Radvanovsky salva una mediocre Tosca

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Tosca en la Deutsche Oper
Tosca en la Deutsche Oper. Foto: B. Stöss 

Termina este viaje a Berlín con una nueva representación de la bien conocida Tosca en la Deutsche Oper y en la muy veterana producción de Boleslaw Barlog. La representación ha valido casi exclusivamente por la actuación de Sondra Radvanovsky en el rol protagonista. 

Así pues, La Deutsche Oper ha vuelto a poner en escena la producción del ya desaparecido Boleslaw Barlog, que llega con ésta nada menos que a 395 representaciones. Ha cumplido la cifra espectacular de 49 años y bueno será recordar que en su estreno Tosca fue la siempre recordada Pilar Lorengar. Un auténtico prodigio de longevidad. Estamos ante una producción de las que hoy no se llevan, es decir escenarios realistas, vestuario de la época en la que se desarrolla el drama y ni la más mínima provocación. En la escenografía de Filippo Sanjust no falta nada: la Madonna en una columna (como dice el libreto), la pila y la capilla en el primer acto. Por supuesto, el crucifijo y los candelabros en el segundo, y, finalmente, la terraza, el ángel y la vista a lo lejos de San Pedro del Vaticano en el tercero. El vestuario lleva la firma del mismo Filippo Sanjust y es el visto tantas veces, destacando el de Floria Tosca, que fue estrenado hace casi 6 años para el debut de Anja Harteros en el personaje. Una producción del mayor de los clasicismos, especialmente recomendada para nostálgicos, aunque no tiene el brillo de las de Franco Zeffirelli. 

La dirección musical ha corrido a cargo del croata Ivan Repušić, director muy habitual en la Deutsche Oper y cuya lectura ha estado muy en línea con otras anteriores suyas en este teatro. En general, podemos hablar de una dirección eficaz y superficial, en la que ha habido excesos de sonido en más de una ocasión. Lo mejor de su lectura ha estado en el tercer acto. Buena la prestación de la Orquesta de la Deutsche Oper Berlín, así como del Coro de la Deutsche Oper en su breve actuación. 

Floria Tosca fue interpretada por la soprano americana Sondra Radvanovsky, que sin duda es una de las mejores intérpretes del personaje que se pueden encontrar hoy en día. Ya había tenido ocasión de verla en el personaje en ocasiones anteriores tanto en Madrid como en Barcelona. Nuevamente, ha sido ella lo más destacado de esta representación, mostrando como siempre su poderosa voz, de un color oscuro muy atractivo y sin ningún tipo de problemas en la parte alta de la tesitura. Es sin duda una de las mejores intérpretes de la actualidad, que solamente admite comparación con otras figuras excepcionales, como es el caso de Anja Harteros. Brilló en la siempre esperada Vissi d’arte. 

Tosca en la Deutsche Oper
Tosca en la Deutsche Oper. Foto: B. Stöss 

Repetía como Cavaradossi el tenor Massimo Giordano y una vez más ha vuelto a cumplir con su cometido y no mucho más. Su actuación no ha sido particularmente convincente, aunque la voz tiene cierto atractivo. 

También repetía como Scarpia una vez más en este teatro el barítono italiano Ivan Inverardi, que resultó tan poco convincente como en ocasiones anteriores. La voz tiene amplitud, no estando sobrada de calidad. El centro se queda atrás y resulta menos elegante de lo que se puede esperar de Scarpia. 

Noel Bouley no pasó de la corrección como Sacristán, con la emisión un tanto atrás. Tampoco resultó muy convincente vocalmente la actuación de Samuel Dale Johnson como Angelotti. 

Andrew Dickinson lo hizo correctamente en la parte de Spoletta. Adecuado, Paull- Anthony Keightley como Sciarrone. Sonoro el Carcelero de Byung Gil Kim y adecuada la soprano Lola Violetta Haberstock como Pastorcillo. 

La Deutsche Oper ofrecía una entrada de alrededor del 80 % de su aforo, estando los huecos, como de costumbre, en los pisos superiores. El público dedicó una cálida acogida a los artistas en los saludos finales, especialmente a Sondra Radvanovsky. 

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 57 minutos, incluyendo dos intermedios, seguramente inevitables, teniendo en cuenta las características de la producción. Duración musical de 1 hora y 52 minutos. Seis minutos de aplausos. 

El precio de la localidad más cara era de 100 euros, habiendo butacas de platea desde 34 euros. La localidad más barata costaba 24 euros. 

José M. Irurzun