Serse en Madrid: una ópera barroca muy bien servida

Serse en Madrid: una ópera barroca muy bien servida
Jose Maria Lo Mónaco

Inicia su programación el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) con esta versión de concierto de Serse, cuyo resultado ha supuesto un nuevo triunfo para la organización que capitanea Antonio Moral.

La parte musical estaba encomendada al corso Jean-Christophe Spinosi al frente de su Ensemble Mattheus. Después de haber salido decepcionado tras verles hace unos días en el Palau de la Música Catalana en la Missa Solemnis de Beethoven, me he llevado una alegría al volver a encontrarme con el estupendo director y su gran orquesta que yo recordaba de otras ocasiones. Evidentemente, Haendel no es Beethoven y tanto Spinosi como el Ensemble Mattheus brillan mucho más en la música barroca que en la romántica.

La dirección de Jean Christophe Spinosi fue tan enérgica, delicada y personal como es habitual en él. Sus interpretaciones barrocas siempre me han resultado sumamente atractivas y no ha sido ésta la excepción. Nos ofreció un Serse delicado y hasta divertido, cuidando de manera evidente a los cantantes, que parecían distintos a los que hemos escuchado en otras ocasiones. Confieso que me he reconciliado con Spinosi tras la decepción de la mencionada Missa Solemnis y espero volver a disfrutar pronto de su arte. Magnífica la actuación del Ensemble Mattheus, que hasta se permitieron el lujo de ser ellos quienes cantaran el Coro de Marineros.

Xerxes fue interpretado por la mezzosoprano Jose Maria Lo Mónaco y su actuación fue mucho mejor que las últimas que le he visto. Así como en su Alcina en el Teatro Real me pareció insuficiente, aquí las cosas rodaron mucho mejor. Indudablemente, ayuda el hecho de cantar delante de la orquesta, pero también ayuda y mucho contar con un director que la apoyó en todo momento.

Muy bien la mezzo soprano o más bien contralto italiana Sonia Prina en la parte de Arsemene, que se encuentra en este repertorio como pez en el agua y brilló de modo notable en la agilidades. La voz no es un dechado de belleza, pero ella siempre es una garantía en este repertorio.

Romilda fue interpretada por la soprano sueca Hanna Husahr, que ofreció una voz adecuada al personaje. Es una soprano ligera de timbre atractivo, aunque puede resultar un tanto monótona en su canto.

La mezzo soprano alemana Ivonne Fuchs fue una buena intérprete del personaje de Amastre, cantando con gusto en todo momento, aunque la voz no sea excepcional.

La soprano sueca Kerstin Avemo fue Atalanta y hay que decir que es un auténtico animal de escena, como lo ha demostrado en otras ocasiones. Recuerdo particularmente su actuación como Despina en el Teatro Real. Vocalmente, no está a la misma altura, pero su desenvoltura y simpatía hacen que el público se olvide de detalles y se entregue a su interpretación.

El barítono Christian Senn lo hizo bien, ofreciendo un simpático Elviro. Más basto resultó Luigi De Donato en la parte de Ariodante.

El Auditorio ofrecía una entrada que seguramente superaría el 80 % de su aforo. El público se mostró muy satisfecho con el resultado del concierto, ofreciendo ovaciones y bravos a maestro y orquesta. Entre los cantantes las mayores ovaciones fueron para Sonia Prina y Jose Maria Lo Mónaco.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 53 minutos, incluyendo un descanso. Duración musical de 2 horas y 28 minutos. Once minuto de aplausos, incluyendo una breve intervención de Spinosi y la repetición del coro final Ritorna a noi la calma.

El precio d la localidad más cara era de 40 euros, costando 12 euros la más barata. Excelente relación precio-calidad.

José M. Irurzun

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