El Teatro Real homenajea a «Superman» Domingo con un correcto Macbeth

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El Teatro Real homenajea a "Superman" Domingo con un correcto Macbeth
El Teatro Real homenajea a «Superman» Domingo con un correcto Macbeth. Foto: Javier del Real

Un año más Plácido Domingo pone broche final a la temporada de ópera del Teatro Real. En esta ocasión el título elegido es Macbeth, que se ofrece en versión semi- escenificada, con la orquesta en el foso y el coro sentado en sillas en el escenario, dejando un espacio por delante, donde actúan los solista, que lo hacen en todo los casos sin partitura y en ocasiones con trajes alusivos la ópera.

Esta representación ha sido una vez más ocasión para que el público dedique un tributo de admiración a Supermán, habiéndose saldado el espectáculo con un buen nivel artístico, basado en una buena dirección y ejecución musical y un reparto interesante en todos los casos.

La versión ofrecida ha sido la revisada de Macbeth para Paris en 1865, incluyendo la música de ballet, que en mi opinión poco interés tiene en sí misma. A ello se añade además el aria final de Macbeth Mal per me, que no corresponde a la versión de Paris, sino a la original de Florencia de 1847. El añadido no me cabe duda de que ha sido un capricho de Plácido Domingo, como también ocurriera en Valencia el año pasado. A diferencia de entonces, aquí se incluye el coro final de la versión de París.

James Conlon siempre me ha parecido un excelente director de ópera desde los años en que solía verle dirigir en la Bastilla de París. Sus apariciones en Madrid suelen tener lugar en versiones de concierto y casi siempre dirigiendo a Plácido Domingo. No hay que olvidar que se trata del director musical de la Ópera de Los Ángeles, cuyo director general es precisamente Supermán.

Una vez más la dirección de James Conlon me ha parecido brillante y convincente, llena de vida y energía, con gran sentido verdiano. Una pena que no le podamos ver con más frecuencia por los teatros de ópera de nuestro país. A sus órdenes brillaron tanto la Orquesta como el Coro del Teatro Real, ambos en gran forma y auténtica garantía de calidad.

Como digo al principio, Macbeth era Plácido Domingo, que, por cierto, venía de cantar el personaje en el Mariinsky de San Petersburgo bajo la dirección de Valery Gergiev. Las crónicas hablan de un éxito personal espectacular. El personaje de Macbeth es uno de los últimos barítonos verdianos que Domingo ha incorporado a su repertorio. De hecho, no lo debutó hasta Febrero de 2015 en Berlín y bajo la batuta de Daniel Barenboim.

No hace falta repetir hasta la saciedad que, tratándose de Plácido Domingo, estamos ante un auténtico milagro de la naturaleza, ya que no es fácil comprender que pueda mantener esa frescura vocal y física a edad tan avanzada. En ese sentido, nada puedo añadir a lo dicho tantas veces. No es Macbeth, sin embargo, para mi gusto el mejor personaje de barítono que ha incorporado a su repertorio y he disfrutado más con sus interpretaciones en otros. En cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante un artista único e irrepetible, aunque creo que es la primera vez que observo que sus limitaciones actuales son notables y superiores a las de otras veces, lo que no puede ser más natural. Le encontré apretado en varias ocasiones, con problemas evidentes de fiato, que solo sus tablas le permiten ocultar más o menos. Desde mi indudable admiración por el artista, creo que poco recorrido le queda a Supermán. Le echaremos en falta siempre.

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La soprano italiana Anna Pirozzi fue Lady Macbeth y tuvo una buena actuación, con una voz adecuada al personaje, amplia y bien timbrada, cuyos mayores problemas residen en la zona alta, donde hay cierto descontrol. Para mi gusto estuvo mejor en la primera parte de la ópera, resolviendo mejor de lo esperado el Sonambulismo, aunque creo que mejor habría hecho en evitar el RE sobreagudo que corona la escena, ya que aquello no quedó muy brillante.

El tenor americano Brian Jagde dejó una impresión positiva en la parte de Macduff. No descubro nada diciendo que no hay Macduff malo, ya que el personaje es un bombón para cualquier tenor lírico, especialmente en su famosa aria La paterna mano. El americano mostró una voz atractiva y cantó con gusto y emoción.

Correcta la actuación de Ildebrando D’Arcangelo como Banco. Aunque sigo prefiriéndole en Mozart, cumplió bien con su cometido, incluyendo la conocida aria Come dal ciel precipita.

Buena impresión la dejada por el tenor canario Airam Hernández en la parte de Malcolm, voz atractiva y bien timbrada. Lo hicieron francamente bien acompañando a Lady Macbeth en la escena del sonambulismo tanto Fernando Radó (Médico) como Raquel Lojendio (Dama). Adecuado, David Sanchez como Sicario y Sirviente.

El Teatro Real colgó el cartel de No Hay Billetes. El público se mostró entusiasta durante y al final del concierto, con las mayores ovaciones dedicadas, obviamente, a Plácido Domingo.

El concierto comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración de 3 horas y 11 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 35 minutos. Ocho minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 214 euros, habiendo butacas de platea desde 204 euros. La entrada más barata con visibilidad costaba 35 euros

José M. Irurzun