Rinaldo con agradables sorpresas vocales

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Rinaldo con agradables sorpresas vocales
Rinaldo con agradables sorpresas vocales. Fotos: J. Castro-Iconna


El Festival del Castell de Peralada dedica más atención que la tradicional a la ópera barroca en la presente edición, ofreciendo dos óperas de Haendel: Rinaldo y Acis y Galatea. La primera de ellas se ofrece en forma de concierto, mientras que la segunda se representa escénicamente.

Rinaldo es la primera ópera que compuso Haendel para ser representada en Londres, teniendo lugar su estreno en 1711 en el Teatro de Haymarket. Su trama tiene que ver con los amores del caballero cruzado Rinaldo y Almirena durante la Primera Cruzada, con la presencia de la maga Armida y del caudillo otomano Argante, éste último también encaprichado de la cristiana Almirena. La ópera tuvo mucho éxito, pero como tantas otras de la época barroca cayó en el olvido durante más de 150 años, recuperándose a partir de la segunda mitad del siglo XX. No podemos decir que sea una ópera de gran repertorio, pero es bastante habitual verla programada en los teatros de ópera alemanes. En los últimos años se ha programado además en teatros como Glyndebourne y Chicago y sus representaciones han obtenido buena acogida. En nuestro país se pudo ver hace unos meses en el Auditorio de Madrid bajo la dirección de Harry Bicket. Anteriormente, recuerdo una producción en el Teatro de la Zarzuela en el año 1991, en la que la parte de Almirena estuvo encomendada a la joven María Bayo.

En Rinaldo lo tradicional es que se ofrezca la versión original de 1711, a la que me he referido más arriba. Sin embargo, en Peralada han decidido ofrecernos la versión revisada de 1731, que no ofrece demasiadas novedades respecto a la original en términos de arias, aunque hay cortes y añadidos, siendo lo más importante el cambio de tesitura y, por tanto, de intérpretes en algunos de sus personajes. Y así, Argante pasa de ser un bajo-barítono a ser una mezzo-soprano, mientras que Goffredo es ahora interpretado por un tenor, mientras que en la versión original lo interpretan un contratenor o una mezzo-soprano, desapareciendo el personaje de Eustazio. En general, me resulta más interesante la versión original, ya que en la revisada se pierde con el cambio de Argante, por no hablar de la desaparición de su gran aria de entrada.

Aunque la versión ofrecida se anuncia como semi-escenificada, estamos ante una versión de concierto, en la que se da el detalle positivo añadido de que los intérpretes no usan partituras, lo que les da un mayor sentido de naturalidad y hasta teatralidad. Los movimientos escénicos se han debido a Xavier Sábata.

Musicalmente, la dirección ha corrido a cargo del joven Dani Espasa, que ha dirigido desde el clave a la Orquesta Vespres d’Arnadí. Para mí ha supuesto una agradable sorpresa, especialmente en lo que se refiere al director, ya que ha llevado muy bien la ópera, apoyando siempre a los solistas y ofreciendo una lectura muy cuidada, que considero mejor que otras que he tenido ocasión de escuchar en música barroca. Buena también la prestación de la orquesta, aunque no tenga la calidad de otras muy conocidas en el mundo y especializadas en este repertorio.

El personaje de Rinaldo fue interpretado por el contratenor Xavier Sábata, que ha ofrecido una buena actuación. Para mi gusto se trata de un buen cantante, fácil en agilidades y expresivo siempre, aunque su voz no tiene mucha belleza que ofrecer y resulta un tanto corto en las notas bajas.

Rinaldo con agradables sorpresas vocales. Fotos: J. Castro-Iconna

Muy buena la impresión dejada por la soprano Nuria Rial en la parte de Almirena. Hasta ahora no había tenido ocasión de verle sino en papeles secundarios y la verdad es que la he encontrado muy mejorada. Cantó con voz atractiva y bien manejada, ofreciendo siempre buen gusto en todas sus intervenciones, destacando en la siempre esperada aria Lascia ch’io pianga.

Armida fue interpretada por una auténtica especialista en barroco, como es Mary-Ellen Nesi, que lo hizo de manera adecuada, aunque me pareció que llegaba un tanto fatigada a sus últimas intervenciones.

Buena también la interpretación de Goffredo por parte del tenor sevillano Juan Sancho, que se ha convertido en otro especialista en ópera barroca. Cantó con gusto y expresividad y una voz de cierto atractivo, si bien ofrece algunas nasalidades excesivas en algunos momentos.

Más modesta que sus compañeros de reparto la mezzo soprano británica Hillary Summers en la parte de Argante, con un timbre opaco y de escaso interés. Es aquí donde la preferencia por la versión original cobra más sentido.

En la breve parte del Mago tuvo una buena actuación Josep-Ramón Olivé, con voz sonora y adecuada al personaje.

La Iglesia del Carmen había agotado sus 238 localidades. El público se mostró un tanto cohibido durante el concierto, ya que no hubo aplausos para ninguna de las intervenciones de los cantantes. Al final la acogida fue cálida, siendo los mayores aplausos para Sábata, Rial y Espasa.

El concierto comenzó con 7 minutos de retraso y tuvo una duración de 2 horas y 42 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 15 minutos. Seis minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 80 euros, costando 65 euros la más barata.

José M. Irurzun