Tomoka Shigeno y la OSV interpretan Rachmaninov en el Palau de la Música

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Tomoka Shigeno y la OSV interpretan Rachmaninov en el Palau de la Música
Tomoka Shigeno y la OSV interpretan Rachmaninov en el Palau de la Música

La pianista Tomoka Shigeno ha interpretado la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmamninov con la Orquesta Sinfónica del Vallés bajo la dirección de su titular Rubén Gimeno en su ciclo propio en el Palau de la Música Catalana de Barcelona.

Dentro de la entrega musical mensual que la Orquesta Sinfónica del Vallés tiene en el Palau de la Música de Barcelona en esta ocasión ha invitado como solista a la pianista japonesa Tomoka Shigero.

Esta joven pianista japonesa ha sido la ganadora del prestigioso concurso de piano Ricard Viñes y uno de los premios es este concierto como solista con la Orquesta Sinfónica del Vallés dentro de su temporada estable.

Dos han sido las obras de este concierto con una coincidencia tonal de la aunque diversa en la modalidad, en la primera parte se interpretaron las 24 variaciones que componen la Rapsodia en la menor op.43 del compositor ruso Sergéi Rajmáninov sobre el capricho 24 para violín de Niccolò Paganini para pasar en la segunda a la Sinfonía Italiana n.4 en la mayor op.90.

Si tuviéramos que destacar dos aspectos de la interpretación de la primera obra del programa serían el equilibrio conseguido por el director Rubén Gimeno entre solista y orquesta permitiendo una gran libertad de tempo y dinámica a la solista solo enturbiada por algunos encabalgamientos de tiempo breves en las variaciones más rápidas y la gran ductilidad que exige esta partitura para expresar los distintos ambientes de cada variación, o mejor dicho de cada grupo de variaciones.

Por su parte la pianista destacó por una gran maestría técnica pero pecó de excesiva frialdad en las partes más virtuosas aspecto que compensó con una mayor expresividad en las variaciones de tempo más lento.

Aunque hubo bastante entusiasmo por parte del público y la solista salió varias veces a saludar no hubo ningún bis lo que afeó un poco su prestación musical.

Si hay algo que caracteriza los conciertos de la Orquesta del Vallés es su capacidad de sorprender por sus programas o sus puestas en escena.

Escoger la sinfonía italiana de Mendelssohn no es nada original ya que es una de las composiciones sinfónicas más programada de este compositor alemán, sin embargo el hacerlo de pie con atriles elevados toda la orquesta excepto celos y contrabajos ofreció una frescura y una vitalidad inusual en la disposición tradicional de orquesta sentada.

Esta sinfonía es la recreación de unos recuerdos o imágenes de viaje por Italia de un alemán que se relacionaba poco con los italianos y de un alemán joven de 22 años que los plasmaría en una partitura en que aparecen más monumentos y paisajes que personas.

En el primer movimiento destacaron el equilibrio entre la parte más rítmica del viento madera con respecto a la volada melódica de la cuerda. El allegro vivace dio lugar al movimiento más expresivo, el andante con moto inspirado en una procesión religiosa napolitana donde se invierten los papeles del movimiento anterior pasando el viento madera a ser en un primer momento quien exponga el tema de la melodía con un acompañamiento rítmico de la cuerda grave, evolucionando en dúo cuerda-viento. Rubén Gimeno ofreció una lectura sencilla de esta música que es lo que intenta plasmar el compositor, líneas claras y sin excesivas exageraciones dinámicas sino un discurso de melodías con pequeños y simples contra cantos y variaciones.

El tercer movimiento es un guiño a los tríos del clasicismo y es donde hubo alguna pequeña dificultad de afinación por parte de la cuerda aguda que no afeó una buena lectura de este tercer movimiento para dar paso al presto del último movimiento con una muy buena interpretación del saltarelo con el Mendelssohn homenajeó a la tarantela napolitana y al saltarello romano.

A modo de bis y promoción del siguiente concierto del próximo mes ofrecieron un tastet del Romeo y Julieta de Tchaikovky ya que el concierto de abril será un pequeño homenaje dentro del año Shakespeare a través de un monográfico Romeo&Julieta.

Lástima que para este concierto que hemos reseñado la respuesta del público haya sido mucho menor que lo que es habitual en este ciclo en cuanto a asistencia, pero no en aplausos que fueron intensos.

Robert Benito