muy rusa en su estilo.  El papel de Benedetti es muy bueno en este Concierto, obteniendo un sonido dulce en los muchos momentos de lirismo que el mismo presenta, tocando con muy buen gusto y expresividad los temas cantábiles que la obra ofrece; igualmente es capaz de tocar con más agresividad en los fragmentos puntuales que la pieza lo pide, siempre conservando un sonido limpio y convincente.  Muy bien a nivel técnico, ejecutando eficazmente las escalas más complejas y solventando sin problemas los pasajes de mayor virtuosismo, la actuación de la joven violinista es excelente.  Junto a ella, de nuevo una eficaz orquesta a las órdenes de Kirill Karabits, bien equilibrada, con un papel muy bueno de la madera, especialmente bueno es el trabajo de la flauta; igualmente es destacable la aportación del metal, con un muy buen hacer de las trompas, al igual que las intervenciones de la rica percusión. Muy buena la versión de este hermoso concierto la que se nos ofrece en este C.D. con música rusa para violín y orquesta que, con una solista, Nicola Benedetti, a una gran altura y una orquesta muy bien llevada por Karabits nos presentan dos conciertos de autores rusos con personalidades artísticas diferentes.

Emilio Lacárcel Vílchez