Renée Fleming vuelve al disco por Navidad. Christmas in New York

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Fleeming Christmas

Carlos Javier López @CarlosJavierLS

La soprano norteamericana Renée Fleming deja a un lado la ópera para alegrarnos las pascuas navideñas con su nuevo disco para el sello DECCA, Christmas in New York. La acompañan algunos de los mejores músicos y vocalistas de jazz más célebres de Estados Unidos, como Gregory Porter, Rufus Wainwright o Wynton Marsalis.

La diva de Pensilvania saca al mercado su primer disco navideño, Navidades en Nueva York. Puestos a sucumbir al consumismo navideño, mejor hacerlo de la mano de grandes intérpretes, aunque el resultado no cambie la historia del disco. Se trata de un recopilatorio de trece canciones navideñas interpretadas en un tono contemplativo y vespertino, buscando una elegancia que en ocasiones parece afectada. El estilo busca las reminiscencias del piano bar y el jazz clásico, en una apuesta segura en pos de las ventas navideñas.

Ciertamente, es improbable hacer un producto mediocre con músicos de la talla de Kurt Elling o Wynton Marsalis. Además Renée Fleming, gran dama del Met, ha tenido el acierto de invocar la Nueva York navideña, esa urbe universal, nevada de buenas intenciones, que viene inmediatamente a la memoria del oyente con la nitidez propia de las películas de Hollywood. Así, el disco parece pensado para disfrutarlo en compañía, para ser un elemento más en el trajín familiar de estos días.

Tal vez ese sea su punto débil. El filósofo francés Émile-Auguste Chartier (Alain) decía que lo bello no gusta ni disgusta, sino que lo bello detiene. No encontramos en este disco ninguna canción que invite a ir más allá del solaz de una escucha de baja intensidad. No quiere decir esto que las canciones no sean bellas; muchas de ellas pueden escucharse una y otra vez sin causar hastío, pero sin duda estos artistas están llamados a músicas menos comerciales, y más elevadas.

Pese al evidente esfuerzo estilístico, la voz de Fleming acusa el cambio de registro. La voz no vibra, y aparece desguarnecida de su coraza armónica. El timbre de Renée Fleming no destaca por su belleza sino por su tersura, cualidades que le hacen difícil brillar en el jazz. Pese a todo, la artista está ahí; y consigue grandes creaciones como Central Park Serenade, junto a Gregory Porter, y en Silver Bells, la canción de Jay Livingston y Raymond Evans que Fleming canta a duo con Kelli O’Hara, en la que la voz de la soprano toma algo más de vuelo. El disco se cierra graciosamente con la elegante y evocativa Still, still, still, uno de los mejores momentos del disco.

Un regalo interesante para estas navidades, más por la rareza que por el acierto de Fleming, que mejor haría en el futuro limitándose al registro lírico, en el que su voz puede mostrar plenamente su calidad.