Sergio Bernal hace historia: primer bailarín de danza española protagonista del neoclásico Apollo de Balanchine

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Sergio Bernal hace historia: primer bailarín de danza española protagonista del neoclásico Apollo de Balanchine  Por Cristina Marinero

Teatro Real. Viernes 20 de noviembre de 2020. La invitación del director de la Compañía Nacional de Danza (CND), Joaquín de Luz, para que el bailarín madrileño protagonizase Apollo, creación de 1928 de George Balanchine para los Ballets Russes de Diaghilev sobre la composición de Stravinsky, uno de los grandes clásicos del ballet del siglo XX, ha producido un hecho histórico internacional en el escenario del Teatro Real de Madrid, durante la mini temporada de la compañía.

Sergio Bernal, hasta hace poco más de un año primer bailarín del Ballet Nacional de España y ahora en vías de asentar de forma privada su recién estrenada Dance Company, es el primer bailarín de danza española de la historia que lo ha protagonizado.

Con su físico imponente y su férrea preparación en danza clásica, Bernal es un perfecto Apollo y supo asimilar el estilo neoclásico que Balanchine inició con este ballet que le unió definitivamente con Stravinsky, para extender su colaboración con la creación, en 1948, del New York City Ballet, donde reestrenó en los años cincuenta esta obra ya base del repertorio de la compañía.

Sergio Bernal, Natalia Muñoz, Laura Pérez Hierro y Kayoko Everhart en Apollo. Foto Alba Muriel
Sergio Bernal, Natalia Muñoz, Laura Pérez Hierro y Kayoko Everhart en Apollo.                                           Foto Alba Muriel

Bernal bailó el viernes en el Teatro Real atendiendo a los requisitos del estilo, geométrico a la vez que dúctil y magnificado  por la blancura de las mallas y el escueto top de un solo hombro. Pero también aportó al personaje una emoción adicional expresada con el movimiento, educado en su caso por las formas de la danza española, al que sin duda hay que añadir su aprendizaje neoclásico por bailar El cisne, de Ricardo Cue. Este solo le ha posibilitado ahora ser Apollo y ha tenido al director adjunto de la CND, Pino Alosa, como maestro repetidor para ensayar y poner a punto su interpretación del clásico, en el que le acompañaron, como las musas, Kayoko Everhart, Laura Pérez Hierro y Natalia Muñoz, bailarina siempre elegante y muy balanchiniana.

Que Sergio Bernal protagonice este hito en la historia de la danza es un hecho muy importante porque pone de manifiesto tanto la eficacia del sistema de enseñanza que Mariemma estructuró e implantó -precisamente en la escuela oficial que dirigió en este teatro- para el estudio de la danza española y con el ballet clásico como base, como el gran talento del bailarín para el amplio abanico de estilos y técnicas del ballet. Como hemos dicho muchas veces al hablar de Bernal, es un bailarín de “todo rango”, denominación en el siglo XIX para el bailarín español que también dominaba el estilo académico francés, o ballet clásico, dinámica que siguió en Barcelona, con Juan Magriñá durante el siglo XX y sus bailarinas María de Avila, Trini Borrull o Aurora Pons, entre otras, nuestra maestra en este Teatro Real.

Y que este acontecimiento  sea en este escenario nos lleva obligatoriamente a recordar como homenaje a tantos bailarines que han estudiado en sus aulas y han pasado por él, en su inmensa mayoría mujeres, estudiantes y profesionales de su modesta Academia Coreográfica del siglo XIX y principios del XX, y que actuaron en las partes de ballet de las óperas. También, a los maestros que dirigieron y coreografiaron para este cuerpo coreográfico, como Angel Estrella, Manuel Guerrero y María Ros (quien estrenó una coreografía propia), hasta que se cerró en 1925 por peligro de derrumbe. Aquí bailaron los Ballets Russes de Diaghilev en cinco temporadas y ofreciendo 21 coreografías, en una de las primeras, con Nijinsky, y en 1921, con Stravinsky dirigiendo el ballet Petrushka. En el quinto piso del Teatro Real estuvo desde los años sesenta la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza; Mariemma dirigió este arte desde 1969 y una gran cantidad de sus alumnos ha formado parte del Ballet Nacional de España y la Compañía Nacional de Danza (en sus inicios, Ballet Clásico Nacional).

Sergio Bernal en Apollo. Foto Alba Muriel.
Sergio Bernal en Apollo.                                                                                                                          Foto Alba Muriel

El programa de la CND en el Teatro Real también ofreció la coreografía de Alexei Ratmansky, Concerto DSCH, sobre el Concierto nº 2 de Shostakovich, y White Darkness, de Nacho Duato, con partitura de Karl Jenkins. En la pieza de Ratmansky brillaron Alessandro Riga y Giada Rossi en su lírico paso a dos, como también Anthony Pina y Angel Molinero, quien se muestra cada vez más estilizado y eso amplifica su gran técnica.

El dramatismo de White Darkness se tradujo en el movimiento magnífico de Sara Fernández, su protagonista junto a Dan Vervoort, y en un reparto estupendo, que llenó de energía el escenario y compuesto por Shani Peretz, Iker Rodríguez, Erez Ilan y Clara Maroto, así como por Cristina Casa, Aleix Mañé, Mar Aguiló y Alvaro Madrigal.

Manuel Coves, uno de los directores que con más frecuencia dirige para danza en los últimos años, se puso al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real para ofrecer una de las pocas veladas de ballet con música en vivo que se ofrecen en Madrid y España, lo que siempre es muy bienvenido.