Rinaldo en Madrid: ópera barroca bien servida

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Rinaldo en Madrid
Harry Bicket

El Centro Nacional de Difusión Musical (CNMD) lleva varios años organizando un ciclo dedicado a la música barroca, en el que todos los años se ofrecen interesantes versiones concertantes de algunas óperas. Su programación tiene mucho éxito entre los aficionados, como lo demuestra la gran afluencia de espectadores a estos conciertos.

En esta ocasión se nos ofrece la ópera Rinaldo de Haendel, que no había tenido ocasión de ver desde Abril de 1991, cuando se ofreció en la temporada de ópera, que entonces tenía lugar en el Teatro de la Zarzuela, en cuyo reparto destacaba la presencia de la joven María Bayo como Almirena.

Estos conciertos se contratan en la modalidad que podríamos llamar “llave en mano·, es decir vienen con todo el reparto confeccionado. Para la ocasión se ha traído al director especialista en barroco Harry Bicket, aunque últimamente está dirigiendo óperas posteriores. Estamos ante un director con el que no caben sorpresas. Como siempre, la lectura ofrecida ha sido sólida y convincente, faltando (también como siempre) mayores dosis de emoción en su dirección. A sus órdenes tuvo una estupenda prestación el English Concert, en el que hay que destacar de manera especial la actuación de Tom Foster al clave, acompañando a Armida en el segundo acto de la ópera.

El reparto vocal ofrecía nombres de interés y el resultado ha sido muy positivo, sin que haya habido ningunote los 7 solistas que haya decepcionado.

El protagonista que da título a la ópera fue interpretado por el contratenor inglés Iestyn Davies, que tuvo una cumplida actuación. Su voz ofrece menos atractivo que otros colegas suyos, pero destaca claramente en el canto de agilidad.

También tuvo una notable actuación la soprano canadiense Jane Archibald en la parte de Armida, con una voz muy bien emitida y dando sentido a sus frases. Hoy no es ya la soprano ligera tan habitual en los personajes de Olympia o Zerbinetta.

Hay que destacar también la actuación del bajo-barítono italiano Luca Pisaroni como Argante. Brilló siempre con una voz de volumen amplio y gran musicalidad. Su aria de entrada en escena fue la primera que levantó entusiasmo en el público. Dominó perfectamente el personaje en todos los sentidos, siendo el único de los solistas que no utilizó partitura en ningún momento.

La soprano americana Joëlle Harvey dio vida a Almirena y aprovechó bien la oportunidad de esa preciosa aria Lascia ch’io pianga, tomada prestada de otra obra del mismo Haendel (Il Trionfo del Tempo è del Disinganno), que cambia la letra (lascia la spina).

Buena también la impresión dejada por la mezzo-soprano Sasha Cooke en la parte de Goffredo, aunque la importancia de este personaje es menor que la de los anteriores.

Prueba positiva también la del contratenor Jakub Jósef Orlinski en la parte de Eustazio, Correcto el también contratenor Owen Willetts en los distintos personajes que interpretó.

El Auditorio ofrecía una ocupación de alrededor del 90 % de su aforo. El público disfrutó con el concierto y dedicó una entusiasta acogida a los artistas, especialmente a Luca Pisaroni y a Harry Bicket y la orquesta.

El concierto comenzó puntualmente y tuvo una duración de 3 horas y 1 minuto, incluyendo dos intermedios. Duración musical de 2 horas y 23 minutos. Seis minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 40 euros, costando la más barata 15 euros.

José M. Irurzun