¡No tuvimos suficiente!  Camerata Salzburg y Bernarda Fink en Bogotá

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Camerata Salzburg y Bernarda Fink en Bogotá
Camerata Salzburg y Bernarda Fink en Bogotá

Juan Dégira

La noche del 20 de abril, en el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, la Camerata Salzburg dirigida por Gregory Ahss ofreció al público bogotano un programa que puso en evidencia el amplísimo rango de su virtuosismo y capacidad interpretativa, desde Bach hasta Pärt, pasando por Schubert y Dvořák.

Acompañados por la mezzosoprano Bernarda Fink —nacida en Argentina de padres eslovenos pero nombrada Österreichische Kammersängerin (Cantante de Música de Cámara Austriaca)— ofrecieron la suite de Canciones Bíblicas, Op.99 de Antonín Dvořák (según el arreglo del barítono peruano afincado en Salzburgo, Patricio Cueto) y el aria Schlummert ein, ihr matten Augen de la Cantata BW27 de Johann Sebastian Bach.

La suite de diez Canciones Bíblicas, basada en el libro de Salmos de la Biblia de Králice, del siglo XVI, fue compuesta en marzo de 1894 y estrenada al año siguiente en su arreglo original para contralto y piano. Diez años más tarde el compositor orquestó la primera mitad y el resto lo completó el director Vilem Zemanek. Culmen de la obra vocal de Dvořák, la hermosísima versión de la Camerata Salzburg y de Bernarda Fink supo mantener un sabio equilibrio entre la devoción del místico texto y la exaltada profundidad de la composición del músico checo. Particular brillo vocal hermanado con la impecable orquesta tuvieron las canciones 5 “Cantaré nuevas canciones”, 7 “Junto a los ríos de Babilonia” y la 10 “Cantad al Señor un canto nuevo”. Tal fue la sincronía con el público con la Camerata y la prodigiosa voz de Fink que se puede afirmar que, con sólo un aria de la cantata Ich habe genug, ¡no tuvimos suficiente!

La Camerata incluyó en el programa incluyó  Fratres de Arvo Pärt, pieza legendaria que demostró no solo la calidad del conjunto musical sino la excelente acústica del recinto. Compuesta en el estilo Tintinnabuli creado por Pärt y definido por él como “la conexión matemática exacta entre dos líneas (melódicas)… tintinnabuli es la regla en la que la melodía y la voz acompañante son una sola. Uno mas uno es uno, no dos. Este es el secreto de esta técnica.”

La  Tercera Sinfonía en Re Mayor D 200 de Franz Schubert, compuesta cuando el músico vienés contaba 18 años alegró los oídos del público —sus movimientos son mayormente Allegros y Prestos— con sus melodías líricas y, para la época en que fue escrita, muy audaces. En ella, la Camerata Salzburg, fundada en 1952, demostró como el influjo de los grandes maestros que han dejado en ella su impronta, como Géza Anda, Sándor Végh o Sir Roger Norrington, así como interpretes de la talla de Clara Haskil, András Schiff, Dietrich Fischer Dieskau, Heinz Holliger, P. Herreweghe, Anne Sophie Mutter o Hilary Hahn entre otros muchos. Desde hace dos alos, la dirección del conjunto ha recaído en los músicos mismos que la componen. El violinista israelí de origen ruso Gregory Ahss, que estudió en Moscú, Tel Aviv y Boston , siendo solista bajo la dirección del maestro Abbado y que es actualmente concertino de la Camerata y de la Orquesta del Festival de Lucerna, es quien dirigió esta excelente presentación en uno de los teatros de mejor acústica de Sur América.