Pasión por la ópera. Don Giovanni en el Ateneo de Madrid

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Don Giovanni en el Ateneo de Madrid
Don Giovanni en el Ateneo de Madrid

La ópera no morirá a pesar de las puñaladas que diariamente recibe desde diferentes frentes. No morirá mientras haya personas, y siempre las habrá, que sientan una pasión intensa por el género. Y este es el caso de Federico Figueroa.

Lleva en su curriculum varios espectáculos liricos con mucho éxito, tanto en España como en Hispanoamérica. En esta ocasión ha presentado con dos funciones y lleno total en el Ateneo de Madrid con dos funciones de Don Giovanni mozartiano.

Con poquísimos elementos de decorado y atrezzo, apenas unas cajas pintadas de negro con los nombres de los personajes y un par de sillas. Sitúa a los personajes en un contexto gótico subrayando con ello la violencia y depravación. Utiliza una mezcla del estreno en Praga en 1787 y el de Viena en 1788. Prescinde de la moraleja final, terminando con la condena y muerte del protagonista.

Una producción elementalísima con muy pocos medios pero muy eficaz por el ritmo y la agilidad del espectáculo. Muy bien trabajado el aspecto actoral de los cantantes. La versión se hizo don dos pianos espléndidos, Gianpaolo Vadurro y Juan Carlos Martín que supieron producir una sonido estupendo y llenaron el ambiente con matices y colores muy bellos.

Don Giovanni en el Ateneo de Madrid
Don Giovanni en el Ateneo de Madrid

El conjunto de cantantes fue en general muy homogéneo y bueno. Jóvenes profesionales que dieron de sí cuanto pudieron que fue mucho. El protagonista encarnado por John Heath  tuvo verdaderos momentos magníficos con la serenata que pone en evidencia a cualquier barítono. La zona aguda es muy bella y brillante, mientras que el centro queda un poco apagado que con una orquesta sería muy poco audible. Mario Villoria dibujó en Leporello magnífico vocalmente y con una actuación brillante. La Donna Anna de Mariana Ortiz tuvo carácter con una voz redonda y muy bien proyectada. María Zapara interpretó a Donna Elvira con un chorro de voz espectacular que quizá deba controlar un poco y definiendo al su personaje con un gran realismo. Magnífica. Maseto de Jacobo Rubianes tuvo empaque y un saber cantar innegable. María Pérez canta muy bien aunque su timbre no posee demasiada belleza. Al Comendador del día 17, Armando del hoyo le falto carácter y profundidad en la voz. El lunar del reparto estuvo en el tenor Houari López, con una voz cerrada en la garganta, plana y calante.

El direccotr musical y realizador de la reducción para dos pianos corrió a cargo de John Heath con un trabajo digno de felicitación.

Gran éxito y felicitaciones para el realizador Federico Figueroa.

Francisco García-Rosado