«Salome» en la Ópera de Viena, un clásico con gancho.

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«Salome» en la Ópera de Viena. Por Federico Figueroa

La puesta en escena de Salome con firma de Boleslaw Barlog, es una de los clásicos que tiene en su acervo la Ópera Estatal de Viena. Tiene casi 38 años ya que fue estrenada el 22 de diciembre de 1972 y la protagonista fue Leonie Rysanek y el director musical Karl Böhm. Los tren mencionados ya han fallecido. Muchos otros grandes nombres han participado en las continuas reposiciones de este “caballo de batalla” de la casa. La escenografía de Jürgen Rose materializa lo que todo aficionado espera de esta ópera: el palacio, la cisterna, los muros que circundan el espacio vital de la caprichosa y narcisista hija de Herodías. El vestuario, también de Rose, interpreta de manera libre aquello que está en el imaginario colectivo de la mayoría de nosotros al pensar en episodios bíblicos: túnicas, capas, plumas, aderezos y sortijas dorados. Los motivos que adornan este vestuario está más en la moda de finales de los años 60, como los diseños de Emilio Pucci mezclados con elementos orientalizantes. Vamos, que casi no le falta nada. Y digo casi porque yo eché en falta una luna llena. La iluminación, sin crédito en la hoja artística, sí que crea esa luz blanquiazul, difusa, durante todo la representación. La dirección de actores no es un dechado de precisión, pero siendo un teatro de repertorio, entendemos que los ensayos no son el punto fuerte en las reposiciones. Yo recomiendo a todos los aficionados que tengan la oportunidad de ver esta Salome, en una representación o en grabación, que no lo piensen dos veces.

"Salome" en la Ópera de Viena.  Foto: Wiener Staatsoper/Michael Poehn
Vida Miknevičiūtė, protagonista de «Salome» en la Ópera de Viena. Foto: Wiener Staatsoper/Michael Poehn

Esta noche, el director musical Alexander Soddy ofreció una lectura de la obra muy controladada, a ratos excesiva en decibelios y escasa de sensualidad. Incluso aquellas partes en que la propuesta escénica pedía a gritos un mayor desmelenamiento, la orquesta, con su característico espléndido sonido, Soddy mantuvo el automático y algunas voces quedaron ahogadas en la densidad sonora que surgía del foso. No fue el caso de la soprano Vida Miknevičiūtė, intérprete del personaje epónimo, cuya potencia y caudal sonoro se impuso siempre a la orquesta. A esta guapa soprano lituana la vi interpretar a Violetta (La traviata) en 2014, en la Ópera de Maguncia, y no fui capaz de imaginar que desarrollaría una brillante carrera internacional y mucho menos con un repertorio de soprano lirico-spinto. Su exhibición como princesa Salomé fue magnífica. Voz bella, homogénea, bien emitida y proyectada, y musical. Además canta con elegancia y comprometida dramáticamente para hacer creíble al personaje. Tampoco tuvo ningún problema para imponerse a la orquesta el bajo barítono Tomasz Konieczny que también estuvo sensacional como el profeta Jochanaan, potente y bien contorneado en lo vocal y con una destacable presencia escénica. Espléndida la mezzosoprano Marina Prudenskaya como Herodías, voz carnosa y amplia, en buena conjunción con el Herodes presentado por Vincent Wolfsteiner, con ese toque endeble, tanto vocal como histriónicamente, acorde al personaje. El Narraboth del tenor Carlos Osuna quedó muchas veces tapado por la orquesta y del resto de los numerosos personajes sobresalieron positivamente el tenor Thomas Ebenstein (primer judío) y la mezzosoprano Margaret Plummer (un paje). El protocolo de seguridad impide los vítores pero no los aplausos, que han sido largos y entusiastas con los cuatro principales solistas y el director musical.

    Vida Miknevičiūtė, protagonista de "Salome" en la Ópera de Viena. Foto: Wiener Staatsoper/Michael Poehn
Tomasz Konieczny (Jochanaan) y Vida Miknevičiūtė en un momento de «Salome» en la Ópera de Viena.                          Foto: Wiener Staatsoper/Michael Poehn

Ficha artística: Wiener Staatsoper. Salome, de Richard Strauss (música) y Oscar Wilde, traducido al alemán por Hedwig Lachman (libreto); con Vincent Wolfsteiner (Herodes), Marina Prudenskaya (Herodias), Vida Miknevičiūtė (Salome), Tomasz Konieczny (Jochanaan), Carlos Osuna (Narraboth), Margaret Plummer (Paje), Thomas Ebenstein (Primer judío), Andrea Giovannini (Segundo judío), Robert Bartneck (Tercer judío), Daniel Jenz (Cuarto judío), Evgeny Solodovnikov (Quinto judío), Martin Hässler (Primer nazareno), Attila Mokus (Segundo nazareno), Wolfgang Bankl (Primer soldado), Clemens Unterreiner (Segundo soldado), Jens Musger (Un capadocio), Thomas Köber (Un esclavo). Orquesta de la Wiener Staatsoper. Dirección musical: Alexander Soddy. Dirección escénica: Boleslaw Barlog. Crítica correspondiente al jueves 8 de octubre de 2020.