El director de orquesta Rafael Sánchez-Araña debuta el 26 de junio en el Teatro de la Zarzuela de Madrid al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y con la representación de El gato montés, la célebre ópera de Manuel Penella que clausura la temporada del coliseo madrileño. El director grancanario también estará en el foso con esta nueva producción, firmada por Christof Loy, los días 27 y 28 de junio.
Sánchez-Araña, director titular de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas y director musical de la Temporada de Zarzuela de Canarias desde 2019, afronta su debut en el Teatro de la Zarzuela como uno de los hitos más destacados de su trayectoria. Por este motivo Paulo Silva, colaborador de OW, le entrevistó esta semana.
Rafael Sánchez-Araña Teatro Zarzuela gato
La evolución de un director nunca se detiene

Paulo Silva: Debuta en el Teatro de la Zarzuela con una obra tan singular como “El Gato Montés”. ¿Qué le dijo esta partitura la primera vez que la estudió a fondo, más allá de la imagen tópica de “ópera española”?
Rafael Sánchez-Arana: El gato montés podría tener perfectamente cabida en la programación de cualquier temporada de ópera internacional, al mismo nivel que Tosca, La bohème o Madama Butterfly. Estamos hablando de una obra plenamente verista, de una calidad extraordinaria. La manera en que Penella trata los recitativos es realmente magistral; creo que esta es, sin duda, una de sus obras cumbre. Y a mi me parece una creación fascinante
Todo el mundo conoce el célebre dúo del segundo acto, de gran impacto teatral, y por supuesto el archiconocido pasodoble. Sin embargo, sinceramente, creo que la verdadera profundidad de la obra alcanza una dimensión mucho mayor en otros pasajes menos frecuentados. Como músico y como director de orquesta, he crecido estudiando esta partitura, porque posee una riqueza y una profundidad extraordinarias con una enorme fuerza dramática. La temática taurina y el triángulo amoroso invitan inevitablemente a compararla con Carmen. Sin embargo, considero que el argumento de El gato montés tiene una mayor complejidad psicológica. En Carmen, el desarrollo de la historia conduce de manera predecible hacia su desenlace. En El gato montés, en cambio, no hay engaño ni traición. El verdadero conflicto se desarrolla en el interior de Soleá, en la lucha de sus propios sentimientos, y es ahí donde reside buena parte de la grandeza de la obra.
Debutar en el Teatro de la Zarzuela con El gato montés es una enorme satisfacción. Se trata de una obra de gran densidad dramática, profundamente pasional y dotada de una música de extraordinaria calidad. Es una partitura que admiro especialmente y con la que mantengo una vinculación muy personal. Además, este debut tiene para mí un significado especial por producirse en un teatro único en el mundo, una institución dedicada específicamente al género que le da nombre y que constituye una parte fundamental de nuestro patrimonio musical. La zarzuela y el repertorio lírico español son una de mis grandes pasiones, y siempre procuro defenderlos y difundirlos allí donde tengo la oportunidad de trabajar. Por todo ello, afronto este debut con una enorme ilusión. Y hacerlo, además, de la mano de una obra tan magnífica como El gato montés lo convierte en una ocasión aún más especial.

