Salomé con Solti y Birgit Nilsson: el regreso de un clásico

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Salomé con Solti y Birgit Nilsson
Salomé con Solti y Birgit Nilsson

La aparición en el mercado de esta grabación de Salomé constituyó en su momento todo un acontecimiento discográfico que, en el aspecto técnico, aún no ha sido superado. Realizada en la recordada Sofiensaal vienesa (el famoso salón de baile utilizado como estudio de grabaciones por su magnífica acústica que ardió en 2001, pero al parecer ha sido reconstruido), en medio del primer “Anillo del Nibelungo” oficial, esta “Salome” vuelve ahora con un sonido aún mejorado, que nos permite apreciar el extraordinario trabajo del productor británico John Culshaw y el ingeniero de sonido también inglés Gordon Parry, tan responsables como el entonces todavía joven director húngaro Sir Georg Solti -que aún no había cumplido los 40 años- en el resultado final, tacústico y sonoro, de estas producciones. Estos artistas (pues así habría que denominarlos) utilizaban por primera vez un sistema llamado “Sonicstage”, que, aparte de permitir percibir hasta el más pequeño detalle de una Orquesta Filarmónica de Viena en estado de gracia, ofrecía nuevas posibilidades en cuanto a la colocación de los cantantes, creando una mayor credibilidad teatral, y una presencia y claridad en todas las voces, tanto canoras como instrumentales, así como una superior sensación de espacio. Lo que permitía apreciar y gozar como nunca de toda la lujuriosa escritura orquestal de la partitura straussiana. Un prodigio de ingeniería acústica, en suma.  

Birgit Nilsson era la cantante perfecta para este ‘experimento’. La soprano sueca, en absoluta plenitud, muestra unos medios vocales esplendorosos, mostrándose rotunda en toda la gama, con esos agudos firmes y penetrantes y una trabajada interpretación del personaje, incisiva y dominante. Tal vez se puedan preferir otras princesas de Judea algo más aniñadas y frágiles, pero su visión es totalmente válida. 

Está rodeada, además, por un reparto excelente (donde encontramos nombres tan conocidos como los de Paul Kuen y Kurt Equiluz entre los judíos, o a Tom Krause como primer nazareno). El tenor de carácter alemán Gerhard Stolze es un Herodes de antología, que sabe aprovechar hasta la más mínima frase, por lo que quizá pueda resultar un tanto histriónico a algunos. La mezzo Grace Hoffman (que hizo una gran carrera wagneriana en Europa) es una Herodias de medios esplendorosos, capaz de rivalizar con su hija. El tenor Waldemar Kmentt luce su brillante metal como el general Narraboth, y Josephine Veasey deja constancia de su clase en el breve papel del Paje. Únicamente el barítono vienés Eberhard Wächter -muy apoyado por los medios técnicos-, aunque tiene una actuación muy correcta, resulta menos imponente y ‘mesiánico’ que otros defensores del deseado profeta. 

Por cierto, un verdadero acierto haber publicado la portada original. Impagable…

Rafael Banús Irusta