Requiem. Verdi. Mallorca

Requiem.Verdi.Mallorca

XI Temporada FESTIVAL MUSICA MALLORCA

Sábado, 26 de octubre de 2013. Teatro Principal

Fue allá por el 2003 cuando se inauguró la primera edición del “Festival Música Mallorca” organizado y promovido por Toyo Masanori Tanaka y Wolf D. Bruemmel. Lo que en un principio parecía tener visos de ser “coto privado” para un público estrictamente germánico residente en la isla, temporada tras temporada, este Festival, compuesto por solistas internacionales vocales e instrumentales, coros y orquestas de gran prestigio así como por destacados artistas locales, se ha ido consolidando año tras año, hasta convertirse, gracias a la calidad de su programación, en un acontecimiento cultural de primer orden y de referencia tanto para los melómanos locales como en un firme reclamo de un turismo cultural, complementándose a las mil maravillas y formando un estupendo tándem junto a las temporadas de Ópera y Ballet programadas por el Teatro Principal de Palma .

Si el 19 de octubre se daba el pistoletazo de salida de esta XI Temporada con una existosa “Operngala Viva l’Òpera VERDISSIMO!” compuesta por arias, duetos, cuartetos y escenas interpretadas por los solistas Karen Frankestein, Ana Häasler, Zurab Zurabishvili y Gari Martin, arropados por el Cor del Teatro Principal de Palmay la Brandenburger Symphoniker con Michael Helmrath a la batuta, como segundo título para este ciclo se escogió una gran obra de repertorio como es el gran REQUIEM verdiano.

Digamos que siendo un gran REQUIEM en líneas generales y muy aplaudido por el respetable, dirección impecable la del Maestro Lior Shambadal, justa en cuanto a la intensidad orquestal con que se desenvolvieron todas las partes, con una apertura muy sentida y suave, el delicado ataque de los cellos al principio de la obra se fundía con un “Requiem aeternam” estremecedor pronunciado por el coro casi como un último aliento de vida, para pasar inmediatamente a un DIES IRAE ejecutado por la Orquesta de forma avasalladora y brillante, que en líneas generales sonó muy cohesionada a lo largo de toda la obra, sin que los metales sonaran exagerados en ninguna de sus partes, y lo que es más importante, sin tapar a los solistas en ningún momento.

Respecto de la dirección coral, las cosas anduvieron por otros derroteros, pues si bien la intervención de los coros fue más que correcta, daba la sensación de que entre director y coro no hubo mucha fusión, si a esto sumamos el hecho de que el número de mujeres casi triplicase al de los hombres, hizo que se restara mayor presencia en los momentos en que la partitura exigía más fuerza y empaque: DIES IRAE, REX TREMENDAE, SANCTUS y en la fuga final LIBERA ME. Si bien afinaron brillantemente a lo largo de toda la obra, tanto en los pianissimi, como en los fortissimi, y hubo buen empaste con la orquesta, se echaron en falta pasadas prestaciones mucho más efectivas y sentidas en los momentos de mayor recogimiento y con mayor énfasis en los momentos de mayor enjundia vocal.

Respecto de los solistas vocales, con la primeras intervenciones en el KYRIE, ya aparecieron las primeras fisuras en cuanto a que el reparto no iba a ser de lo más homogéneo. La entrada chillona y destemplada del tenor Daniel Magdal quedó más eclipsada si cabe por la voz compacta y de timbre hermoso del barítono norteamericano Gary Martin, (que sustituía a última hora al anunciado bajo Christian Tschelebiew, quien sufrió una repentina indisposición).

Si el cavernoso “Mors, stupebit” del TUBA MIRUM helaba la sangre, en el CONFUTATIS derrochó una buena línea de canto y emisión. Bajo y orquesta ofrecieron un momento de gran belleza (no le perdería la pista para interpretar al Mephisto en el Faust de Gounod o en la homónima obra de Boito en futuras programaciones).

En el LACRIMOSA, Martin hizo gala de unos agudos penetrantes, rematando un final de antología en su registro más bajo con un rotundo “Dona eis réquiem. Amen” El“Libera” del OFFERTORIO, impresionante.

En resumidas cuentas, una voz muy igualada en todos los registros e impresionante en todas sus intervenciones.

La soprano Natalia Atamanchek, si bien no dispone de una voz de tintes dramáticos, (resolvió su parte con un timbre dulce y grato al oído, a pesar de no poseer un volumen de voz importante), posee una buena emisión, lo que le permitió no ser tapada en ningún momento por la orquesta ni por sus compañeros. Si bien lució en elLACRIMOSA una voz etérea muy propicia para esta parte de la liturgia, se echó en falta mayor dramatismo en otras, como el “Domine Jesu Christe” del OFFERTORIOo que se rasgara las vestiduras en el Libera Me final, que quedó falto de dramatismo, ya que esta parte requiere y exige mayor carga emocional en la interpretación.

La Mezzosoprano georgiana Khatuna Mikaberidze, de timbre interesante pero registro desigual, tuvo una actuación irregular a lo largo de toda la representación, si bien no supo jugar bien y aprovechar su mayor baza en el LIBER SCRIPTUS, (agudos algo vacilantes, a pesar de lo enfatizado de los ataques de frase), faltaban graves para dotar de mayor dramatismo su intervención, al igual que en dúo con la soprano en el RECORDARE.

Tuvo buen empaste con la soprano en el QUID SUM MISSER y en los momentos en que cantaba a mezzavoce con el barítono en el OFFERTORIO. Curiosamente, no hubo un buen maridaje con la soprano en el AGNUS DEI. La frase final “dona eis réquiem sempiternam” acabó engolada, y con un pequeño desajuste entre la orquesta y las dos solistas.

Del tenor rumano Daniel Magdal, sólo huelga decir que no tuvo su mejor noche. Si su entrada en el KYRIE, como hemos dicho anteriormente ya anunciaba y evidenciaba ciertas carencias vocales e interpretativas, la frase final del QUID SUM MISER “quem patronum rogaturus cum vix justis sit sicurus?” fue muy desafortunada.

En el INGEMISCO, parte de mayor lucimiento, la voz quedó al desnudo: ataques de frase imprecisos, voz entubada y engolada y un balance vacilante. Los agudos a lo largo de la obra fueron chillados, más lastimero que dramático en su interpretación, poca afinación en los pianos y poco control de la respiración. En las partes conjuntadas hubo poco empaste debido a un sonido abierto, a veces forzado y faltando en algunas ocasiones a la afinación necesaria.

Soprano: Natalia Atamanchek

Mezzosoprano: Khatuna Mikaberidze

Tenor: Daniel Magdal

Bajo: Christian Tschelebiew/ Sustituido por Gary Martin.

Corals de Mallorca i Capella Mallorquina

Orquesta Simfónica de les Illes Balears “Ciutat de Palma”

Director Musical: GMD Lior Shambadal.

Juan Carlos Reyes Jiménez