Usted ha mencionado las similitudes argumentales entre Carmen y El gato montés, y además ha dirigido la ópera de Bizet en diversas ocasiones. Desde el punto de vista musical, ¿encuentra también puntos de contacto entre ambas obras?
Si, efectivamente, mi debut con Carmen fue en 2022, en la ópera Nacional de Lituania, y en 2025 dirigí otra puesta en escena en la Ópera de Las Palmas. Carmen y El gato montés tienen claros parecidos en el argumento pero son músicas muy diferentes. Carmen es música francesa, con un colorido orquestal y una gran delicadeza sonora. Es la visión de un compositor francés dibujando lo que se percibía de España fuera de sus fronteras. En El Gato Montés puedes percibir desde el principio la frescura de Andalucía, en su armonía, en su estructura y sobre todo en su forma de cantar con el habla andaluza con un respeto absoluto, sin llegar a ser ni rídiculo ni gracioso.
Vivimos en una sociedad en la que se valora especialmente lo visual. ¿En qué medida se impone la escena sobre lo musical en una ópera? Rafael Sánchez-Araña debuta Teatro Zarzuela gato
Considero con todo debe estar ligado y en pro de un resultado común: la ópera es la mezcla de música y escena. Creo que ambas cuestiones son igual de importantes y afortunadamente en la gran mayoría de las producciones que he dirigido, se ha respetado este equilibrio.
En otras entrevistas ha mencionado que su repertorio ha estado ligado al repertorio italiano y español, pero creo que también ha tenido siempre curiosidad por otros autores ¿cuáles le despiertan gran interés?
Realmente nunca me planteé seguir un único camino en mi carrera. Durante mis años de formación estudié mucho repertorio sinfónico, especialmente en Alemania, y también profundicé en él durante mi etapa en la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Sin embargo, de una manera muy natural, sin una decisión premeditada, he ido acercándome cada vez más al repertorio lírico, particularmente al italiano y al español. Creo que ha sido una cuestión de afinidad artística. Cuando estudias a Verdi, es casi inevitable llegar a Puccini y percibir la continuidad de una misma tradición musical y teatral. Algo parecido me sucede con el repertorio español, un universo que cada vez siento más cercano y en el que encuentro una enorme riqueza expresiva. La evolución de un director nunca se detiene. Con el tiempo, uno acaba desarrollándose en aquellos ámbitos donde siente que puede aportar algo personal, allí donde la música conecta de una manera más profunda con su sensibilidad.
Además, el trabajo de un director de ópera es muy distinto al de un director sinfónico. Más allá de dirigir la orquesta, el verdadero oficio consiste en concertar: escuchar a los cantantes, respirar con ellos, comprender los tiempos de la escena y adaptarse a circunstancias que pueden variar de una función a otra. Esa capacidad de acompañar y sostener lo que sucede sobre el escenario es, probablemente, uno de los mayores desafíos del foso. Para ello se necesita una gran sensibilidad, pero también una enorme flexibilidad.

Después de su debut en el Teatro de la Zarzuela, ¿qué compromisos afronta con especial ilusión? ¿Existe además algún título del repertorio español que desee dirigir algún día en un gran escenario internacional?
Justo después de este debut, a finales de julio, viajaré a Palermo para dirigir a la Orquesta Sinfónica Siciliana en una gala lírica titulada Magia de España, junto a tres magníficos solistas: Alejandro Roy, Sabina Puértolas y Manel Esteve. Será un programa dedicado a algunas de las páginas más representativas del repertorio lírico español.
Tras el paréntesis estival, iniciaré la nueva temporada con La tabernera del puerto en Las Palmas de Gran Canaria, dentro de la Temporada de Zarzuela de Canarias, de la que soy director musical desde 2019. Posteriormente me pondré al frente de la Orquesta Filarmónica de Málaga para una gala de ópera en el Gran Teatro de Córdoba y, ya en octubre, volveré a dirigir a la misma formación en una nueva gala lírica en Málaga. Ese mismo mes regresaré también a Las Palmas con Los gavilanes, segundo título de la programación de la Temporada de Zarzuela de Canarias.
Recientemente se ha dado a conocer un avance de la temporada 2027 de Ópera de Las Palmas, en la que dirigiré Lucrezia Borgia. Será una nueva incursión en el universo de Donizetti, después de mi experiencia con Roberto Devereux, y contaré con un reparto extraordinario encabezado por mi admirada Yolanda Auyanet, junto a Ismael Jordi y Caterina Piva. Además, el 30 de abril, una vez concluidas las funciones de Lucrezia Borgia, estaré al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en la gala de aniversario de ACO (Amigos Canarios de la Ópera), una cita muy especial que contará con dos artistas excepcionales: Nadine Sierra y Xabier Anduaga. En 2027 también dirigiré una importante zarzuela en Santander, el Palacio de Festivales de Cantabria, y de momento hasta ahí puedo adelantar, ya que algunos de mis próximos compromisos aún no han sido anunciados oficialmente por las instituciones correspondientes. Rafael Sánchez-Araña debuta Teatro Zarzuela gato












