Prometheus: La personalidad de Beethoven vista por Petrou

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Prometheus: La personalidad de Beethoven vista por Petrou

El ballet Die Geschöpfe des Prometheus es una de las pocas obras que Ludwig van Beethoven escribió pensando en la escena, ámbito en el que no fue muy prolífico; sin embargo, la enorme personalidad de Beethovenl es fácilmente apreciable en esta obra de temática mitológica.

El mito de Prometeo cuenta la historia del hijo de unos titanes que robaba fuego a los dioses del Olimpo para beneficio de la humanidad, lo que conlleva el castigo de Zeus, quien lo encadena y envía cada día un águila para que devore el hígado de este benefactor de la humanidad, hasta que es liberado por Héarcules. Este tema sería probablemente muy del agrado de Beethoven, una persona de ideología avanzada para la época, sediento de justicia e igualdad. Este ballet, que no es ni mucho menos una de las obras más conocidas del músico de Bonn, fue en su momento estrenado por el famoso bailarín y coreógrafo Salvatore Vigano. La obra, escrita cuando el músico apenas contaba con treinta años, refleja, sin embargo, la personalidad de Beethoven, su carácter inconfundible y sus rasgos estilísticos propios, en una música que puede funcionar perfectamente como suite, sin necesidad de representación escénica.

La personalidad de Beethoven la podemos apreciar en la enorme fuerza que tiene la pieza y la energía desbordante propia del genial compositor; esta fuerza es frecuentemente alternada con pasajes más líricos, muy melódicos, en una mezcla de caracteres que Beethoven ha manejado como nadie. El protagonismo de los timbales durante casi toda la obra, la aportación fundamental de viento-metal, el destacado papel reservado al viento-madera, por supuesto, también para la cuerda frotada, la mejestuosidad de algunos fragmentos, los rasgos totalmente clásicos, que nos recuerdan a veces a Haydn, de muchos momentos, la intensidad, cambios dinámicos, el desarrollo de motivos melódicos, etc. son inconfundibles; la personalidad de Beethoven está presente, de principio a fin, en esta obra que, pese a no ser de las más conocidas del autor, merece ser tenida en cuenta, que tiene algunos momentos magníficos como el fulgurante principio, el delicioso concertante con el arpa, el flautín, el clarinete, la trompa y el violonchelo como principales protagonistas o el hermoso y cantábile, -muy propio para la danza-fragmento que precede al melódico y vital final, por citar sólo algunos.

La versión que nos presenta la discográfica Decca cuenta con la participación de la orquesta Armonia Atenea que, dirigida por George Petrou, realiza un muy buen trabajo, utilizando instrumentos de época para esta buena interpretación. Es eficaz el trabajo realizado por todas las familias instrumentales, si bien merecen ser destacadas las continuas y buenas intervenciones de los timbales, el gran papel del viento-madera, con los buenos solos realizados por el clarinete y el peso que en la obra tiene la flauta; destacada también la aportación del metal y, naturalmente, de la cuerda, con momentos en los que brilla el violonchelo al realizar solos. Muy bien trabajado el conjunto por Petreu, imprimiendo carácter a la interpretación, realizando perfectamente los cresccendos y todos los cambios dinámicos de igual manera que la agógica. Aunque no sea una de las obras más conocidas del autor, Die Geschöpfe des Prometheus merece ser tenida en consideración ya que se trata de una hermosa música en la que la personalidad de Beethoven está muy presente.

Emilio Lacárcel Vílchez