Sabina Puértolas. Elena y Malvina. R. Carnicer. Madrid

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Elena e Malvina de Ramón Carnicer, interpretada por la OCNE y Sabina Puértolas
Sabina Puértolas interpretará junto a la Orquesta y Coro Nacionales de España, la ópera recuperada por el ICCMU, el próximo 27 de junio en el Auditorio Nacional.
Este concierto pretende concienciar sobre la necesidad de recuperar y conservar el patrimonio musical. Elena e Malvina es para los estudiosos, la ópera más lograda de Carnicer. Su audición corrobora que es uno de los grandes hombres de la música española del siglo XIX, pero además revelará que junto a la herencia de los maestros de capilla y su sólida formación técnica, el compositor tenía una gran inspiración no reñida con la gran tradición musical europea. Tampoco se escapa el rastro de la música popular española, ni las influencias de Rossini, Haydn, Mozart o Monteverdi. En la interpretación participarán además de la soprano navarra, Clara Mouriz, Gustavo Peña, Juan Antonio Sanabria, Josep Miquel Ramón y Joan Martín-Royo. Todos ellos estarán dirigidos por Guillermo García Calvo.
La partitura original de este Melodramma semi-serio in due atti, sobre el libretto del italiano Felice Romani, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, y fue estrenada en el Teatro del Príncipe de Madrid en 1829.
Elena e Malvina produjo en el público tal entusiasmo, que  fue solicitada para ser interpretada fuera de España. Desde entonces, Carnicer estuvo casi siempre en la dirección, sin dejar algo de tiempo, aunque poco para demostrar su talento para la composición. 
Elena e Malvina fue la última ópera puesta en escena durante la temporada 1828-1829. Su representación, que creo gran expectación, dio lugar a una polémica en torno a Carnicer y a su calidad y méritos como compositor. Al parecer, se sucedieron las críticas positivas y negativas por parte de algunos escritores que avivaron la atención sobre esta ópera, y la calidad de Carnicer. Sin embargo, algunas de las melodías de Elena e Malvina se hicieron muy populares, como el Coro de los Faroles, que se editó en dos reducciones, una para piano y otra para guitarra. También se siguieron interpretando números sueltos de la ópera durante varios años en distintas ciudades de España, tanto en conciertos, como intercalados en funciones de ópera.
Ramón Carnicer y Batlle (Tárrega, Lleida 1789 – Madrid 1855), es una de las figuras más importantes de la música española del siglo XX. A partir de 1796 recibe las primeras nociones musicales de la mano de Buenaventura Feliú, maestro de capilla de la iglesia parroquial de Tàrrega. Niño de coro en la Catedral de la Seu d’Urgell, donde permanence hasta 1806. Estudia composición, canto y órgano con el maestro de capilla Bruno Paqueras, con Antonio Coderech (organista) y Félix Roig (primer violin). Después, prosigue sus estudios con el maestro de capilla de la Catedral de Barcelona Francisco Queralt y el organista y compositor Carlos Baguer. Director de los teatros de ópera de Barcelona y de Madrid, donde sustituyó a Saverio Mercadante. Apartado, por ‘acérrimo constitucional’, de la oposición a la plaza de Maestro de Música de la Capilla Real y Rector del Colegio del Real Colegio de Niños Cantores. Primer maestro de composición del Real Conservatorio de Madrid, con discípulos como Francisco A. Barbieri, Rafael Hernando o Joaquín Gaztambide, y miembro de la Junta Filarmónica, creada para instigar la composición de operas por músicos españoles.
En Madrid, despues de que una Real Orden lo nombre maestro director de los Reales Teatros en 1827, se suceden el reestreno, ese mismo año, de Elena e Constantino y los estrenos de Elena e Malvina (1929) con texto de Romani; Colombo (1831), ‘en la que curiosamente el modelo no es Rossini sino la gran ópera de Meyerbeer’; Eufemio di Messina, ossia I sarraceni in Sicilia (1832) e Isamalio o morte ed amore (1838). En 1818 destacó como compositor con la apertura escrita para el estreno en Barcelona de Il barbiere di Siviglia de Rossini. Identificado como liberal, hay que situar su estancia en Londres como un exilio a finales del Trienio Constitucional. Compuso el himno nacional de Chile, con texto de Bernardo de Vera (sustituido después por el de Eusebio Lillo=. De vuelta a Barcelona, fue forzado a pasar por Madrid, donde estrenó Elena e Malvina, y desde la creación del conservatorio en 1830 ocupó la cátedra de composición. Escribió también música religiosa, una Gran Sinfonía en Re y varios himnos de corte liberal, como el Himno a las defensoras de Gandesa.

Con anterioridad a la recuperación de esta obra, Sabina Puértolas participará en una Gala de Zarzuela, el 20 de junio, en el Teatro Arriaga de Bilbao, junto a José Luis Sola, David Menéndez, Marifé Nogales, y Arantza Ezenarro, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Bilbao y dirigidos por Manuel Coves.