Tres espejos costumbristas para Doña Francisquita en el Liceu

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Foto: © A Bofill
Foto: © A Bofill

En una aplaudida noche de estreno, el Liceu presenta en Barcelona su coproducción de Doña Francisquita, junto al Teatro de la Zarzuela y l’Opéra de Laussane, que vio la luz en Madrid la temporada pasada.

La obra de Amadeu Vives intercala el texto interpretado con el musicado en un retrato costumbrista de la España romántica según el canon de su género. Sin embargo, en esta nueva propuesta el director Lluís Pasqual exime al libreto de su parte teatral y lo sustituye por un nuevo texto dramático que discurre en paralelo a la acción de la zarzuela y donde un personaje de nuevo cuño retrata algo tan castizo como la relación entre el arquetipo de director y el ministro de cultura de tres Españas separadas en el tiempo. Estos retratos se pincelan en una constante alusión al recorte del libreto de modo que el argumento original se hace comprensible al espectador que, eso sí, se ubica siempre en el backstage de la representación Doña Francisquita y no dentro de la zarzuela en sí.

Primer acto Foto: © A Bofill
Primer acto Foto: © A Bofill

Así pues, el actor Gonzalo de Castro lleva sobre sus hombros el ritmo y el tono de los tres actos con una interpretación que hace del planteamiento algo creíble y jovial. Encarna en el primero al productor motivado de una grabación musical de la Segunda República en total alineamiento creativo con el ministro para la exportación del arte español; en el segundo acto al realizador alienado de una emisión en directo para la televisión pública en un sábado de los años 60 en total connivencia con los antojos de ministro de turno del régimen franquista; y finalmente, al director afectado y contestatario de una producción contemporánea el día del ensayo general, a quien le importa un rábano colgarle el teléfono al ministro en la España de hoy día.

Segundo y tercer acto. Foto: © A Bofill

Lluís Pasqual  hace que la voz cantante recaiga absolutamente en el nuevo texto teatral, si bien el  Gran Teatre se ha volcado por un brillante elenco musical que en la noche del estreno arrancó tenue y acabó con una arrolladora María José Moreno y un inspirado debut de Celso Albelo en los roles principales de Doña Francisquita y Fernando; ambos fueron ovacionados respectivamente en su “Canción del ruiseñor” y la romanza “Por el humo se sabe”.  Grande fue también la ovación dedicada a las castañuelas de la mítica Lucero Tena para el fandango. Muy gratos los roles de María José Suárez como Doña Francisca, Miguel Sola como Don Matías, Alejandro del Cerro como Cardona e Isaac Galán como Lorenzo. La Beltrana de Ana Ibarra brindó buenos momentos así como el coro, aplaudido junto a las coreografías de Nuria Castejón, todo ello al auspicio de una animada Simfònica del Liceu dirigida por Olivier Díaz.

En definitiva podría decirse que, más que un replanteamiento de la Doña Francisquita canónica que une teatro y música, el director plantea una obra teatral sobre la Doña Francisquita musical de indudable agilidad y agudeza, con tres escenificaciones que son tres espejos castizos y costumbristas de tres Españas que se miran en la zarzuela original.

Félix de la Fuente