El Seminarista de Ramiro Campodónico en Buenos Aires

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El Seminarista de Ramiro Campodónico en Buenos Aires
El Seminarista de Ramiro Campodónico en Buenos Aires

Una nueva temporada ha comenzado para el Ciclo Música en el Socorro que se desarrolla en la tradicional Basílica porteña bajo la coordinación de la destacada soprano Adelaida Negri; y para este comienzo se programó la ópera de cámara El Seminarista de Ramiro Campodónico.

Nacida a partir de un breve texto de Oscar Thompson, la pieza narra una pequeña anécdota de carácter simbólico, que admite la función de la metáfora, buscando que el espectador sea tocado por una belleza que requiere más apertura de espíritu que desarrollo intelectual.

Tanto el texto como la música de Campodónico transpiran una sinceridad que resulta sorprendente frente a un mundo que, aún en el arte, nos ha acostumbrado a trabajos de tesis. Y lo más trascendente aún es que esa sinceridad no se traduce en superficialidad, en facilidad ni en populismo ramplón; sino que por el contrario adquiere vuelo y profundidad haciendo del ascetismo, virtud.

El autor conmueve en el sentido más auténtico del término, desde una música de bella línea, que a pesar de su modernidad no se desprende de la melodía y que no requiere de más efectos que aquellos que se desprenden de la simple historia narrada, en la que tres personajes protagonizan un pequeño e íntimo drama del que cada uno de los espectadores podría haber sido protagonista a la vez.

El Seminarista de Ramiro Campodónico en Buenos Aires
El Seminarista de Ramiro Campodónico en Buenos Aires

Una habitación de hospital, una mujer que intenta dejarse morir, un hermano desesperado y la providencial llegada de un seminarista que con su palabra reenciende la esperanza, son los hilos con los que se teje esta pieza bella y espiritual para la que el autor crea una música acorde, que se impone por su sinceridad, siendo auténtico vehículo del mensaje a transmitir, desechando las pretensiones que tantas veces se levantan como barreras entre el texto y el espectador.

Graciela Oddone, Carlos Ullán y Ernesto Bauer, encarnaron a los tres protagonistas de esta ópera, de los que fueron creadores desde su estreno en 2012. y los que saben servir con sensibilidad y talento. La desesperanza de María y su angustia es expresada por Oddone con una voz que corre sin dificultad y se impone por la belleza de su timbre; Ullán encanta en el bello relato del Seminarista, que es un poco la llave de esta historia, y Bauer sabe pintar el pathos de Pablo en su angustiosa escena cuando su desfalleciente fe es lo único que le queda para sostener a su alma descarnada.

El Mtro. Guillermo Salgado acompañó desde el piano con solvencia, destacando los detalles de una partitura rica en detalles y delicadezas.

En síntesis, un reconfortante encuentro con una ópera que está destinada a perdurar por las virtudes que encierra en sus páginas. Así lo entendió el público que colmó la Basílica y ovacionó a los intérpretes y al autor.

La obra volverá a presentarse, iniciando la temporada de la Casa de la Ópera de Buenos Aires, el próximo 11 de Abril a las 20 hs.

Prof. Christian Lauria