Pushkin en la literatura y cultura rusas

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Anna Boulova

“¿Te has mirado hoy en el espejo? ¿Has visto que no hay nada más hermoso en el mundo que tu cara? Y tu alma, ¡la quiero más!”

Fragmento de la carta a su mujer, Natalia Goncharova

La obra de Pushkin es, de cierto modo, el cruce del meridiano cero con el ecuador de la literatura rusa. Los más grandes poetas se definían en este sistema de coordenadas. Algunos ejemplos: “Mi Pushkin” de Tsvetaeva, el éxtasis de Pasternak, quien cita a Pushkin con Esquilo, y a nadie más, ” nuestra gloria” del epitafio de Lermontov. Parcial e implacable en su crítica, Nabokov dedicó 20 años a la traducción de Evgueny Oneguin al inglés.

Las personas educadas en la cultura rusa no se preguntan por las razones. Es aún más doloroso el conocimiento superficial, en el mejor de los casos, de la obra de Pushkin fuera de los países del habla rusa.

Genial poeta, dramaturgo y prosista, una combinación rarísima, en 37 años de su vida creó el idioma ruso moderno. Fue autor de “Boris Godunov”, una tragedia nacional en el espíritu y lengua, del poema “Ruslan y Liudmila”, “Hija del capitán”, “Las pequeñas tragedias”, “El cuento del zar Saltan”, “La fuente de Bajchisaray”, “La dama de pique”, de traducciones y poemas inspirados en los románticos franceses, ingleses y alemanes, de las odas clásicas; un total de 700 poemas con una riqueza excepcional del idioma en todos sus estratos. Y, por encima de todo, con el carácter dramático e incluso trágico de la literatura rusa, su obra da una sensación de ligereza y elegancia, unidas a una fuerza y alegría que inmediatamente evocan su alter ego: Mozart. No en vano, los compositores de óperas rusas en el siglo XIX se inspiraron en Pushkin.

Tal vez, el conocimiento limitado del fundamento literario de las óperas es debido a la dificilísima tarea de la traducción: el contexto cultural e histórico, el vocabulario, la rima y el ritmo. Esta misma dificultad puede haber preservado a Pushkin de haber captado el interés de Hollywood: bisnieto de un etíope, compañero de Pedro el Grande, poeta brillante reconocido con 17 años, considerado genio en vida. En su adolescencia, vivió el eco de la guerra patriótica contra la invasión de Napoleón y fue estudiante del Liceo, la selecta escuela cuyos alumnos llegaron, sin excepción, a incluirse en la enciclopedia rusa. Exiliado por motivos políticos, fue amigo de los oficiales del ejército ruso que se levantaron contra el zar en diciembre de 1825. Casado con la mujer más hermosa de Moscú, murió a causa de las secuelas del duelo en defensa de su honor.

Eugene_Onegin's_portrait_by_Pushkin

Evgueny Oneguin fue escrito durante 8 años y se publicó por capítulos. El amor de los protagonistas no es más que una parte de la novela. Citando al mismo Pushkin, la novela ofrece una “representación bastante fiel del hombre moderno con su alma inmoral, egoísta y seca”. Es una historia de un joven, no carente de inteligencia y de sensibilidad, de la alta sociedad de San Petersburgo. Pronto se harta de su superficialidad y de las intrigas amorosas. Al heredar una finca, se muda al campo, donde por falta de alternativas entabla amistad con un joven poeta romántico (Lensky). Este le introduce a su prometida (Olga), y a su hermana Tatiana. Tatiana declara su amor (la escena de la carta), pero Oneguin, reconociendo sus méritos, se declara inepto para la vida familiar y la amonesta a controlar mejor sus sentimientos. Alterado por una nimiedad, Oneguin provoca los celos, el duelo y la muerte repentina y absurda de Lensky. Harto de la vida rural, Oneguin se va de viaje, y unos años más tarde, de vuelta en San Petersburgo, reconoce a Tatiana en una princesa casada, y una pasión loca le empuja a perseguir a quien rechazó de manera tan altiva.

Esta es la trama de la novela, pero el encanto del texto de Pushkin reside en su carácter enciclopédico y a la vez brillante y ligero: la descripción de la educación de un joven dandi, el campo y la vida en provincia, la amistad con Lensky, el viaje a Odessa, el capítulo cifrado y parcialmente destruido de las reuniones de sus amigos revolucionarios. Unas magníficas “digresiones” del autor acerca de la naturaleza – el invierno, el otoño-, el teatro, su musa, la descripción de la alta sociedad, de la juventud dorada, del pueblo, de la literatura contemporánea, del sueño de Tatiana que haría las delicias de los psicoanalistas, Moscú y Napoleón, las reflexiones sobre la vida y la pérdida de los ideales… Citar a Pushkin es imposible por el formato, y también porque se trata de una de las mejores, sino la mejor, obras de la literatura rusa, y una de las más difíciles para la traducción. Sin embargo, en la segunda parte del artículo (comparativa del libreto con el original de la novela), se incorpora el famosísimo final de la obra de Pushkin.

Texto en ruso y traducción al castellano: Anna Boulova

Edición: Pablo Lourenzo Quatra