Tristan und Isolde. Wagner. Madrid

46

Bill Viola: Tristan und Isolde es de lo mejor que he hecho nunca

Concha Barrigós.

Madrid, 28 dic (EFE).- Bill Viola está vivo de milagro, porque con 6 años casi se ahoga. De aquel susto, al principal videoartista de la actualidad le ha quedado la atracción por lo «maravilloso» del «paisaje sumergido», presente en uno de los mejores trabajos que ha hecho nunca, el «Tristan und Isolde» que estrenará el Real en enero.

«Tenía solo seis años y lo que me pasó -jugaba a la orilla de un lago y un remolino se lo llevó hacia el fondo- fue muy vívido e híperreal. El paisaje sumergido es el mundo más maravilloso y pacífico que he visto nunca. Es como una eternidad. Todavía trato de volver a una belleza y misterio que nunca he olvidado», explica en una entrevista con Efe el artista neoyorquino (1951).

La que es su primera vídeo instalación para ópera comenzó su andadura en el Disney Hall de Los Ángeles como «Proyecto Tristán» para pasar poco después, en abril de 2005, a la parisina Opera de la Bastilla ya como «escenografía» cinematográfica de la desgarradora tragedia amorosa de Wagner.

A pesar de su gusto por la ultratecnología, Viola no cree que haya mucho que cambiar respecto a las primeras representaciones de su montaje.

«Después de las muchas funciones noto aún una corriente emocional con ella simplemente esperando a que el vídeo comience. Siento que es uno de los mejores trabajos que he hecho nunca», asevera.

Con ayuda de su colaboradora y «partner», Kira Perov -su pareja-, su equipo técnico creó «un mundo visual extraordinario» para «Tristan und Isolde» que permitirá a la audiencia, promete, «hacer un viaje espiritual en tres actos».

«Al final, casi todo el mundo se habrá agotado emocionalmente pero también se habrá elevado espiritualmente. Wagner nos lleva al centro del significado de la vida, a su objetivo y nos da la posibilidad de transformarnos», resume.

Para «una de las historias de amor más intensas de la ópera», Viola quiso «desde el principio» imágenes que no representaran directamente la historia sino «un mundo paralelo» que funcionara como reflexión sobre el espíritu.

«Traza el movimiento de la conciencia humana a través de uno de sus más delicados estados: el de la rendición absoluta a un amor incontenible. No es meramente amor físico sino un arrollador, profundo y atemporal amor que existe hasta el final de los tiempos y más allá».

En 2005, Viola provocó polémica por el que se denomina «vídeo del striptease de cinco minutos», pero no le asusta en absoluto la reacción que pueda tener ante su propuesta el público del Teatro Real.

«Supongo que el público que va a la ópera es, en su mayor parte, adulto, que entiende el concepto, medio y forma que es la ópera y que sabe de qué va lo que va a ver».

El denominado «striptease de cinco minutos», precisa, es «un ritual de purificación de dos amantes para profundizar en sí mismos con honestidad y humildad. Es parte de una larga sección en el primer acto que identifica el marco completo de la ópera y presenta el estado de los personajes y de lo que vendrá después».

Sus amantes arden en el agua y se hielan en el fuego, duermen y sueñan en el lecho de un lago, ralentizados en vídeo de alta definición dominado por los claroscuros, con fundidos que necesitan a un experto operador en cada representación, pero en este momento la tecnología ya no es algo que le inquiete.

«Después de una larga carrera creando imágenes, creo que ahora a lo que hay que mirar es a nuestras almas y corazones para aprender las lecciones y el significado de nuestras vidas», sugiere.

Trata de no pensar demasiado en el trabajo que ha hecho en los últimos 40 años porque, dice, es «muchísimo mejor» caminar hacia el futuro, sin olvidar los errores, pero siempre «abierto y sin prejuzgar» y dejando lejos «las gafas de no ver».

«Eso es lo que hace Tristan tan extraordinaria. Todo es arte del bueno, por su atención al detalle, la conexión de la mente y el corazón, y un sentido del misterio o de lo incompleto que es necesario para desencadenar curiosidad y creatividad».

La producción, que se estrena el 12 de enero en el Real, es un empeño del que era entonces intendente de la Bastilla, Gerard Mortier, y hasta este septiembre de coliseo madrileño.

Viola firmó una carta abierta al presidente de la fundación del Teatro, Gregorio Marañón, en la que apuntaba que era inaceptable la forma en la que se había procedido a la sustitución del belga.

Sin embargo, ahora, no ha querido pronunciarse al respecto: «es totalmente irrelevante», zanja sobre Mortier y sobre el tema.EFE